La Margarita. Pasea de noche por los museos y divierte a la platea

Los Muchachos, en su debut, sueñan con alcanzar la gloria

La Gran Siete regresó al Teatro de Verano para demostrar que su clasificación a la liguilla fue justa. La murga de Guillermo Lamolle una vez más cantó en buena forma, con un coro notablemente arreglado y solistas que se destacaron cada vez que salieron al micrófono.

Hugo Bravo es uno de los históricos de este título y para este año tuvo la responsabilidad de cantar el tema de la luna y demostró que además de su veta humorística puede conmover con su voz.

Como hemos dicho en sus anteriores pasadas, este grupo tiene cosas increíbles: se puede cantar la poesía callejera más auténtica como pasar a comentar cómo se pisa un caracol, el ruido que hace su caparazón al recibir el impacto, o contarnos que si las lombrices quedan al sol se transforman en pasas de lombriz y cosas por el estilo.

Solamente los elegidos lograr llegar a hacer humor con medios tan simples que hasta nos recordaron algunas clases de primaria. Eso lejos de ser una crítica es un mérito, ya que hay que realizarlo muy bien para que la gente se ría de semejante historia.

Seguramente esta murga no llegará a estar en la definición pero es fiel a un estilo que hasta el momento le dio relativos resultados.

 

Los Muchachos

Realizaron la mejor de sus tres actuaciones en el concurso oficial. Los dirigidos por Gustavo Pérez y Marcel Yern ajustaron al máximo su propuesta y ésta se disfrutó de principio a fin.

Las parodias rindieron en su plenitud y Aldo Martínez demostró que está en un excelente año. Sus personajes (todos muy diferentes) son aceptados por la gente y festejados cada vez que este artista entra en escena.

Las voces del grupo cantaron notablemente ya que tanto Gabriel Morgade, como Robert Díaz y Danilo Mazzo estaban en una gran noche y contagiaron al público, que despidió al conjunto de pie faltando cinco minutos.

Hemos destacado la presencia de Petru Valensky y nos parece que Roberto Romero rindió notablemente en su papel de pívot levantando centros para el lucimiento del resto del grupo.

Las coreografías son imponentes, con un cuerpo de baile que las ejecutó a las mil maravillas, conmoviendo desde ese rubro tan complejo. Todo le salió bárbaro a este conjunto que está debutando en Carnaval y que seguramente tendrá una historia muy rica ya que quienes están detrás son muy talentosos y saben cómo es este negocio.

Su suerte en el concurso está echada y deberán esperar muy pocos días para saber cómo será el fallo del jurado. De todos modos dejó una excelente imagen, que en una categoría pareja es muy importante.

 

La Margarita

Es una murga que desde su creación en 1997 salió con un propósito muy claro, hacer divertir al público. Su director, Felipe Gardiol, reivindica el canto fuerte estilo Unión: no olvidemos que es discípulo directo de Tito Pastrana e intenta que su murga logre ese sonido tan identificado con su líder espiritual. El coro se planta muy bien en esta murga ya que tiene presencia escénica y eso a la hora del fallo es muy importante.

El texto concebido por Jorge Velásquez explota al máximo el potencial reidero utilizando la receta que desde hace unos cuantos años le da resultado: dos personajes que permanentemente tiran chistes, mechas y demás ocurrencias para que la murga remate con una canción alusiva. Conocida receta que por repetida no deja de ser disfrutable, ya que ésta es la marca en el orillo de la murga y nosotros la aceptamos de esa manera.

La murga está en otro buen año y si bien no creemos que esté entre las que puedan ganar, no olvidemos que en el jurado tiene mucha aceptación, y a nadie extrañe que le gane a varias de las que se afilan las uñas.

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