69 AÑOS DE LA MUERTE DE ADRIAN TROITIÑO
Se realizó ayer al mediodía el homenaje a Adrián Troitiño, fundador del Sindicato de Canilllitas, fallecido hace 69 años. Por tal motivo el Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas rindió homenaje a quien fuera el inspirador y realizador, que tras todos estos años de lucha y mejoras permite hoy que los trabajadores de este gremio tengan un gran respaldo.
Troitiño fue un gran luchador, un hombre de ideas que supo llevar adelante con valentía y desprendimiento.
Adrián Troitiño Alcobre, nació en Moalde, el 3 de enero de 1869 y falleció en Montevideo el 26 de Mayo de 1941, fue el fundador del Sindicato de Canillitas del Uruguay.
Emigrado como polizonte a Buenos Aires, en 1880 comenzó a trabajar de panadero y estableció relaciones con el movimiento de liberación en dirección de la formación de un gremio. En su actividad como gremialista, además de la creación del Sindicato de Canillitas en Uruguay, se destacó como representante de la Sociedad de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos en Montevideo y en el Sindicato de Oficios Varios de Villa del Cerro.
Participó en México en la Conferencia Latino Americana del Trabajo y fue miembro de la Dirección del Sindicato de Vendedores de Diarios, además de gestor de la «Casa del Canillita»
En los primeros años del Siglo XX acompañó las actividades políticas y sindicales con la participación en medios periodísticos. Fue director de la redacción de la publicación de El Obrero, a fines de 1902 fue expulsado a la Argentina junto a Julio Camba. Una vez llegados a Cádiz, España, fueron enviados a Barcelona. Allí fueron detenidos para prevenir atentados ante la presencia del vicepresidente de Argentina. Trasladados a la prisión de Pontevedra fueron puestos en libertad, pero Adrián Troitiño fue requerido por el gobierno militar de La Coruña para hacer el servicio militar, por entonces tenía 33 años. Evitó el servicio al alegar que sufría de una hernia. Al llegar a España desde Argentina venía con su mujer y con cinco hijos, dos de ellos morirían en Barcelona, motivo por el cual pidió ayuda a Julio Camba. Años después volvería a emigrar a Latinoamérica y a seguir con su labor sindical, pero jamás regresaría a la Argentina, donde tenía prohibida la entrada. Murió en Montevideo en 1941, y como homenaje su nombre fue puesto en una avenida.
El Sindicato, los vendedores de diarios y revistas, y la sociedad en general, recuerda a este libertario con admiración y respeto
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