TIENE LA PALABRA
Dios, Satanás y el terremoto de Haití
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Leí en la contratapa de LA REPUBLICA (Contraseña) del sábado 30 de enero un excelente artículo del teólogo y filósofo brasileño Leonardo Boff, relacionado con la catástrofe de Haití. Boff se hace muchas preguntas acerca de por qué se produjo esa tragedia: «Dios, ¿dónde estabas cuando se formó aquel temblor que diezmó a tus hijos e hijas más pobres y sufridos de todo occidente? ¿Por qué no interviniste? Etcétera, etcétera.
He escuchado a algunos católicos decir que fue obra de Satanás; de ser así, y a menos que Dios estuviera en alguna parranda con amigotes y no se dio cuenta de lo que estaba por suceder, Satanás es mucho más poderoso que él.
Entonces ¿qué hacer? Fundar una secta o religión satánica, con templos por todo el mundo, al mejor estilo de algunas que pululan por estos lares, donde los creyentes se reúnan para orar, alabar y solicitarle a Satanás que pare la mano con los pobres del mundo, y que se dedique a quitarle las balas a los ejércitos invasores de Irak, Afganistán, Panamá, etcétera, y tal vez en el futuro Yemen (no dicen que las armas las carga él, pues que ahora las descargue); a destruir las grandes fábricas de armas de los poderosos, etcétera. Posiblemente logren convencerlo y que en el futuro se dedique a destruir lo que es nocivo y letal para la humanidad.
¿Qué tan justo es Dios que creó el Universo en 7 días y está permitiendo que se destruya poco a poco sin hacer nada? Ante tanta indiferencia, sería tal vez menos doloroso dejar que se destruya todo en un solo día.
Dice Boff que este silencio de Dios es aterrador, porque simplemente no tiene respuesta. Dice que por más que genios de todas las épocas (Job, Buda, San Agustín, Tomás de Aquino, etcétera) hayan diseñado argumentos para eximir a Dios de culpa y explicar el dolor de nuestros hermanos, no por eso el dolor desaparece ni la tragedia deja de existir.
Comprender el dolor no lo elimina, como tampoco quita el hambre leer recetas de cocina.
Cada vez admiro más a Bertrand Russell desde que leí su libro «Por qué no soy cristiano».
PETTER QUIROGA
Puerto de aguas profundas
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Hace mucho más de 100 años que se viene hablando y estudiando la instalación de un puerto de aguas profundas en la cuenca del Plata. Se han estudiado zonas en La Coronilla, laguna de Rocha, La Paloma, la bahía de Maldonado y la bahía de Montevideo. Históricamente, la bahía de Montevideo es lo más saliente de todo el Río de la Plata, muy superior inclusive al Puerto de Buenos Aires, que recibe los arrastres del río Paraná trayendo también los arrastres generados por el río Paraguay, los que traen de Bolivia, y todavía los del Pantanal brasilero y no contamos con la rotación de la Tierra, que lógicamente tira todos los barros a la costa de Argentina.
La vieja lucha de puertos entre la capital porteña y Montevideo es de larguísima data, hoy en solución, pues el Puerto de Montevideo es el más importante de toda la cuenca del Plata, todo gracias a una muy buena administración del actual gobierno oriental, que a su vez debe de continuar con la conducción que comenzará el 1º de marzo, y es por eso que trataremos de comentar una cosa de suma importancia. El puerto de aguas profundas contribuiría enormemente con Montevideo y con el país productivo. Comentábamos al comienzo los estudios realizados hasta hoy día, pero ninguno ha logrado llegar, sin entrar a los méritos de todos los estudios realizados. Salta la impresión de que el esquema clásico del territorio-puerto no ha tenido en cuenta al propio Río de la Plata y su principal puerto, el de Montevideo.
Con una mirada diferente y analizando todo el estuario-río tenemos una zona con condiciones muy especiales para trabajar sobre una plataforma-puerto, que es el espacio existente y estable. Me refiero al escollo geográfico del banco Inglés.
Hace ya muchísimos años leí que esa estructura ubicada directamente en el camino del tráfico marítimo sería la base para la operación de trasbordo y almacenamiento de mercadería operando de buque a buque, desde y hacia la cuenca del Plata.
El Servicio de la Armada Argentina, en un muy bien estudio, tiene el derrotero del Río de la Plata y se pueden definir las características geográficas del banco Inglés.
Se sitúa en el Plata exterior, a 16 kilómetros al norte de la línea media del río. Por consiguiente el lecho y subsuelo, de acuerdo al Tratado del Río de la Plata, se encuentra en la parte uruguaya.
Se sabe que el navegante florentino Américo Vespucio pasó por esta zona allá por 1502; de Vespucio viene el nombre de toda América. Habría navegado antes que Juan Díaz de Solís entrara al Río de la Plata. En cuanto al nombre del banco Inglés, proviene del naufragio de la pinaza «Francis», propiedad del famoso marino y pirata.
El nombre de este pirata inglés era sir Francis Drake y la nave que naufragó en el banco Inglés iba al mando de su sobrino, John Drake, que también integraba esa cofradía de piratas y ladrones. La intención era asaltar la ciudad de Buenos Aires, alrededor de 1570.
Lo real era que la reina de Inglaterra, Isabel 1ª, siempre tuvo una especial preferencia por la cuenca del Plata y por el pirata Drake, tanto que lo nombra caballero en premio a todas sus actividades. Para calcular una dimensión del banco Inglés, tomamos solamente la parte limitada por una isobata de 3 metros.
La superficie de esa zona con profundidades menores a los 3 metros es de 45 kilómetros cuadrados, unas 4.500 hectáreas, y una dimensión norte-sur de 15 kilómetros, con un ancho promedio de 3 kilómetros. En bajamar se pueden observar rompientes y su extensión es de más de 6 kilómetros norte sur por más de 2 kilómetros de ancho.
La cabecera norte del banco Inglés es el mejor lugar para desarrollar las mejores condiciones de la Plataforma-Puerto.
Esa parte tiene una característica geográfica privilegiada, presenta sus veriles en pendiente acantilada, tanto los del este como los del oeste.
A todo esto debemos de agregar que la distancia entre la cabecera norte con la isla de Flores, costa enfrentada y bahía de Montevideo está en un orden de 20, 30 y 35 kilómetros.
Eso permite darle un razonable apoyo a los requerimientos del personal, agua, electricidad, materiales etcétera para las obras y futuro de la Plataforma-Puerto.
Se trata indudablemente de una obra de tamaña naturaleza, que consolida la manifiesta voluntad de integración de nuestro país, abriendo también los caminos futuros para todos nuestros vecinos.
AURELIO PICCONE Celular 099 459 419
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