LAS LONJAS DEL CUAREIM
Su tradición nace en la puerta del famoso conventillo de la calle Cuareim donde se reunían los morenos para darle a los tambores. Muchachos del barrio que hasta en los inviernos hacían una enorme fogata para apechugar el frío y templar las lonjas.
Negros anónimos que sin saberlo comenzaron a forjar una leyenda que las doñas de floreado delantal y los veteranos de motas blancas los llamaban «Las Lonjas del Cuareim».
Al igual que otros grupos, trillaban el Sur y Palermo aprontándose para el Carnaval. Con el año 1956 llegó el primer desfile de Las Llamadas y esos humildes muchachos decidieron enfrentar sin miedo a las grandes y consagradas comparsas.
La mítica Fantasía Negra y Morenada igual que Los Guerreros Africanos ahora tenían una seria competidora. En los primeros años del Desfile de Las Llamadas, en 1956, 57 y 58, el primer premio fue para la Fantasía Negra pero ya Las Lonjas del Cuareim marcaban su presencia.
En 1957 y el 58, ganaron el segundo premio de ese desfile y todos sabían que a los negros de la puerta del conventillo de Cuareim había que tomarlos en serio pues tenían talento candombero. Sus éxitos desbordaron el marco del mes de febrero y la comparsa empezó a actuar durante todo el año. Fue cuando Juan Raúl y Wellington Silva armaron un conjunto de primera línea pues actuaba en las muchas salas de baile que tenía aquel Montevideo de los años 60.
La comparsa se nutrió de músicos de jerarquía que brindaban un show inolvidable por su ritmo, vibración y afinadas voces.
Tenían en la guitarra a Humberto Angerelli y habían incluido novedosamente el bandoneón de Juan Blanco y la trompeta de José Medina.
El coro tenía a la recordada Lágrima Ríos que por esos años era muy admirada por integrar el grupo vocal «Brindis de Sala».
Acompañaban a la joven y hermosa Lágrima las voces melódicas de Carlos Silva y Jorge Giménez. Detrás de ese brillante trío de cantantes había un coro con Waldemar, Raúl y Hugo Silva, también Julio Martirena con su hijo y la presencia de Evaristo Barrios.
Fuerte los tambores y hacía maravillas el escobero Pedro Ferreyra, hijo de una figura emblemática de aquellos carnavales.
Las Lonjas del Cuareim, nacidas de anónimos tamborileros y fogatas en la puerta del conventillo Medio Mundo, llegaron a tocar en el Teatro Colón, también en El Maipo y en el Nacional. Realizaron una presentación en el Parque Retiro que convocó a una multitud de porteños y uruguayos radicados en Buenos Aires. Fue tanta la calidad de sus voces que merecieron el Premio Coral del Festival de las Américas realizado en la ciudad de Quito de Ecuador.
Las Lonjas del Cuareim se presentaban con asiduidad en famosas salas de baile como el Coben, el Nuevo Colón y el Sud América. Tuvieron un ciclo de actuaciones en la fonoplatea de El Espectador de Soriano y Yaguarón. Aunque era un lugar de amplia capacidad, los vecinos que llegaron desde el barrio Palermo colmaron el sitio. Como se trataba de una fonoplatea en un primer piso, la solución fue abrir los ventanales sobre Soriano y la gente desde la calle podía escuchar a su querida Lonjas del Cuareim.
Le dieron jerarquía a su género y desde sus orígenes bien humildes llegaron a ser un conjunto estelar del Carnaval, las salas de baile y las fonoplateas del Montevideo del Ayer. Con más recuerdos y música los esperamos todos los domingos, a las 18 horas en CX40 Radio Fénix.
COORDINACION: ANGEL LUIS GRENE
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