Un proyecto bipolar
Con el objetivo de promover la reducción y el reciclaje de residuos en Uruguay y colaborar con dos cooperativas de clasificadores de Carrasco Norte, se firmó en la víspera un acuerdo interinstitucional.
Se apunta a que las empresas comiencen a separar sus residuos en origen, no sólo para una mejora ambiental local, sino también para beneficiar a Juan Cacharpa e Independencia de la Mujer, dos cooperativas de clasificadores de la zona del Centro Comunal Zonal Nº 8 (CCZ8).
El proyecto tendrá una duración de ocho meses, se iniciará en diciembre y podría extenderse a otros barrios.
El programa, financiado por ART del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), es el resultado de un arduo trabajo de articulación entre más de 20 instituciones de la zona de los barrios Carrasco, Carrasco Norte y cuenca del Arroyo Carrasco, tales como la Cámara de Industrias del Uruguay, el LATU (Laboratorio Tecnológico del Uruguay), Ministerio de Desarrollo Social (Mides), Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), y Cempre (Compromiso Empresarial para el Reciclaje). A mitad de 2008 las autoridades comenzaron a reunirse con empresas, industrias, centros comerciales y hasta colegios de la CCZ8, para promover la reducción y el reciclaje de residuos en nuestro país en apoyo a dos cooperativas de clasificadores de la zona como lo son Juan Cacharpa e Independencia de la Mujer, esta última formada íntegramente por mujeres.
Aunque el proyecto recién está dando sus primeros pasos, ayer en el LATU, se firmó el compromiso de gestión entre las instituciones involucradas; la finalidad es que las empresas comiencen a separar sus residuos en origen.
De esta manera, se colaborará con el medio ambiente y se beneficiarán a más de 60 personas entre cooperativistas y sus familias. La experiencia piloto se comenzará a implementar en el mes de diciembre.
Además de facilitarles el trabajo a los clasificadores, ya que se respetan las recomendaciones, el cooperativista no tendrá que separar los residuos y recibirá de las empresas el material reciclable, con esta iniciativa la relación entre las partes «se formaliza», dijo a LA REPUBLICA la secretaria ejecutiva de Cempre, María José González.
«Para las empresas es fundamental tener una comunicación clara y directa con los representantes de las cooperativas de clasificadores. Cuanto más institucionalizado y formalizado este todo, más fácil se llega a un acuerdo», aseguró González. Además, con el financiamiento de Naciones Unidas se reparó el camión que utilizan estas dos cooperativas para retirar el material reciclable, y el Mides dotó a todos los clasificadores de chalecos identificatorios, para que la relación entre las partes «sea ágil y sin obstáculos».
Fueron muchas las reuniones que se mantuvieron con las empresas, pero hasta el momento sólo tres instituciones realmente se comprometieron con la causa, y ya conformaron su plan de gestión de residuos. De la zona, sólo un colegio privado, y fuera del barrio, ALUR (Alcoholes del Uruguay SA) y Canal 10. «Por ahora todos nos han abierto las puertas, no tuvimos ningún problema. Esperemos que en diciembre ya tengan todas diseñado el plan de trabajo», señaló la presidenta de Cempre, Carolina Moreira, quien calificó a la zona donde funcionará el programa como «muy heterogénea, en cuanto a tipo de actores. Tenemos zonas residenciales, polo industrial, instituciones como el LATU y a los vecinos, que son a los que más estamos apostando para que colaboren en este circuito limpio, este circuito de recolección de residuos valorizables».
Más que residuos, o basura, a los clasificadores de las cooperativas involucradas les gusta hablar de material reciclable.
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