DISCAPACITADOS HOY

DEFICIENCIAS FUNCIONALES  Y DISCAPACIDAD

El concepto de funcionalidad como resultado final de la atención es la verdadera esencia del acto médico. El paciente puede sanar con o sin consecuencias, pero es en esta última situación que la intervención oportuna y precoz permite evitar la discapacidad primaria y la secundaria, o posibilita la integración de la persona discapacitada.

Los médicos se forman y preparan básicamente para diagnosticar y proporcionar tratamiento o, al menos, medidas paliativas; sin embargo, como tantas otras disciplinas relacionadas en forma directa con el hombre y su entorno, la medicina, ciencia y arte de prevenir y curar las enfermedades, no siempre logra la curación sin secuelas.

Pocas veces nos detenemos a recapacitar el propósito de cada uno de los componentes de nuestras intervenciones y, mucho menos, en la responsabilidad que nos cabe en el logro del desarrollo armónico individual y colectivo. La función, que es la base de la fisiología ­una rama fundamental de la medicina­, parecería agotarse en los órganos y sistemas. Pero el hombre debe funcionar en distintas actividades y situaciones, y cumplir diversos papeles. La verdadera función del médico es intervenir, mediante la aplicación de todas sus herramientas de su conocimiento, para permitir el mejor funcionamiento del paciente. Esta verdad no parecería requerir mayores discusiones y, si así fuera, los registros médicos, las prescripciones y las metas asistenciales lo revelarían. La realidad habitual es otra: el acto y la intervención médica concluyen con la remisión de los signos y síntomas o con la muerte del paciente. Sin embargo, existe una tercera posibilidad: la curación con fallas o ausencias funcionales que persisten. Por omisión o por desvalorización de la esencia del ser humano, nuestros profesionales y servicios de salud no contemplan esa última posibilidad.

Durante los dos últimos decenios, la comunidad internacional ha analizado las consecuencias de la enfermedad partiendo del concepto de multicausalidad y de la necesidad de compartir responsabilidades en el campo de la salud. Algunos profesionales entienden la necesidad de ampliar la evaluación de los pacientes al incorporar la evaluación funcional y tener en cuenta la calidad de vida. La inclusión de estos aspectos de la evaluación en la práctica habitual de la consulta externa no es fácil, pues requiere más tiempo y el manejo de prácticas sencillas pero específicas, así como llevar a cabo el registro y el seguimiento. Dado que se trata de llegar a un diagnóstico funcional, el trabajo en equipo multidisciplinario está claramente indicado.

La pérdida o disminución de una función puede ser transitoria o permanente; leve, moderada o severa; congénita o adquirida. Todas esas posibilidades tienen como resultado una variedad de escenarios funcionales. En los párrafos siguientes se analizan los aspectos cronológicos y evolutivos del proceso de pérdida o disminución funcional.

En situaciones normales y sin interferencias, las personas desarrollan sus habilidades desde el nacimiento hasta alcanzar el grado máximo de sus posibilidades al llegar a la edad adulta. Existen distintas causas que pueden desviar el desarrollo en la infancia o dañar las funciones del adulto.

 

* Trastorno fisiopatológico: una alteración en las células y en los tejidos que interrumpe o interfiere el proceso normal de las estructuras.

* Deficiencia: la alteración se localiza en órganos y sistemas, pero la pérdida o anormalidad de la función cognoscitiva, fisiológica, emocional o anatómica trasciende la anormalidad atribuible a la fisiopatología.

* Limitación funcional: la deficiencia evoluciona hacia la restricción o pérdida de la habilidad de ejecutar la actividad acorde con el propósito del órgano o el sistema.

* Discapacidad: las limitaciones impiden que la persona ejecute tareas y actividades, y desempeñe su rol personal en el contexto físico y social.

* Minusvalía: se asocia con circunstancias atribuibles a la sociedad y el medio que oponen barreras estructurales (actitudes) y físicas (arquitectónicas) que dificultan el acceso a los servicios y la participación plena (discriminación).

Extraído de: Discapacidad, lo que todos debemos saber.

 

E. Alicia Amate

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje