Prohibir o no prohibir. Evalúan exigir autorizaciones para adquirir animales de gran porte

Estudian que la tenencia irresponsable de animales se castigue con prisión

Una mujer fue mordida por un Pit Bull en Maldonado y sólo la intervención de un vecino, a los tiros, la salvó de la muerte. Mucho más cerca, en Montevideo, esa misma semana, una mujer lloraba por haber tenido que sacrificar a su perro cimarrón porque intentó agredir a su madre por enésima vez, hasta que la situación se hizo insoportable. Las mascotas pueden ser una compañía ideal, pero también pueden convertirse en un vehículo de enfermedades, un arma agresora o los causantes de accidentes.

No obstante, según varias protectoras de animales y la propia Comisión de Bienestar Animal, creada por la Ley 18.471 en 2009, es la tenencia irresponsable de parte de los humanos la única causante de estos inconvenientes que, sumados a la manutención de cientos de miles de perros más de los que podrían vivir en nuestro país (hay 1.200.000, cuando deberían ser 700.000), cada año ocasionan gastos de 20 millones de dólares. Los datos fueron aportados por Ricardo Púrpura, integrante de la Comisión de Bienestar Animal, sobre la base de informes elaborados por la ONG.

 

Prohibir o no prohibir

Fue ayer que el proyecto de decreto presentado por el edil frenteamplista Víctor Hugo Castro comenzó a discutirse en la órbita de la Junta Departamental de Maldonado, el departamento donde, justamente, una mujer estuvo a punto de perder la vida agredida por un Pit Bull que contaba con varios antecedentes violentos, incluyendo ­de acuerdo a lo que estudia la Comisión de Bienestar Animal­ la muerte de otros animales. Castro propone prohibir la cría y tenencia de cuatro razas caninas ­Pit Bull, Rottweiler, Cimarrón y Dogo­ en todas las ciudades del departamento. Ahora, el proyecto de decreto pasará a estudio de tres comisiones hasta que se discuta en plenario.

La idea de Castro no es novedosa a nivel mundial. Son varios los países que han optado por prohibir la tenencia de «razas peligrosas». En otros de ellos, como Alemania o algunos estados de Estados Unidos, existen decenas de razas que, sin estar prohibidas, sólo pueden tenerse a costa de cumplir rigurosos requisitos. Algunas de ellas se reiteran en varias legislaciones: los Pit Bull, Rottweiler y Dogos, así como los Doberman, mastines napolitanos o Fila, entre otros.

No obstante, la Comisión de Bienestar Animal se manifiesta contraria a hablar de «razas agresivas», y prefiere utilizar el término «potencialmente peligrosas» debido a su porte mayor de 30 kilos. A partir de entonces, una mordedura puede ser mortal. Según un informe realizado por National Geographic, los animales con las mordeduras más feroces son los cocodrilos (más de 1.300 kilos de presión), seguidos por las hienas (con más de 500). Los perros, incluyendo los Rottweiler y los American Pit Bull Terrier, superan los 160 kilos. De acuerdo a lo que explicó Púrpura, a pesar de que no existen razas agresivas con el ser humano, es cierto que el Pit Bull es un perro que, debido a sucesivas cruzas de canes de pelea, suele ser violento con el resto de los animales. El caso Maldonado confirmaría la regla.

Sin embargo, según los miembros de la comisión, lo que se requiere no es prohibir estos animales, sino regular adecuadamente su tenencia. «Prohibir la cría de ciertos perros es tratar de solucionar un problema desde sus consecuencias, y no desde sus causas. Hoy la tenencia irresponsable es generalizada en nuestro país: cualquiera le vende un perro a cualquiera, y los que los tienen muchas veces se limitan a dejarlos sueltos», sostuvo Púrpura. Precisamente, los animales sueltos son causantes de un alto número de accidentes de tránsito. Lo grave es que «el 99% de estos perros tiene dueño», dijo Púrpura.

 

Bajo la lupa

La ley 18.471 de Tenencia Responsable no cuenta aún con reglamentación. De hecho, la Comisión de Bienestar Animal que creó comenzó a sesionar recién a fines del año pasado. Desde entonces ha estudiado cerca de 15 denuncias «graves», entre las que se encuentra el ataque del Pit Bull de Maldonado, los perros sueltos en la Colonia Etchepare y el caso de varios caballos maltratados. El resto de las denuncias, las «solucionables», se derivan a ONG (ver recuadro).

Actualmente la comisión se encuentra abocada a reglamentar su propio funcionamiento, que incluye la participación de diez miembros, dos de ellos provenientes de la sociedad civil, y los otros ocho del Estado (incluyendo varios ministerios, la Universidad de la República, la Comisión de Zoonosis y el Congreso de Intendentes).

Sin embargo, un segundo aspecto que discute es la reglamentación de la Ley 18.471. Para ello ha tomado como base, entre otros insumos, un proyecto enviado por las protectoras de animales. Esta propuesta contiene varios aspectos, entre ellos la obligatoriedad de los controles estatales sobre la comercialización de animales de compañía. «Todos deberían estar registrados y los perros de cierto porte sólo se podrían vender a personas previamente autorizadas y entrenadas», explicó Púrpura.

Además, también se estudia convertir la tenencia irresponsable en un delito que se castigue con prisión. «Sólo entonces podremos exigir. Hoy por hoy sólo hay sanciones administrativas, cuyos montos resultan, a veces, impagables para las personas», sostuvo.

Precisamente, la Ley 18.471 ya prevé sanciones, que alcanzan los 200.000 pesos, pero lo cierto es que las normas son «demasiado generales», coinciden los expertos. Por ejemplo, el Digesto Municipal de Montevideo, en su artículo D.2243.1., establece que la presencia de los perros en los espacios públicos sólo podrá permitirse si se los conduce «forma responsable, empleando collar o bozal, de acuerdo con lo que la reglamentación establezca». En el R.1183.1., asimismo, se indica que en los espacios públicos queda «especialmente prohibido» tener «perros sueltos u otros animales». A pesar de ello, las disposiciones no se cumplen, del mismo modo que tampoco se cumplen otras, como la obligación a los dueños de retirar los desechos que dejen sus perros en la vía pública.

El presidente de la Junta Departamental de Montevideo, Dari Mendiondo, afirmó que no se han presentado proyectos similares a los del edil Castro, aunque están «abiertos a la posibilidad». Aun así, sostuvo que este tema debe «manejarse con cuidado». «Hay que tener en cuenta que en este momento el estado de ánimo de la población puede tender a tomar medidas extremas», opinó.

Precisamente porque las normas nacionales no son demasiado específicas, la Ley 18.471 necesita reglamentarse. Según Púrpura, «ningún animal debe andar suelto por la calle, no importa su tamaño», ya que incluso los más pequeños pueden ocasionar accidentes o lesiones.

Hoy por hoy están previstas las sanciones para los dueños de los perros que muerden u ocasionan daños a animales y humanos. No obstante, no es fácil hacerla cumplir, en gran medida porque no se cuenta con un cuerpo inspectivo que permita rastrear a todos los dueños.

 

Propuestas

La reglamentación de la ley llevará su tiempo. Entre otras cosas, se apuesta a lograr un acuerdo permanente con el Poder Judicial para poder ingresar al domicilio de los dueños de un animal agresivo o maltratado. No hay que olvidar que la mayoría de los casos de tenencia irresponsable tienen que ver con daños que los humanos ocasionan a los perros, y no a la inversa. Hoy estas órdenes se consiguen en la mayoría de los casos, pero no hay un trabajo constante. La ley aún no resuelve qué se hará con esos animales incautados (ver recuadro), y también falta reglamentar las prohibiciones que los dueños irresponsables tendrán para volver a adquirir un perro, ya sea de forma temporal o definitiva.

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