Un tercio de los adultos mayores vive en situación vulnerable
Un estudio elaborado por el Programa de Investigación sobre Integración, Pobreza y Exclusión Social (IPES) de la Universidad Católica del Uruguay, con el apoyo de Unfpa (Fondo de Población de las Naciones Unidas) se presenta hoy en la Universidad Católica. Entre otras cosas, señala que un tercio de nuestros adultos mayores vive en situación desfavorable.
Pioneros
Según el documento, nuestros adultos mayores se encuentran en una situación comparativamente más favorable, en términos de acceso al bienestar, que la otros grupos etarios, como los más jóvenes. Mientras que entre la población menor de 14 años la pobreza se ubica en torno al 40%, para los mayores de 65 años sólo afecta al 6%.
«La vejez es, en efecto, la etapa en la que se registra menores niveles de desigualdad en materia de ingresos, mayor acceso relativo a la atención de la salud y mayor acceso a la vivienda», señalan los investigadores del IPES. Sin embargo, uno de cada tres adultos mayores presenta una situación de vulnerabilidad extrema en alguna de las dimensiones que analiza el estudio: salud, seguridad social, vivienda e ingresos. Por más que en líneas generales los adultos mayores tienen sus derechos de atención sanitaria cubiertos, hay sectores importantes que no cuentan con dinero suficiente para usufructuarlos.
«En líneas generales, nuestros adultos mayores están muy bien posicionados a nivel regional, en cuanto a nivel de vida. La cobertura de la seguridad social, tanto para jubilados como para pensionistas, forma el sistema más generoso de toda América Latina. Además el acceso a la salud, prestado tanto por mutualistas como el sistema público, es universal en esta franja etaria», dijo a LA REPUBLICA Jorge Papadópulos, uno de los directores del Banco de Previsión Social (BPS) que participará hoy de la presentación del estudio.
Inequidad
Existen algunos sectores de la población que no logran acceder al sistema de seguridad social o perciben ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades más elementales. Esta realidad se profundiza en las mujeres mayores que, al no haber trabajado formalmente durante su edad activa o por haber tenido trayectorias laborales más intermitentes, en general, cuentan con menor cobertura de la seguridad social que los hombres. Además, los ingresos de ellas a esa edad representan apenas dos tercios de los ingresos de los hombres.
El estudio señala que mientras el 10,1% de las mujeres mayores de 65 años no perciba ningún ingreso, esto sólo se da en el 2,3% de los hombres. En materia de vivienda, en este grupo etario, el acceso a la vivienda no constituye un problema demasiado extendido aunque sí son notorias, en cambio, las dificultades de mantenimiento y conservación de los edificios en los que viven los adultos mayores. Para los jubilados de bajos ingresos existen desde 1989 programas habitacionales del BPS, recordó Papadópulos, por lo que no «presentan dificultades notorias».
En tanto, se identifica un aumento progresivo de los hogares unipersonales, que alcanza el 33% del total en los que viven adultos mayores. Además son mayoría las mujeres mayores que viven solas en comparación a los hombres. De cada 4 hogares unipersonales de adultos mayores, 3 son de mujeres, ya que «la expectativa de vida sigue siendo bastante más alta en las mujeres», dijo el integrante de BPS.
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