TIENE LA PALABRA
Intitucionalidad y políticas públicas para la patria peregrina
Señor Director de LA REPUBLICA Dr. Federico Fasano Mertens
En recientes declaraciones a los medios, el diputado Jaime Trobo, expuso la idea de creación de un consejo asesor, compuesto por representantes de los partidos políticos en el seno de la Dirección de Vinculación del MRREE.
Trobo ha demostrado una predisposición política valorable para atender los temas relacionados con los uruguayos del exterior y nos parece oportuno hacer algunas consideraciones sobre su iniciativa. Dicha actitud, nos resulta saludable en momentos en que el Proyecto de Vinculación exige iniciativas creativas que partan de un debate en un amplio espectro de participación y se transformen en políticas de Estado, para asegurar su desarrollo y continuidad.
En enero de 2008 fue promulgada la nueva Ley de Migraciones Nº 18.250, que en su artículo 24 crea la Junta Nacional de Migraciones integrada por representantes del Ministerio de Interior, Relaciones Exteriores y Trabajo y Seguridad Social. Asimismo en su ámbito, se prevé el funcionamiento de un Consejo Consultivo Asesor de Migración, compuesto por representantes de organizaciones sociales relacionadas con la temática. Así define su rol la Ley: «Compete al CCA de Migración, asesorar a la Junta en los temas relativos a la inmigración y migración de personas, en el diseño de políticas migratorias y en el seguimiento del cumplimiento de la normativa vigente en la materia».
De ello se desprende que la legislación ha querido crear una instancia simultánea a la autoridad de aplicación con los fines y atributos reclamados por el Diputado Trobo.
Por la información que disponemos, la Ley citada sólo fue reglamentada en su Art. 74 que refiere a la creación de los Consejos Consultivos del exterior, razón por la cual la Junta y su Consejo Asesor no han sido aún reglamentados.
Dicho sea al paso, una gruesa omisión que afecta el desarrollo del proyecto de vinculación, entre otras cuestiones. La ley fue generosa en el esbozo de instrumentos orgánico-institucionales, pero hay que hacerlos funcionar, como es el caso del Consejo Consultivo Asesor de Migración que no fue aún conformado, por carecer de la reglamentación respectiva.
Cuando se propone un consejo asesor en el ámbito de la Dirección de Vinculación «integrado por representantes de los partidos políticos» nos parece se cae en una discrepancia de competencias. El Ministerio de relaciones Exteriores y su Dirección General de Asuntos Consulares y Vinculación, es una unidad ejecutora de las políticas públicas, en este caso de vinculación con la Diáspora y aunque se pretenda dotarlo, como se ha dicho, de un «perfil técnico», la autoridad de aplicación no debe estar involucrada en el debate político-partidario. Entendemos que el «seguimiento político del proyecto» debe realizarse desde los espacios institucionales competentes ya instituidos y el parlamentario, como generador principal de esas políticas.
Por esas razones, recientemente un grupo de Consejos Consultivos, hemos dirigido una Carta Abierta a las autoridades del Parlamento, proponiendo entre otros temas, la creación de una Comisión Parlamentaria permanente receptora de los planteos de las organizaciones representativas de la sociedad civil relacionadas con el proyecto, para el estudio y elaboración de políticas de estado hacia el Uruguay del Exterior. El parlamentario, es el ámbito natural donde las expresiones político-partidarias, debaten, colaboran y mediante los consensos, acuerdan y legislan políticas de estado para, como en el caso que nos ocupa, revitalizar y dar nuevos impulsos al relacionamiento del estado con los ciudadanos de la Diáspora para convocarlos y sumarlos al proyecto nacional.
La Patria Peregrina sigue esperando una respuesta con políticas públicas concretas, especialmente un sector importante que mira con ilusión la posibilidad del retorno al calor de los cambios que el País experimenta y otros que desde sus lugares de adopción quieren aportar al modelo de desarrollo nacional. Esa respuesta no tiene colores ni divisas, debe ser de todos y entre todos, pero cada uno desde el lugar que la institucionalidad le asigna.
Jorge Eiris Cordoba [email protected]
La educación entra mucho más rápido por el bolsillo
Señor Director de LA REPUBLICA Dr. Federico Fasano Mertens
El tema favorito de los candidatos a intendentes por Montevideo y otros departamentos fue la basura.
Se le dio fundamental importancia a lo sucio que se encuentran las calles, plazas y parques y se le asignó como elemento significativo de esa situación la mala actuación del intendente de turno.
Mala administración, mala distribución, mala actuación de las cuadrillas de funcionarios, mal control por parte de la Intendencia y los mandos medios y superiores, ineficiencia para realizar los trabajos e ineficacia para su supervisión, a los hurgadores que revuelven los contenedores y desparraman su contenido.
Creo que en general hubo algo de todo eso, pero también en general se olvidaron de un extraordinario contribuyente, el que paga los impuestos y el que ensucia la ciudad.
Sería conveniente hacernos un autoexamen y una visión de quienes nos rodean, familiares, amigos, conocidos y vecinos en su conjunto y en base a ello realizar una retrospectiva de cuánto contribuimos a mantener sucia la ciudad.
Es algo normal ir caminando por cualquier calle de Montevideo y ver, como algo cotidiano y sin ninguna consecuencia, a una persona, mayor o menor, tirar con total displicencia la envoltura de un caramelo, o de un alfajor, el vasito de un helado o un refresco, el paquete vacío de una cajilla de cigarros, el volante que voluntariamente recibimos, sabedores que no nos interesa y que metros más adelante, vamos a tirar arrugado o no en mitad de la vereda, boletos y cualquier cosa que nos molesta y nos sobra, así, con el mayor desparpajo, sin que nos preocupe nada vamos tirando en la calle millones de objetos por minuto.
En realidad necesitaríamos un barrendero individual, que fuera siguiéndonos en nuestro recorrido diario, y aun dentro de los medios de transporte, porque también utilizamos las ventanillas como boca de residuos para el contenedor abierto de la ciudad.
Hace muchos años se decía «la letra con sangre entra» y así se castigaba a los niños en las escuelas por su mala conducta; hoy eso está en desuso, pero la mala conducta de la población en general en cuanto a tirar basura por todo Montevideo ya ha rebasado todos los límites y creo que esa mala educación, además de propaganda debe ser castigada con multas en dinero.
Multas paga en el momento $ 20 la primera vez y $ 50 la segunda, ya en la tercera, el barrido de una calle de su propio barrio durante 4 horas, no es nada que quiebre el presupuesto, pero sí que nos va a hacer reflexionar; si no se dispone del dinero en ese momento, puede abonarse en una oficina a determinar.
La educación entra mucho más fácil y rápidamente por el bolsillo, en particular para el montevideano, al que le duelen los 20 o 50 pesos por lo que representa como menoscabo a su personalidad.
A nadie le gusta que lo tachen de «mugriento» directa o indirectamente.
Edison Condins mailto:[email protected]
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