Escuelas profundizarán trabajo en la prevención del abuso infantil
«La Escuela sola no puede», dijo una maestra y pedagoga, alguna vez, a mediados del siglo pasado, cuando la sociedad uruguaya le solicitaba a la institución educativa solucionar los problemas más urgentes.
Muchas veces se estudian, en la pedagogía actual, los requerimientos que la sociedad le hace a la educación, o que la educación le hace a la sociedad. En el caso del respeto de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, la educación es un conductor eficaz para prevenir posibles situaciones de abuso a esos derechos.
El programa Escuelas Saludables del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), que funciona a nivel de las inspecciones departamentales, profundizará su trabajo en procurar mejorar la detección y prevención del abuso infantil. A su vez, se fomentará la preparación psicológica y física de los maestros y funcionarios para afrontar las dificultades diarias de los maestros, y en particular, en relación a las situaciones de transferencia que los niños producen en ellos, cuando afrontan dificultades.
Estrategia
El coordinador del Programa Escuelas Saludables, Daniel Conde, explicó a LA REPUBLICA la estrategia que se llevará adelante en dicho programa, tras la realización de un encuentro de inspectores, directores, asistentes sociales y psicólogos realizado días atrás.
«En principio, en el encuentro desarrollado en la Facultad de Ciencias Sociales se trabajó en las prioridades del 2010. Este año se tratará de vincular nuestro programa y nuestro accionar a las políticas nacionales de protección a la infancia desde una perspectiva de respeto a los derechos de los niños», explicaron.
Así, una de las prioridades será la detección y prevención del abuso infantil. Los maestros cuentan con un Mapa de Ruta que los ayuda a detectar e intervenir junto con la institución frente a un niño o niña que son abusados física o sexualmente. Para los maestros, el Mapa de Ruta puede ser mejorado, y de hecho fueron consultados sobre la necesidad de agregar información. Una de las cuestiones necesarias es que se fomente la salud y preparación del adulto responsable, ya sea funcionario de la escuela o de los maestros.
«La idea es que el maestro o maestra, así como los funcionarios no docentes, tengan una preparación psicológica, un buen estado de salud, para servir de apoyo a un niño abusado», explicó Conde. Para ello se debe fomentar «el autocuidado del maestro o funcionario».
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