SANA MENTE
Sin vacaciones y sola
Caso:
-No queda ninguna amiga en la ciudad. Todas están en la playa, en una carpa, en una casita alquilada o en la de algún amigo piola. Sólo yo estoy aquí, trabajando y con esta piel blanca que no disimulo con nada. Son los pensamientos de Carina, mientras se mira en el espejo del baño esta mañana. Allí está luchando contra sus ganas de faltar al trabajo. Es la única que queda en su oficina, claro, hace poco que entró a trabajar y no ha podido protestar.
Siente todas las miradas del mundo sobre sí, haciéndole ver todo el peso de su desgracia: trabajar en enero. Su mal humor no tiene límites. Sin saber cómo, acaba de cortarle el teléfono a Marcos, el amor de su vida. Tal vez no la quiera ver más piensa, mientras las lágrimas le caen por el rostro. Ya no puede esperar más que desgracias: sin vacaciones y sola.
Comentario:
Cada persona asume su peripecia vital como centro del universo. La desgracia personal es vivida como la mayor de las calamidades y esa mirada acentúa la vivencia de dolor. Es el caso de Carina, que reacciona frente a su imposibilidad de salir de licencia como el inicio de una serie de desventuras que incluyen un aislamiento social: no tiene amigas y se ha peleado con el novio. Sentirse sola refuerza su malestar y se inicia un círculo vicioso en el que la insatisfacción y la soledad dominan su presente.
Carina al igual que muchas personas no consigue despegarse de una mirada «tubular» de su vida enfocando solamente su «desgracia». Es como si alguien apuntara su mirada sólo a una pequeña mancha de un mantel preciosamente bordado. Podría llegar a suponer que el mantel está totalmente manchado. Sin embargo, si esa persona recorre su vista por todo el mantel, lograría despegarse de aquella pequeña parte manchada y podría apreciar toda la belleza del mantel. De igual forma, si Carina consiguiera ver más allá de su aparente «desdicha» se daría cuenta de que su vida es mucho más rica en posibilidades que tener o no, unos días de vacaciones.
Seguramente valoraría tener la capacidad para asumir esos días sin licencia como parte de la vida laboral que ella se esforzó por tener. También apreciaría su mundo de relaciones afectivas. De esta forma evitaría descargar su mal humor con quien no tiene responsabilidad por su insatisfacción. La dificultad de Carina para manejar su situación presente la coloca en un tobogán de presuntas pérdidas que aumentan su insatisfacción. Sus amigas siguen siéndolo, es evidente que no tenerlas cerca no significa su pérdida. Del mismo modo discutir con Marcos no soluciona nada y sólo le agrega pesadumbre.
De alguna forma, ella misma ha sido la autora de sus «desdichas». En la medida en que cada uno de sus instantes presentes es vivido desde el mal humor y la insatisfacción, se predispone a relacionarse inadecuadamente con su entorno, tal vez a tener disminuida su atención o su capacidad de reacción. De esta forma es proclive a enfrentarse a discusiones, errores, distracciones y aún a accidentes. Sin duda su comentario posterior aludirá a «su mala suerte» o a su propensión a ser una «desgraciada» y quizás pretenda culpar a terceros de sus «penurias».
Muchas personas suelen reaccionar en forma similar a Carina, obteniendo como respuesta sólo más de aquello de lo que pretenden alejarse. De esta forma, en ocasiones se suele observar un «ambiente» poco agradable en torno a ellas. Es como si esa insatisfacción generara un «cono de sombra», amenazando con cubrir de insatisfacción a quienes desprevenidamente caen en «contagiarse» de esta forma de vivir la vida. Nada mejor que intentar ver en cada circunstancia la responsabilidad personal para tomar cada uno de los instantes vividos, de forma positiva u optimista o por el contrario teñir cada situación de la pesadumbre de una mirada negativa o pesimista. La mayor parte de los hechos de la vida son «neutros». Es la posterior mirada de cada individuo, la que le otorga el matiz que éste desee. Aún hechos francamente desgraciados, pueden ser resignificados de tal forma de disminuir o atenuar el dolor o la frustración ocasionados.
Una mirada positiva de Carina sobre su situación le habría hecho resignificar sus aparentes sinsabores, generando una actitud positiva para disfrutar por ejemplo de sus fines de semana en compañía de su novio. Y suponiendo aún la situación de «estar sola», una actitud abierta a relacionarse positivamente con el mundo le haría disfrutar de esa soledad inicial. Muy pronto, sin darse cuenta, estaría rodeada de nuevas compañías o amistades. Sus lágrimas tal vez se hubieran transformado entonces en sonrisas. De esta forma su buen humor y satisfacción por el disfrute de sus ratos libres, le evitarían la lucha diaria frente al «confesionario» del espejo de su baño. Carina habría revertido el círculo vicioso del ejemplo, convirtiendo la aparente situación desfavorable en un simple hecho que no le impediría disfrutar de su tiempo libre y sus afectos.
Esta columna y las anteriores están disponibles en www.prosalud.com.uy. Dra. Almendras. Informes y Seminarios 4099983
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