TIENE LA PALABRA

La televisión chatarra

Señor Director de LA REPUBLICA Dr. Federico Fasano Mertens

Muchos nuevos gobiernos latinoamericanos están acorralando la corrupción, que gobiernos anteriores permitían y ejercían, bajo el lema de «por la plata baila el mono», lema generador de violencia y caos. Pero la pantallita de los canales privados y los traficantes de droga «laburan» incansablemente intentando perversamente mantener (y recrear) esa anterior situación nefasta.

Por ideología global dominante debemos entender al conjunto de las principales ideas, actitudes y valoraciones que dominan efectivamente la conciencia social de una época, y que expresan directa o remotamente, a través de mediaciones a veces muy complejas, los intereses de la clase dominante. Las que, aunque su imperio se encuentre más o menos disputado por otras ideas que responden a otras clases, mientras su dominio se mantiene, son capaces de impregnar a esas otras ideologías que las combaten, o mimetizarse y variar para cumplir bajo nuevas condiciones su papel conservador. Presencié, ayer, en una ruta nacional, a un niño con un arma de chumbos tirándole a los automóviles que viajaban; uno dio en mi puerta. Ese niño lo copió, o se contagió, de «héroes» que todos los días ve en el televisor, o en la pantallita del ciber, donde pasa horas a diario, «jugando a matar personas», o en el «jueguito» (matar-competir) que sus padres le compraron para «entretenerse». Los «nuevos» comentaristas de fútbol dicen: «Hacer daño».

A la ideología estética (que también puede ser base de comportamientos que van en la misma línea) la debemos entender no en aquellos aspectos referidos al arte, por la ideología global dominante tal como se manifiestan en el gusto y las opiniones más difundidas, sino en las elaboraciones más especializadas de los artistas, «amateurs», críticos y filósofos.

Y si bien esta «estética» no tiene por qué coincidir en la difusión de contenidos, según bajo qué condiciones se produce el arte, según el papel que ocupa en la vida social, así será su relación de identidad o contradicción con la dominante. Y así como las condiciones sociales objetivas modelan el gusto dominante y le dan cierto equipo de ideas, así también determinan la manera como aquellos sectores especializados en la producción o la teorización del arte se relacionan. Es por eso que gustos y teorías opuestas pueden expresar la situación objetiva del arte en una sociedad dada.

El aspecto fundamental de la ideología dominante es el individualismo esencial, tanto a nivel conceptual como en el afectivo, capaz de refractarse en mil planos y teorías, presente a su manera en las ciencias sociales, o en las más radicales gesticulaciones inconformistas y rebeldes. Individualismo que guarda una relación estrecha con el irracionalismo, subjetivista y emocionalista, raíz del egoísmo radical, que se «fabrica» (por TV) a manos llenas.

En las primeras décadas del siglo XX, la corriente dominante intentó separar a la ciencia de la filosofía, en un afán de mantener las tesis más añejas del idealismo, el espiritualismo o el misticismo. Hoy, lo estupidizante rige todos los show chatarras de la TV, y adquieren formas exasperadas en los «entretenimientos». Opino que urge un debate, en la población, con el tema: «educación o televisión chatarra» (con todos los problemas que tenemos, desde hace 40 años, en primaria y secundaria, y en diversas formas de comportamiento social), es decir los programas basura, generadores de un supersubjetivismo, que alimentan el ego, y debatir también el hecho de que los medios masivos de comunicación privados son propiedad de un individuo o de una familia. ¿Por qué una persona o un pequeñísimo grupo de dueños, se arroga el derecho de manipular a poblaciones enteras?

La ideología no es un sistema de señales al servicio de la comunicación, sino de contenidos comunicados al servicio de las necesidades fundamentales del hombre social que, en tanto es tal, es siempre el hombre en la clase social, expresando los intereses que esa clase defiende, o descuartizado ideológicamente, por las contradicciones que en esa sociedad estallan. Es conocido que la ideología no es un concepto que se defina como un sistema coherente desde el punto de vista de la no contradicción lógica formal.

Y precisamente esa incoherencia lógica es el resultado de su profunda coherencia como ideología, como instrumento práctico que tiene una historia real de producción en relación con las fuerzas contradictorias que constituyen, y al mismo tiempo modifican, el conjunto de la vida social. Por lo que podemos decir (contrariamente) que los programas chatarra son el matrizamiento, la convalidación, la «soldadura», de ese descuartizamiento, o lo que es lo mismo, la firme base para inculcar las «ideas-piedra» (dogmas) entre ellas: el «valetodo» (vía libre para la mentira), logrando eso, mejor (me refiero a el objetivo perverso de «no busques la verdad porque la verdad no existe») que con las drogas químicas. Consecuentemente en Uruguay: «Volando por debajo de los radares de las encuestas, aterrizó un nuevo partido de raíz conservadora». Se informa que se está elaborando, para hacerla efectiva, una ley nacional de contenidos para los medios masivos de comunicación. Bienvenida.

Freddy Sorribas  [email protected]

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje