TIENE LA PALABRA
A Niko Schvarz
Señor Director de LA REPUBLICA Dr. Federico Fasano Mertens
Tengo el placer de expresar mis humildes ideas en un tema que hace años me trabaja interiormente.
Todos los días, salvo alguna razón de fuerza mayor, siento la necesidad de leer LA REPUBLICA como fuente informativa y de opinión más confiable y ajustada a mi forma de pensar.
Tan es así que no me pierdo la columna escrita por Niko Schvarz, así como otras (no todas) que merecen mi atención. Por tal motivo, y en aras de aclarar bien las ideas, me permito después de muchos años plantearle al amigo Niko lo siguiente: el día 18 de febrero pasado, en la página 8, tuve el placer de leer otra de sus columnas. Pero como tantas otras veces, encontré algunos párrafos para mí confusos si no ininteligibles. Mire Schvarz, que esto no me pasa sólo con usted, sino que también me ocurre con otros periodistas.
Admito que puede ser por mi falta de capacidad o ilustración, todo puede ser, pero veamos, y transcribo parte de su escrito: «En todo caso es infinitamente superior y se sitúa éticamente en otras escalas con respecto a lo que vemos en tiendas distintas, donde campea la corrupción en esferas del gobierno.» Bueno, para ser breve ¿cuáles tiendas distintas? Su afirmación es tan elástica que da para pensar varias cosas distintas que no concuerdan con la idea suya. Otra a continuación: «Y no sólo de gobierno, sino también en el terreno de ciertas centrales sindicales, incluso algunas muy cerca nuestro…» etc. Aquí me pregunto ¿cuáles centrales sindicales y cuán cerca nuestro? Todo esto es un engorro consecuencia de afirmaciones ambiguas y/o inespecíficas. En lo personal me sentiría satisfecho si usted nombrara a quienes hace referencia para aclarar mis ideas en el cerebro de burro que tengo seguramente.
Quisiera dejar claro que estas dudas me asaltan a mano armada no sólo con lo que usted escribe. Lo alarmante para mí es que me ocurre con otros colaboradores habituales que escriben en la contratapa. Pienso que no puede quedar librado a la interpretación de cada uno, si no sería un galimatías de padre y señor nuestro. Estoy seguro de que las ideas en su mente están bien claras. Pues bien, en ese entendido usted debe hacer el esfuerzo adicional necesario para darle forma clara. Porque debe tener presente, como estoy seguro que lo tiene, que somos muchas decenas de miles los lectores y que no todos somos letrados ni expertos en nada: somos en su mayoría ciudadanos comunes con ilustración y entendimiento también comunes.
Sin otro particular lo saluda atentamente
JULIO ROMERO SAIZAR C.I. 1.538.083/7
¿Fondo de Solidaridad?
Señor Director de LA REPUBLICA Dr. Federico Fasano Mertens
Ingresé en la Facultad de Derecho en 1983, previo examen de ingreso. Egresé como escribana en 1992. En 1994 se crea el Fondo de Solidaridad y desde ese momento al día de hoy esta «contribución especial» ha sufrido varias modificaciones, de acuerdo a las necesidades de recaudación de la Administración de turno, siempre en desmedro de los egresados.
En 2004 realicé declaración de inactividad voluntaria ante la Caja Notarial y, no teniendo otra fuente de ingresos propios, se me concedió desde 2005 la exoneración de pago, según dispone la ley vigente. Mi problema en particular es haber presentado la declaración del ejercicio 2007 fuera de plazo. Presenté explicaciones que fundamentan mi error involuntario y la respuesta de la Comisión es que el plazo estipulado en la ley no les permite hacer excepciones, a pesar de que no se configuró el hecho generador.
Mi situación personal y laboral es la misma desde 2004 hasta el día de hoy, según surge de la declaración jurada y documentación exigida, que presento cada año.
A mi modesto entender hay un vacío legal que no contempla mi situación, que quizá sea o pueda ser en un futuro la de otras personas. Este vacío legal pone de manifiesto una contradicción: si es un aporte de carácter personal, ¿cómo es posible que me exijan su pago y en determinado plazo, si no genero ingresos propios ni sé cuándo podré generarlos? ¿No sería más justo y lógico que en forma excepcional se me exonere por no haberse configurado el hecho generador aunque la declaración jurada fue presentada fuera del plazo legal?
Para agravar más mi situación, es rechazada la solicitud de exoneración de 2009, presentada en tiempo y forma, hasta que no abone el importe correspondiente al ejercicio 2007 ($ 5.454 más multas y recargos) ¿Esto es legal?
La consecuencia es que me cercenan alguna oportunidad de inserción en el mercado laboral, ya limitada por tener 46 años de edad, por la imposibilidad de ser contratada por cualquier entidad pública o privada, por figurar en calidad de deudora de un deuda no generada.
Agradezco a este medio la posibilidad de hacer pública mi situación y espero contar con la buena voluntad de los integrantes de los poderes del Estado, que tienen facultades para resolver el tema expuesto.
C. I. 1.814.996-5
Justicia o conveniencia
Señor Director de LA REPUBLICA Dr. Federico Fasano Mertens
Estimado Dr. Fasano, solicito comparta con los lectores estas reflexiones:
Estimados lectores, reflexionemos y pongamos las cosas en su lugar:
1) ¿Para qué fue creado el tributo Patente de Rodados?
No duden que fue creado para subvencionar el arreglo de las calles, su cartelería, semáforos, etcétera. Hoy eso es una distorsión total, pues como en muchas cosas el Estado, en este caso la IMM, nos cobra más por una simple conveniencia. (Más allá de las presiones del sindicato, nuestros enemigos.)
2) ¿Si la patente representa la subvención de esa gasto, cuál debería ser el razonamiento para el pago del mismo?
Sin duda, el que gasta más, que pague más. Aquí nuevamente una feroz distorsión de la justicia, pues es insólito que los camiones y los ómnibus, que son los que más andan y los que más rompen, no paguen en proporción a dicho concepto. La verdad es que los automovilistas subvencionan a las compañías de camiones y ómnibus por la injusta distribución que hoy existe. Nuevamente la justicia no existe, sólo existe la conveniencia.
3) ¿Cómo debería catalogarse el gasto de las calles?
Por un lado, por el gasto mismo, y por otro, no es lo mismo que alguien utilice las calles para obtener un beneficio, como en el caso de empresas, y no aquellos que tienen el vehículo para solucionar problemas de salud, pasear. Aquí nuevamente la distorsión de la justicia, sustituida por la conveniencia.
4) ¿Es correcto el concepto de que el que tenga más pague más?
Parecería, visto en una primera instancia, que es justo, pero vayamos más lejos. Cuando alguien con un poder adquisitivo superior compra un vehículo caro, ¿de entrada no está pagando más por el IVA?
5) ¿Es correcto tomarlo de rehén por ese motivo y perseguir esa condición sin límites?
La respuesta es no, pues si lo hacemos, cometemos injusticias de discriminación, persecución, y lo que es más lamentable aún es que profundiza la división de la sociedad, generando rencores y, muchas veces, venganza. Luchar por justicia y entender cómo debe ser una única sociedad, es clave para la convivencia y la subsistencia. Si en determinados períodos los estados favorecieron a la clase dominante en desmedro de los demás, ¿es justo hacer exactamente lo mismo, pero al revés? Creo que no es justicia, sólo conveniencia.
Si yo critico algo, me parece injusto algo, debo luchar para que eso no suceda, no para que dicha condición se dé vuelta, pues las cosas más adelante pueden volver a cambiar, y nuevamente pasará lo mismo, al revés.
Por todo lo expuesto, y sin duda debe haber otros conceptos, resumo diciendo:
Lo más justo en el tema de la patente de rodados es poner la misma, en su totalidad, en el comb
ustible, pues pagará más el que use más y como consecuencia, rompe más, y eso también estará en relación a si alguien transita por un beneficio económico, o aquél que sólo busca disfrutar la vida con otra comodidad.
Recordemos, tener un vehículo no es ser pudiente y mucho menos. Existen personas que han tenido que vender su vehículo, no por el mantenimiento, no por el combustible, sino por los gastos fijos, donde la patente en Montevideo es principesca.
Que esto no les parezca conveniente a muchos, es un tema, pero que es más justo, lo es. Así que no nos engañemos, si queremos justicia, pues usemos el sentido común, el razonamiento. Si queremos meramente conveniencia y no justicia, entonces sigan así, que así tenemos claro cuáles serán los fines de la humanidad, por no optar por ser justos, aunque no nos convenga del todo.
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