Villa Soriano celebra el Bicentenario con la historia de un cura rebelde
Recientemente la Cámara de Diputados aprobó las actividades conmemorativas para el 25 de mayo y para el período 2010-2015, declarando al año 2011 como de «Celebración del Bicentenario del Proceso de Nuestra Emancipación». Además el artículo número 4 de esa ley expresa: «El 25 de mayo de 2010 las distintas instituciones y organismos estatales, sin perjuicio de sus respectivas autonomías, programarán actividades evocativas y conmemorativas del Bicentenario del 25 de mayo de 1810 con la instalación en la ciudad de Buenos Aires de la Junta Provisional».
Para Soriano este 25 de mayo significa el bicentenario de un hecho singular y poco recordado también, quizás único en la historia americana: un cura rebelde escribió en el libro de defunciones de la Parroquia de Villa Soriano la partida de defunción de «la tiránica jurisdicción de los virreyes».
Es que en la campaña oriental ya se vivía ese clima insurrecto, y muchos sacerdotes se unieron a la revolución independentista, tanto en las ideas como en la acción directa, empuñando la lanza o el sable, y ocupando el primer lugar en la línea de combate.
El 25 de mayo de 1810 se produjo en Argentina la Revolución de Mayo, instalándose el primer gobierno designado por el Cabildo Abierto. La noticia repercutió rápidamente en la Banda Oriental y tuvo mucha incidencia en la zona de Villa Soriano, que mantenía un fuerte vínculo comercial y social, vía fluvial, con Buenos Aires, desencadenando un hecho inédito en la historia americana, que denuncia el estado de excitación que se vivía en la campaña. Tomás Xavier Gomensoro, el cura de Villa Soriano, registró en el libro de defunciones de la parroquia la muerte del poderío español en el Río de la Plata.
Al llegar noticias de la Revolución de Mayo, este cura gaucho no contuvo su ímpetu, registrando entre las defunciones de la parroquia la muerte «en esta Provincia del Río de la Plata» de la «tiránica jurisdicción de los birreyes (sic), la dominación déspota de la Península Española y el escandaloso influxo (sic) de todos los españoles» (ver recuadro aparte).
De allí en adelante Gomensoro anotó al comienzo de cada página, casi en un desafío: «Año I de la Libertad».
Los sarracenos
El cura Gomensoro fue destituido por fray Angel Machado, y años más tarde, por orden superior, esta original partida de defunción fue testada, aunque el funcionario que cumplió la orden, comprendiendo la importancia histórica de aquel documento, o quizá coincidiendo con lo expresado, lo tachó de tal manera que aún hoy puede leerse.
Cinco meses después de registrar la muerte del dominio español en las provincias del Río de la Plata, Gomensoro anotó, textualmente: «El día 20 del presente mes de Octubre me vi en la dolorosa necesidad de abandonar mi Parroquia huyendo de las persecuciones de los déspotas de Montevideo», escapando de Villa Soriano ante la violencia «y persecuciones de los Sarracenos y por aviso que se me dio en la Capilla de Mercedes». Agregó más adelante que (lamentablemente para nosotros) arrancó tres hojas que «no tienen partida alguna sino ciertas invectivas que me había arrancado el dolor y por lo tanto las he arrancado».
Posteriormente Gomensoro viaja a Montevideo y «temiendo por persecuciones e insultos de los enemigos de la Patria traje conmigo los libros Parroquiales», recordó, agregando que los entregó al obispo.
En un documento fechado en 1813 en Buenos Aires, Gomensoro denuncia que sufrió «no sólo la absoluta privación de los emolumentos de la Parroquia sino también el saqueo y depredación» de sus bienes, pudiendo salvar un poco de ropa «que en la precipitación de mi viaje, cargué en una balija (sic) y traje conmigo en la canoa en que escapé», dijo para la posteridad.
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