Entre la felicidad y la ira
Los bebés pueden diferenciar entre la felicidad y la ira, pues mientras descansan su cerebro se desarrolla rápidamente. Los bebés no son indiferentes a las emociones trasmitidas a través de la voz de las personas a su alrededor. Ya a los cuatro meses de edad, el cerebro de un recién nacido es capaz de procesar información escuchada.
Son capaces de procesar señales vocales y emociones desde edades muy tempranas: a los siete meses comienza la especialización de las regiones en el cerebro en las que se procesan las voces, indicaron investigadores alemanes en la revista «Neuron». El cerebro procesa estímulos acústicos en el centro de la audición. A partir de estudios con adultos, se sabe que determinadas regiones están especializadas en el procesamiento de voces y su expresión emocional. Dependiendo del semitono se produce un procesamiento específico. El cerebro hasta tiene un nivel de selección tal que las señales que significan peligro tienen prioridad en el procesamiento.
Según los nuevos resultados obtenidos, las regiones en el centro de audición responsables del procesamiento de las voces se especializan muy temprano, lo que podría significar que los procesos de desarrollo perturbados en los autistas podrían identificarse a edad temprana.
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