PROHIBIDO PARA NOSTALGICOS

POR LOS TIEMPOS DEL GRAN PELODURO

Porque así fue Julio Suárez, un tipo de enorme talento y una sencillez gigantesca. No le gustaba llamar la atención aunque sin quererlo siempre atraía las miradas por su alta silueta. Los domingos por la Feria de Tristán Narvaja era «figurita repetida», para usar una frase que repetía siempre su personaje «El Pulga». A eso del mediodía, salía del Bar Cancela de la calle Sierra y caminaba despacito por Paysandú mirando todos los puestos de libros usados, diarios viejos, revistas y hasta los que vendían los números atrasados de la «Cancionera». Por el cruce de Narvaja y Paysandú, frente al boliche La Cumparsita, había un anticuario de Salto, su pago natal, que era muy amigo de Julio. Se quedaban en la puerta del pequeño negocio charlando de lo bien que le haría pasar unos días en las termas porque andaba mal de los bronquios pero no tenía tiempo. Su revista «Peloduro», los sinsabores económicos y el trabajo que le costaba mantenerla en circulación le demandaba todo su esfuerzo y todas sus horas. El equipo de esa revista era una pléyade de lo mejor del humorismo gráfico y escrito de fines de los 40. Había mucha gente del Semanario Marcha, como el periodista costumbrista Julio César Puppo «El Hachero», también personajes de la radio como Wimpi y un escritor gauchesco de fino humor como lo fue Serafín J. García que firmaba sus columnas como «Don Simplicio». Esa revista «Peloduro» era una desopilante e inteligente descripción de la sociedad uruguaya de esa mitad del siglo XX. Viveza y picardía de los barrios populares, políticos tradicionales unidos en pactos como el del «chinchulín» y diplomáticos que protagonizaban histéricos líos con sus «amiguitos» en una boite de Carrasco. Diálogos de canillitas y doñas con bolsas «chismosas», perritos levantando la patita y una vieja corriéndolo a escobazos. Todas estampas de esos años que con sutil delicadeza las captaba Julio en sus caricaturas y personajes. Garabateando en una hojita sus dibujos iba sentado en un ruidoso tranvía que atravesaba el barrio La Comercial hasta la Ciudad Vieja. Cuando entraba a «Fun Fun», luego de trabajar en la redacción de La Mañana y El Diario, su dueño el Sr. López y los parroquianos habituales lo saludaban con un cálido pero respetuoso «¡Qué tal Mono!» otro de los apodos aunque la mayoría le decía «Hola don Peloduro’ identificándolo con el personaje de su amada revista. Habían quedado atrás los días en que dibujaba para el diario El Plata y nadie lo conocía. Por los años 50 a pesar de su gran modestia fue una figura de enorme popularidad. Todo lo que ganaba con su brillante creatividad iba a parar a su revista y a los colaboradores ya sea escritores o dibujantes. Por la CX 24, La Voz del Aire, hizo un ciclo donde hablaba como su personaje «Peloduro» tocando temas políticos y cuando tenía plata contrataba dos actores que hacían de «El Pulga» y «La Porota». En una época fue guionista del programa «Los Risatómicos» que salía de la fonoplatea de El Espectador.

Su mayor éxito radial fue el personaje femenino llamado «Marieta Caramba» donde una doña hablaba hasta por los codos y no dejaba títere con cabeza.

En la publicidad, se destacó por unas ilustraciones que hizo para el alimento infantil «Tody» y su almanaque. Fue un comprometido con la izquierda y sus convicciones lo llevaron a visitar Cuba por el año 1960.

Al regresar contaba decenas de historias de «los muchachos de la Sierra Maestra», como les decía, en las interminables reuniones en el Bar Latino. Con más recuerdos y música los esperamos los domingos a las 18.00 horas en CX 40 Radio Fénix. También en Internet: You Tube «Prohibido para Nostálgicos».

COORDINACION: ANGEL LUIS GRENE

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje