TIENE LA PALABRA
IMM y Coca Cola hicieron desaparecer otra vez a los compañeros
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Estas noticias son las que debemos usar a diario como cadenas en estos medios de comunicación tan poderosos, y no dejar pasar estas realidades diarias ante nuestros ojos (ya que los informativos se «olvidan» de comunicárnosla y observarlas).
Indignación y vergüenza sintieron los vecinos del Cerro durante este fin de semana.
Entre la Intendencia de Montevideo, Coca Cola y la Productora «La Joya» volvieron a hacer «desaparecer» a los compañeros «desaparecidos». Taparon los nombres y la memoria de los compañeros con una alfombra para filmar un comercial de Sprite.
Filmando el comercial en el memorial… Un oyente de una radio montevideana llamó para señalar que estaban por comenzar a filmar un comercial de Coca Cola en medio del Memorial de los Desaparecidos en la Fortaleza del Cerro.
Eran las 9.00 de la mañana y ya se preveía un calor insoportable para ese día. La Dirección Nacional de Meteorología pronosticaba una temperatura máxima de 32 grados a la sombra.
La playa del Cerro estaba desbordada; uno encima del otro. Algunos tomando mate, otros jugando a la paleta, al fútbol, etc.
Los puestos se aprontaban para vender agua caliente, tortas fritas y los cuidadores de coches y de motos se frotaban las manos. «Hoy será un día bueno para trabajar» me dijo Martín, el cuidador de motos que había cerca del mediodía en la playa sobre el Parque Vaz Ferreira.
¿Qué pasa ahí Martín?, pregunté yo, señalando el Parque. «Es un comercial de Sprite», me contestó. Pero «aún no comenzaron a filmar, lo harán después del mediodía».
Rodeé el Parque, pues era imposible ingresar al Memorial por el frente. Había camiones, camionetas, automóviles y mucha gente de la Productora «La Joya», encargada de llevar adelante la filmación.
Carpas, mesas, sillas, sets de filmaciones completos. Aquello parecía Hollywood. Cual si fuera un desaparecido más, había un carro de panchos, preparado para la filmación. Pero en vez de panchos, decía «Hot Dogs».
Alrededor del memorial había una especie de cordón que prohibía el pasaje de las personas. Era una cinta amarilla, de esas que ponen cuando hay un accidente, o las que utiliza la policía técnica, cuando hubo una muerte violenta.
Ingresé caminando por el lado norte (por la parte de atrás del Memorial).
Inmediatamente que me vieron llegar se me acercó un señor que, muy amablemente, me solicitó me retirara porque comenzaría la filmación de un comercial. Es decir, no me prohibieron que pasara, pero, me dijeron que circulara. No podía detenerme.
Yo me quedé paralizado mirando el Memorial de los compañeros Desaparecidos, mis ojos no podían creer lo que estaba viendo. Habían tapado con una gran alfombra verde las paredes del Memorial (de un espesor de 10 mm en vidrio). Allí están impresos los nombres de todos y cada uno de los compañeros desaparecidos.
Encima de la alfombra pusieron unas plantas y para sostener la alfombra le ataron unas cuerdas con bolsas de arena. Cuando ingresé a la parte de atrás del Memorial, pasando por la calle central, aquello parecía un basurero.
Seguidamente se acercó un policía que no intervino, pero escuchaba atentamente lo que hablé con el funcionario, que dijo estar contratado por la Productora. De cerca me vigilaba un funcionario de la IMM que cumple tareas de Seguridad en la garita de la Comuna, que custodia (?) el Memorial. Según el funcionario, «hoy me pagaron horas extras», por esta filmación.
Pregunté al mismo: ¿Tu sabes lo qué significa esto?
«Sí lo sé; es el Memorial de los Desaparecidos».
¿No te parece que esto es una brutal falta de respeto?
«Sí, totalmente, creo que tienes razón. Pero debo decirte que la productora tiene el permiso otorgado por la Intendencia de Montevideo». (..) «Las cosas ya no son como antes», me dijo.
Sí, sí, no tengo dudas de eso.
Gracias a un permiso otorgado por la IMM la Productora La Joya realizó la filmación de un Comercial para la marca Sprite de Coca Cola en el Parque Vaz Ferreira, justamente en el mismo lugar donde está el Memorial de los compañeros desaparecidos. Los vecinos del Cerro que disfrutaban de la Playa se vieron sorprendidos e indignados cuando vieron que la Productora hizo desaparecer el Memorial poniéndole una gigantesca alfombra verde sobre las paredes que lucen los nombres de los compañeros desaparecidos.
Cuando me fui, volví a la playa, me quería dar un baño antes de irme. Me encontré con Martín, el cuidador de motos. «Volviste», me dijo. Sí, estoy indignado por lo que están haciendo en el Memorial, le disparé.
«No te preocupes, y la culpa no es de la Coca Cola, la culpa es de estos traidores que se deben haber llevado alguna coima», me dijo Martín, mientras otros vecinos comentaban el hecho sin poder creer lo que estaban viendo sobre el Parque Vaz Ferreira: el Memorial tapado para filmar el comercial.
Por José Vázquez
MIRTA AZCARATE
PD: Así recibí este mail que le envío.
Insólito que la IMM haya autorizado esta invasión publicitaria al Memorial ¿Todo lo puede el dinero? Realmente ¡qué vergüenza!
Una silla vacía
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Una noche como tantas, como dice el verso. De esas noches que nos reunimos la familia, con un motivo real o aparente.
Allá en el fondo del jardín y a un costado de nuestro acompañante el parrillero.
La parrilla con sus renglones de hierro en espera de las tiras rojas de asado, que pacientes esperan ser abrazadas lentamente por el fuego.
Carlitos, el asador oficial, se mueve frente a ella y el resto va de un lado a otro en busca de los utensillos indispensables, vasos, cubiertos y platos.
Las miradas y la atención giran en torno de la inquieta de dos años y todos aprovechan esa pequeña brisa nocturna, luego del día agobiante de calor.
Hasta los árboles aplauden con sus hojas el soplo de la brisa, y yo, sentado como siempre en el extremo de la mesa como el director de una orquesta.
Así sin darme cuenta, ni siquiera por un porque, tenía delante mío una silla vacía, la misma que había venido de Lagomar y que durante tantos veranos nos había acompañado.
También respondiendo a un recuerdo, en la silla vacía se fue contorneando la figura de la Dita, en esa actitud tan habitual, debajo de la Acacia, con el mate en la mano y el termo a un costado parado sobre el pasto.
En ese movimiento ritual de servirle un mate a la Nury, en la mañana y en la tarde, sin darme cuenta la vi allí, me reafirmé en que el dicho «el tiempo, todo lo borra» no es una verdad absoluta.
Puede borrar las lágrimas exteriores que parten de tus ojos, pero no las que corren por dentro y en ese momento de angustia y congoja momentánea, se me acercaron algunos para consolarme y apartaron de mi vista la silla.
Cuando la volví a ver, estaba allí quieta e inconsciente de las emociones producidas, está y estará lamentablemente vacía, seguirá siendo una silla vacía.
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