TIENE LA PALABRA

Aún estamos a tiempo de rescatar nuestros valores

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Anomia social es el inevitable camino al que vamos si los uruguayos no reflexionamos rápidamente de qué nos está pasando, qué somos y a dónde vamos como sociedad, cuáles son nuestros valores y qué futuro pretendemos para nuestros hijos.

Esto no es para criticar a nadie sino para que todos hagamos una profunda autocrítica personal y colectiva y podamos revalorar principios de identidad que nos son comunes y que persisten en nuestra gente cultivados por nuestros antepasados criollos e inmigrantes.

Principios que tenemos que defender apoyando lo que el Estado, a través de sus órganos de gobierno trata de implementar por encima de cual sea el partido político en el gobierno.

Esto requiere de todos una gran autocrítica que debemos hacer para ser justos en los reclamos y esforzados en el trabajo, siendo responsables en el trabajo público y privado, y rindamos cuentas de lo bueno y lo malo que hacemos, respetando las normas, combatiendo el sebo y reconociendo que aquel que sea más eficiente y productivo para la sociedad nos desplace y asuma su rol.

Los espacios públicos son parte de la expresión de soberanía y de derecho individual, ocupémoslo, los parques, las plazas, los barrios, las calles son nuestras, de los ciudadanos y no de los delincuentes.

Colaboremos con nuestra presencia para a evitar que el delito nos desplace de nuestro derecho a la libre circulación y al usufructo de los espacios públicos, combatamos y denunciemos el delito y colaboremos con la Policía en esta tarea.

Desterremos la conducta del «no te metas», ya que de esa forma vamos a ser todos víctimas de la indiferencia.

Todos estamos involucrados, ricos y pobres, aunque los primeros tengan más chance ya que la violencia, la droga y la indiferencia golpea más duramente a los más humildes.

Todo lo que nos parecía lejano y veíamos en otros países se empieza progresivamente a reproducir en nuestra sociedad.

Todavía estamos a tiempo de torcer ese camino regresivo, y evitar comportamientos primitivos que ya han arrastrado a tantos pueblos hasta privarlos de todo sentido crítico, de toda moral de toda mesura renegando de valores comunes como sociedad civilizada.

Qué es lo que determina que la frontera entre el hombre civilizado y el primitivo desaparezca y se derrumben parámetros de conducta uno tras otro hasta que todo vale y lenta y progresivamente nos ha ido cambiando desde hace muchos años Dentro de nosotros algo nos interpela, ya que no estamos inmunizados a esta clase de locura que nos roza, si no veamos que ocurre a diario: copamientos, extorsión, narcotráfico, asaltos, violaciones, funcionarios corruptos, violencia en el deporte, sería peligroso olvidar esto y ver las expresiones de barbarie como lejanas.

En esto todos tenemos responsabilidad colectiva cuando flexibilizamos conductas, o no nos metemos, o no cumplimos con nuestro trabajo, o engañamos al Estado no pagando los impuestos, o no hacemos cumplir las normas, entonces aceptamos que los carritos anden por la ciudad sin control, que los vehículos matriculen donde quieran buscando la ventaja, que los ómnibus nos lleven como ganado y no respeten su senda cuando, con gran esfuerzo, se está tratando de ordenar el tránsito, que es caótico, que los cuidacoches nos insulten por no darles propina aunque pagamos el estacionamiento tarifado, que no disfrutemos los parques porque no es seguro.

Los que somos empleados públicos somos empleados de la sociedad para su servicio y no debemos olvidar que a esa sociedad nos debemos todos, respetemos y exijamos respeto, trabajemos y exijamos productividad, apropiémonos de los espacios públicos, exijamos a nuestros hijos, respeto y respetémoslos, luchemos por una sociedad más equitativa y que no polarice los extremos.

Todo esto y mucho más, que cada uno puede hacer todos los días generara el cambio que todos anhelamos y Uruguay podrá dar crédito de lo que la mayoría aspira construir un país para todos sin excluidos, y con todos, y así torcer el camino hacia el despeñadero de lo cual la anomia social es la antesala.

DIEGO ESTOL CI: 172.568.9

 

El caso del vino envenenado y la familia Lemos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

He seguido con atención el caso Heber, lo cual me parece bastante extraño que habiendo habido una pericia de la Policía Técnica que estuvo 8 meses en estudio, y se llegó a la conclusión de que, una prueba en prima facie arroja el resultado de que es coincidente con la escritura de la señora Lemos.

En cambio, la segunda prueba que realizó el inspector Curbelo, compañero y amigo del hermano de esta señora solo tomó media hora, y determina de que no es ella. A todo ello, ahora la familia Lemos hace público, por medio de una carta, que miembros de dicha familia pertenecieron y pertenecen a grupos de izquierda, siendo que en otro tiempo, en la época de la dictadura las ovejas negras de la familia por pertenecer a dichos grupos, ya que los hermanos Lemos eran miembros, tengo entendido, de la represión y fueron también procesados por delitos comunes.

En cuanto a la familia Heber tiene derecho de que la verdad salga a luz y ¡se haga justicia!

Saluda atte.

ELSA MARTINEZ [email protected]

 

¿Qué van a decir ahora los voceros de Israel?

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Estoy esperando, pero hasta el momento, ningún vocero israelita salió a la prensa con las habituales mentiras, de las cuales ya estamos aburridos de escuchar, que defienden las matanzas del ejército judío.

El repudio es total, ya que hasta Estados Unidos protestó por estos asesinatos. Lógicamente, que de la boca para afuera, pues internamente sigue apoyando al gobierno fascista judío.

Dentro de ese barco turco iban por lo menos tres diputados: dos alemanes del partido Die Linken y una judía, cuyo nombre es Hani Zoabi. Esta última declaró que había dos cosas claras en el ataque. Primero: los soldados no sabían que estaban estos políticos a bordo.

Segundo: no querían detener a la gente, sino causar muchas bajas dentro de los viajeros.

Yo preguntaría a Roberto Cyjón, con qué se va a presentar en la prensa ahora, después de este crimen. Si no lo sabe, viajaban bebés.

Ya veo que va a decir, que los llevaban como escudo. Yo le digo que, si lo dice, miente.

Miente, si dice que llevaban armas. Y va a mentir como lo está haciendo cada vez que sale a la prensa.

Ahora yo pregunto: si yo digo que matan, soy antisemita, si digo que torturan, soy antisemita.

Si digo que están actuando, como lo hacían los nazis, soy antisemita. Si digo que le robaron el territorio a los palestinos, soy antisemita.

Ustedes hacen todas estas barbaridades y son los elegidos de Dios. Del dios al cual mataron a su hijo. Soy descendiente de siriolibanés y hasta que viva en este mundo voy a defender la raza de mis padres y abuelos, aunque para ustedes esto sea antisemitismo.

Muchas gracias, Sr. Fasano y a nuestro queridísimo Diario La República, por dejar oír mi verdad.

[email protected]

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