Una joya celeste: el Steins, un asteroide con forma de diamante
Según los investigadores del equipo internacional y a grandes rasgos, es la luz solar la que ha tallado este diamante de 5,3 kilómetros de diámetro. Es decir, «la radiación del Sol ha alterado la rotación del asteroide sobre su propio eje», según una de las integrantes del equipo de investigación, Luisa María Lara.
«Esto pudo provocar el deslizamiento de material desde el polo sur del asteroide hasta el ecuador, fenómeno que le daría la forma de diamante a Steins», asegura Lara.
Otro signo que sustenta esta teoría es el hecho de que «el número de cráteres pequeños, por debajo de 0,5 kilómetros de diámetro, es bajo». Esto indica que «los cráteres fueron borrados en el proceso de remodelado de la superficie del asteroide», añade la científica.
Las magníficas imágenes del asteroide Steins que deleitaron al mundo fueron tomadas por las dos cámaras del instrumento Osiris, en cuyo desarrollo ha participado el Instituto de Astrofísica de Andalucía, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en Granada.
Se trata de la primera evidencia visual del «efecto Yorp» sobre un asteroide del cinturón principal. Los investigadores atribuyen la razón de este tallado tan peculiar del asteroide a un efecto de la luz solar.
Así llamado en función de los primeros observadores, el efecto YarkovskyO’KeefeRadzievskii Paddacks, plantea que la radiación del Sol puede alterar la rotación del asteroide sobre su propio eje.
El gran cráter de más de dos kilómetros que se encuentra en el polo sur del asteroide proporciona a su vez información sobre la estructura interna del cuerpo. «Si se compara el tamaño de este cráter con el tamaño global del asteroide, y este valor con los de otros asteroides con grandes cráteres como Matilde o Vesta, se puede concluir que Steins no era una única roca consistente sino un cúmulo de escombros en el momento en que sufrió el impacto», explica la investigadora.
Si no fuera así, el asteroide no habría aguantado el impacto del cuerpo que lo golpeó y se habría desintegrado.
El estudio de Steins es el primer objetivo científico del viaje de la sonda espacial Rosetta, que despegó a bordo de un cohete Ariane 5 de la ESA 25 de febrero de 2004.
La misión tiene como objetivo final el cometa ChuryumovGerasimenko, que dibuja una órbita elíptica alrededor del Sol.
Con su encuentro, previsto para 2014, Rosetta se convertirá en la primera sonda que orbite sobre un cometa. Asimismo, está previsto que un módulo de descenso, llamado Philae, se pose sobre su superficie para analizarla en detalle.
El propósito de este viaje es el estudio del origen y evolución de los cuerpos primitivos del sistema solar para trazar así su historia.
En este sentido, como explica el investigador del CSIC y coautor del artículo Pedro J. Gutiérrez, «el examen de un asteroide es relevante, puesto que constituye una muestra de los bloques con los que se han construido los planetas de nuestro Sistema Solar. De ahí, esta primera parada de Rosetta para estudiar el asteroide Steins».
Rosetta es la primera sonda espacial en alimentarse sólo de energía solar a través de dos paneles solares de 70 metros cuadrados de superficie cada uno, que posibilitan el funcionamiento de la nave a más de 600 millones de kilómetros del Sol.
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