SANA MENTE

Los problemas de "Mochi"

Caso

Otra larga noche pensando en cómo solucionar esto y aquello. Alicia parece no tener paz, aunque se puede decir que está acostumbrada. No hay día de su vida que no se enrede en el problema de alguna amiga, compañera de trabajo o de alguno de sus numerosos parientes. Por supuesto está siempre preocupada, suspirando y el teléfono no para de sonar para comentarle cada detalle de los muchos problemas a su alrededor. De esta forma Alicia está en el medio de las compras compulsivas de Ana, el posible remate por cuotas impagas de la casa de Cristina, la desesperación de su cuñada que ha descubierto que Juan la engaña, el problema de Marta que no sabe que hacer con su hijo adolescente, el portero del edificio que se ha peleado con una vecina. En fin, Alicia está a punto de «reventar» como es su costumbre decir. Sin embargo no puede con su condición e inevitablemente sin darse cuenta está en el medio de todos y cada uno de los problemas, dando consejos, opinando e incluso involucrándose con intervenciones que la mayor parte de las veces nadie pidió. Por supuesto que no soluciona ninguno de los problemas, pero se preocupa y sufre por cada uno de ellos. Sabe cada vuelta de tuerca y se angustia con cada posible desenlace. En los últimos tiempos está tan desbordada que cuenta sus preocupaciones a su esposo que estoicamente soporta sus largas quejas con todas las historias que en la mayor parte de los casos se refieren a personas que no conoce. Se ha cansado de pedirle a Ana que no se meta, pero es imposible. Ella entiende que es su deber estar ahí. ¿Cómo no va a estar preocupada? Les tiene mucha lástima y no puede dejar de pensar en cada una de esas pobres personas. Para colmo de males, está tan agotada que no consigue solucionar sus propios problemas, que en general quedan postergados. Perdió la hora con su cardiólogo porque tuvo que atender el relato telefónico de otra amiga en dificultades. Así sucesivamente no llega a tiempo o no está en condiciones para resolver situaciones cotidianas de su casa. Alicia sufre y no entiende cómo a veces quienes fueron objeto de sus desvelos, hoy son capaces de hasta negarle el saludo. «Son unos desagradecidos», «¿qué hubiera sido de ellos sin mi?» piensa Alicia, mientras hace una lista de todo aquello que postergó para ayudarlos, «¡y ahora me hacen esto, no comprenden que lo hice por su bien!».

Comentario

Alicia es la caracterización de un perfil particular de persona, al que denomino «Mochi». Tiene la tendencia a cargar una gran mochila simbólica en la que acumula todos los problemas del mundo. Si bien no puede resolverlos, la preocupación y el desgaste psíquico le generan una permanente frustración y sufrimiento. Suele comedidamente opinar y aconsejar involucrándose en situaciones que, lejos de devolverle reconocimiento y gratitud, son fuente de frustración.

No hay comedido que salga bien, enfatiza un dicho popular. Es así que «Mochi» siempre va a sentir que todos sus desvelos no son reconocidos. Tarde o temprano pasa facturas que generan nuevos problemas. Su tendencia a sobreproteger, la convierte en un llamador a personas que en algún momento de su vida requieren un «paño de lágrimas» pero que no están dispuestas a hacer aquello que su «consejera» les indica. De esta forma los desvelos de «Mochi» no son comprendidos. Su preocupación por ayudar al prójimo, aunque bien intencionado, solo consigue sobrecargarla con preocupaciones.

La pretendida ayuda que surge de la actitud de personas con el perfil de «Mochi» solo resulta en enredos que transcurren con la fantasía de ayudar al prójimo. Están imbuidos de lástima que va en desmedro de la autoestima de quien se pretende ayudar. Por el contrario la solidaridad es una saludable mano tendida para quien está atravesando un problema, que no implica intromisiones, consejos u opiniones. Simplemente apoya en la medida de las posibilidades, respetando siempre las decisiones de quien tiene el problema y debe hacerse responsable por su solución. Es una actitud que refuerza la autoestima y la autonomía de quien recibe la ayuda. De esa forma, quien es solidario, es un ser que no se «preocupa», ni deposita lástima sobre el ser que ayuda. No pasa facturas, ni espera gratitudes eternas porque es una actitud saludable y nutritiva en sí misma. A la inversa quien ayuda en el sentido que lo hace «Mochi» solo se entromete en problemas que no puede resolver y se carga de preocupación y sufrimiento por los que espera gratitud eterna. Estas personas suelen tener una vida llena de sufrimiento, se consideran indispensables y suelen asumir tareas y responsabilidades de otros, intentando aliviarlos.

Una pregunta que suelen hacerse es sobre el porqué siempre tienen en su entorno personas dispuestas a requerir su ayuda. En el lado opuesto, quien es ayudado suele preguntarse por qué hay personas que se entrometen en su vida. Unas van por el mundo contando sus problemas y esperando que los demás los asuman como propios sin ver sus propias responsabilidades en juego. Por el otro lado surgen personas con vocación de «Mochi» que se sienten imprescindibles y capaces de resolver todos los problemas del mundo, luego exigen reconocimiento por los sacrificios y preocupación generados.

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