TIENE LA PALABRA
Ser funcionario público y ser eficiente es posible
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
La problemática del funcionario público haciendo una síntesis de la realidad es a mi criterio la siguiente:
Los funcionarios públicos que trabajan desde hace muchos años en un mismo lugar se encuentran desmotivados, tanto por las tareas que realizan, que son siempre las mismas, como por los sueldos que les parecen poco.
Si pensamos y observamos la realidad no son para nada altos, pero si los comparamos con algunas empresas privadas sí lo son.
Pero recuerden que son sueldos que fueron aumentando desde hace 30 o 40 años y que la persona fue ascendiendo en el organismo por antigüedad y el sueldo se fue ajustando.
Actualmente no se asciende más por antigüedad, sino por concurso.
Existen cargos de jefes en adelante que se ganan por concurso. Se concursa, de ahí en adelante hasta llegar a gerente de repartición, porque luego son cargos políticos.
Todos aquellos funcionarios que ganan los concursos tienen cierto nivel más avanzado que otros, poseen ciertas destrezas o estudios que les permitieron ir avanzando en la escala jerárquica.
No es cierto que no hacen nada, simplemente, trabajan como se les enseñó, hacen las cosas como se las explicaron, y fueron aprendiendo de sus superiores y así sucesivamente, generación tras generación la fue adoptando hasta llegar hasta nuestros días.
Todo esto provoca que si les enseñaron a trabajar sin pensar no se le puede pedir a los mismos, porque entonces aquí está el meollo del problema.
Esta es otra de las mediocridades que tienen que soportar, si saben más que el jefe o van a solucionar un problema de mejor manera entonces pueden sufrir las consecuencias de las represalias posteriores.
Y vamos a acordarnos de algo que todos se olvidan: son inamovibles porque no los despiden; también el funcionario es inamovible con dicho jefe que lo va a castigar hasta que se jubile y debe de aguantar esa situación o bien conseguirse un traslado; hay infinidad de casos de personas que se enferman y terminan sus días en algún hospital psiquiátrico o jubilándose por incapacidad física.
Los traslados son muy comunes y no son bien vistos.
¿Qué pasa si un funcionario quiere realizar un cambio en su tarea, o un cambio en su escritorio, o un cambio de lugar del mobiliario o el mínimo cambio? No está bien visto.
Los superiores y el grupo se encargan de dejarlo de lado y que es lo que hace el funcionario como mecanismo de defensa.
Para que me voy a preocupar en cambiar las cosas si no me pagan más y todavía me dejan de lado, mejor les sigo la corriente y la paso bien. Vengo a trabajar y a fin de mes cobro mi sueldo que es lo que me interesa porque lo necesito para vivir.
Los tan criticados funcionarios públicos entraban al Estado por concurso en todos los gobiernos, de todas las fracciones políticas.
Los concursos eran accesibles y la exigencia antiguamente era muy poca, habían personas que ni terminaron los estudios primarios.
No podemos pedirle a esas personas, que tengan ideas innovadoras, que sean creativos, cuando no están preparados para ello a lo que se le agrega que provienen de hogares con carencias socio-culturales.
A partir de la década de las años 90 comienza a cambiar la idiosincrasia del funcionariado público, comienzan a jerarquizar la función publica, conjuntamente con sistemas de concursos para ascender a cargos superiores según los diferentes escalafones por oposición y méritos, con las mismas pruebas y aun más dificultosas que para las empresas privadas.
Con pruebas tomadas por la Universidad de la República en variados casos.
Actualmente los funcionarios están más preparados más capacitados.
Lo más importante que tienen es un cambio de actitud, porque los mandos medios han cambiado y se les permite a los jóvenes pensar, trabajar en equipo, dar ideas y formar parte de.
No importando solamente el cargo sino la idea, la solución que se le da a los problemas. Ciertamente que la experiencia es muy importante y no se puede prescindir de personas que tienen mucha, pero siempre tienen que estar capacitándose, escuchando, aprendiendo de todos, jóvenes y no tan jóvenes, profesionales y administrativos etc.
Y lo que es más importante de todo no se puede echar la culpa de todos los males a los funcionarios públicos que no hacen nada, eso no es cierto, no trabajan eficientemente eso sí es cierto, en algunos casos no en todos.
Recuerden que los políticos y la alta gerencia que es política es la que maneja la estructura burocrática por lo cual por lo menos compartamos las culpas funcionarios públicos y políticos.
Creo firmemente que hay que jerarquizar a los funcionarios públicos e ir preparándolos para ser mejores individuos, mejores trabajadores, más motivados, desburocratizar la función pública, que las estructuras en que están inmersos no sean tan rígidas.
Todos juntos debemos buscar una forma de mejorar la burocracia, de que los funcionarios trabajen mejor, de capacitarlos, de prepararlos, para que puedan estar a la altura de los tiempos en que vivimos y que se dignifique la función pública y no tengan que estar los mismos avergonzándose de ser funcionarios públicos. Que sea un honor ser funcionario público y servir al país todos los días y no una obligación ir a trabajar, sino ser un servidor público como así corresponde.
CRA. SANDRA SORRENTINO – [email protected]
El Frente Amplio es del pueblo,no de los dirigentes
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Como frenteamplista de la primera hora, apoyo con entusiasmo el artículo de Constanza Moreira en la contratapa del 24 de mayo.
A mi entender, refleja con claridad y valentía la situación actual de nuestra política, y de nuestro FA.
Es de vida o muerte para el FA encontrar las formas de hacer participar realmente en sus decisiones, a los miles y miles de ciudadanos independientes, que acompañamos desde siempre al Frente Amplio.
La tecnología actual de las comunicaciones, ofrece muchas opciones para lograr esa participación plena de los ciudadanos frentistas.
Lo más importante, pero previo, es que los dirigentes comprendan la situación actual y reconozcan que sin esa participación no habrá futuro para el FA.
Recuerden, dirigentes, que el FA no tiene dueño, ustedes son depositarios transitorios de toda la riqueza democrática acumulada en muchos años de luchas y sacrificios.
Si se le quisiera buscar un dueño, el FA. sería del propio pueblo uruguayo que lo hizo nacer y lo cuidó hasta ahora.
Sin la participación amplia, libre y democrática de ese pueblo, nada de lo que se resuelva tendrá sentido frenteamplista.
Creo que el artículo de Moreira ayuda a verlo más claro.
P.R. BALLESTEROS – CI: 781.782-2
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