TIENE LA PALABRA

Tal vez consigamos acordar-nos (al compañero enojado)

Señor Director de LA REPUBLICADr. Federico Fasano Mertens

Han sido muchos años y múltiples las vicisitudes que compartimos teniendo como orientadora la luz puntual hacia donde dirigirnos para lograr ser la fuerza política de los profundos cambios estructurales que soñaron sus fundadores.

Compartimos las alegrías del agitar de banderas correspondiéndose con la aceptación del discurso que marcaba el rumbo a seguir en procura de los anhelos de una patria sin exclusiones, justa y solidaria, libre de toda opresión y dispuesta a albergar para siempre al hombre nuevo.

Compartimos las frustraciones de las derrotas que siguieron a la ilusión alimentada por el deseo de lograrlo inmediatamente y la humillación que nos provocaba la vocinglería reaccionaria de la derecha; los miedos por la cacería dictatorial indiscriminada de militantes populares y la impotencia ante la desaparición y asesinato de nuestros compañeros de lucha.

Juntos temimos por la vida de los presos sometidos a condiciones inhumanas y torturados sistemáticamente, marchando por ellos una vez que abrimos caminos hacia la recuperación de las libertades y las alegrías del reencuentro ante su excarcelación y el retorno de los exiliados.

Sin olvido, dejamos atrás los pesares por el infame asesinato de Roslik y la impiedad sufrida por Wassen Alanís y Gerardo Cuesta, internados hasta morir en el hospital militar, encontrando nuevos motivos de lucha, reflejados en los ojos de Mariana e intentando devolverles la identidad a los niños, secuestrados intelectual y físicamente, en la aplicación del Plan Cóndor.

No corresponde hacer el detalle minucioso de lo que tú y yo sabemos, si somos contemporáneos. Y menos si eres de las generaciones de jóvenes frenteamplistas que supongo, habrán recibido desde sus mayores suficientes relatos y testimonios, por lo que estaría incurriendo en saturación de tu capacidad emotiva.

No obstante, es bueno señalar aquellos factores que ayudaron al crecimiento exponencial de nuestra fuerza política que desde 1984 se fue manifestando sin solución de continuidad y están relacionados, desde mi limitada percepción, con la lealtad a los pronunciamientos colectivos que se reafirmaron por Líber Seregni al salir de la prisión que lo tuvo recluido por 10 años. «Fuimos, somos y seremos una fuerza constructora, obreros de la construcción de la patria del futuro» que de alguna forma asimilaba su posición en la definición de prioridades respecto a nuestro accionar político: primero el país, luego el Frente Amplio y a partir de ello, cada uno de nosotros.

Desde esa prédica hallamos el sustento moral para encausarnos, independientemente de nuestras contrariedades con las formas de adoptar resoluciones y la desconsideración que sobre el esfuerzo militante tenían algunos dirigentes. Rápidamente nos abocamos al fortalecimiento en toda su dimensión política al Frente Amplio, para hacerlo creíble ante el pueblo esperanzado, abriendo comités y ambientando la participación popular.

Fuimos exigentes en la confirmación de los equilibrios democráticos de acuerdo a los fundamentos constitutivos entre coalición y movimiento pero también firmes defensores de otro sustento principal, la unidad. Y solidarios ante cualquier intento de desprestigio tendiente a resquebrajarla.

Así se forjó la definición estatutaria que hoy nos rige y tuvo en un plebiscito interno la confirmación de 50.000 voluntades frenteamplistas. Que buscó la imprescindible cohesión para resolver y darle pujanza a la marcha hacia los objetivos definidos, luego del alejamiento de sectores fundadores que pretendieron firmarle el certificado de defunción al Frente.

Y también fue utilizado para introducir pautas de carácter estratégico, en el intento de canalizar las alianzas proclives al crecimiento cuantitativo que nos aproximara al gobierno nacional, aunque manteniendo los coherentes e históricos pronunciamientos de un solo programa y candidato único, definiciones por las que intentábamos diferenciarnos en la manera de hacer política.

Características recogidas al momento de la Reforma Constitucional de 1996, aunque postergadas para las elecciones departamentales del siguiente período, debido a la solicitud hecha por el Partido Nacional justificando su imposibilidad de aplicar tales criterios en lo inmediato, sobre todo en el Interior, en tanto se le imponía la modalidad que conocemos como cooperativa de votos.

Ahí se confirmaron dos contradicciones: que lo provisorio es lo que más permanece y que para ganar se desiste de las mejores intenciones. Aquella excepción se mantuvo porque nadie le hincó el diente a la necesaria reglamentación para que en 2004 fuera inexcusable su cumplimiento y porque en el FA se resolvió proclamar candidaturas múltiples en 15 departamentos para las elecciones de 2005.

Fueron moneda corriente las contradicciones, pero razones de espacio me impiden señalarlas y comentarlas.

Pese a lo sinuoso de la marcha, se fueron delineando los perfiles de actuación política que marcarían las preferencias de la ciudadanía por un estilo en la conducción del Estado que no renunciaba a privilegiar a los más necesitados.

No obstante el rechinamiento que provocaban en la interna partidaria posturas, declaraciones y también decisiones inconsultas, el acatamiento de las resoluciones a partir de las aclaraciones del caso, fue la regla general. ¿En razón de qué?

En razón de la confianza depositada en determinados líderes.

Los liderazgos se construyen y las responsabilidades se comparten.

A partir de la evolución en su capacidad de comunicación, por la que tanto el militante como el anónimo simpatizante se encuentran interpretados en sus ideas y sentimientos, comienzan a definirse los liderazgos, desde lo cual se reconocerá la capacidad más importante: dirigir y representarnos a todos.

Ahora bien, en la vida diaria la fuerza política tiene que adoptar múltiples decisiones que en su inmensa mayoría no trascienden, pero marcan su presencia en el escenario político y mantienen los fundamentos de origen, obligando al desarrollo de la acción política permanente. Y no siempre se adoptan contemplando la pluralidad que se pregona; haciendo una correcta ponderación de las consecuencias, aplicando la necesaria prolijidad y la debida comunicación de las mismas.

Frente a ello nadie queda exento de pesar y preocupación.

Distinta consideración merece aquello que se sale del guión, cuando se está condicionado por factores externos que obligan a tratarlo de forma urgente. Así pasó con la selección previa de candidatos a la IMM, decisión tomada en el acotado tiempo que dejó la segunda vuelta para la elección presidencial del país y en el momento en que la Departamental de Montevideo se abocaba a definir el programa que acompañaría la candidatura a intendente del departamento. Pero además los plazos electorales para la presentación ante la Corte Electoral previa decisión de la Convención Departamental, estaban fijados para antes del 9 de febrero y luego debía acordarse la forma en que lo haríamos con las candidaturas a los municipios (cuya reglamentación se estableció en ese mismo mes) en las condiciones más favorables para el Frente Amplio.

Es entendible que lo resuelto en ambas circunstancias haya provocado malestar en buena parte de los compañeros frenteamplistas que desconocen tales aspectos y todos debemos asumir la cuota de responsabilidad que hemos tenido en el intento de ofrecer una propuesta positiva en tan limitados plazos, incluyendo las ligeras apreciaciones hechas previamente. No nos olvidemos de cuando se decía que en Montevideo ganábamos poniendo de candidato un ropero o una heladera, lo cual desde mi punto de vista significaba una irrespetuosa consideración hacia nosotros mismos. Tampoco debemos olvidar que en el Frente Amplio existe una militancia orgánica comprometida y por lo tanto re
sponsable en responder rápida y eficazmente a los desafíos de cualquier índole, dentro de los cometidos estatutarios. Y sin perder de vista aquellas manifestaciones grupales de opinión que se conforman espontáneamente, reconociéndoles su condición frenteamplista a las que se debe buscar formas de integración, la responsabilidad la tiene el núcleo definido anteriormente, que no está habilitado a irse para su casa cuando fracasan los planes de la campaña, porque son representantes sectoriales o de base.

Así, concluyo con exhortaciones tales como dejar esa vieja costumbre de hacerle pagar a las entelequias que construyeron mujeres y hombres, cuya grandeza nadie se atreve a discutir, pero que junto a sus virtudes fueron producto también de sus errores, por ser mortales como los que conducen en la actualidad aquellas formidables organizaciones. Y en segundo término, relacionado con lo anterior, no podemos desairar el justo reconocimiento que merece el esfuerzo y sacrificio de varios miles de frenteamplistas en la vigencia a casi 40 años de vida de esta insuperable elaboración de unidad popular que se llama Frente Amplio. Como dice un querido compañero, no tires el agua de la bañera con el bebé adentro y en cualquiera de las formas de presentación, ¡vota Frente Amplio! ¡Vota municipios del FA 26371!

Desde el ejemplo que dio un gran frenteamplista como fue Germán.

Fraternalmente

ALBERTO GARATEGUY CUF – 9393

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