Contienen mercurio
Cómo reciclar las bombillas de bajo consumo. Las CFL, al igual que los tubos fluorescentes, tienen una mínima cantidad de mercurio, un material tóxico con un alto poder contaminante. Por ello, estas bombillas no se deben depositar en los contenedores normales, sino que se recogen y reciclan aparte. Los consumidores pueden entregar las unidades fundidas en los lugares de comercialización de estas bombillas. Los fabricantes cuentan, en España desde 1995, con Sistemas Integrados de Gestión (SIG), como Ambilamp o Ecolum, que se encargan de recoger en contenedores las lámparas fuera de uso y trasladarlas a las plantas de tratamiento que se encargan de su desguace y recuperación de algunos de sus componentes. Otra posibilidad consiste en llevar las unidades estropeadas a los Puntos Limpios. Este tratamiento especial influye en el precio, mayor que el de sus equivalentes tradicionales. La toxicidad de las bombillas de bajo consumo se ha tratado en ocasiones de manera alarmista: los termómetros antiguos tienen 600 veces más mercurio que una CFL. Además, la industria reduce de manera progresiva la cantidad de metales pesados incluidos en estas lámparas.
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