DISCAPACITADOS HOY

AUTISMO Y DISCAPACIDAD

La palabra «autismo», del griego autós, «propio, uno mismo», fue utilizada por primera vez en 1912 por el psiquiatra suizo Eugene Bleuler.

En 1943, el Dr. Leo Kanner, del Hospital John Hopkins, estudió a un grupo de niños e introdujo la caracterización del autismo infantil temprano.

Al mismo tiempo, un científico austríaco, el Dr. Hans Asperger, utilizó coincidentemente el término psicopatía autista en niños que exhibían características similares.

Actualmente, debido a la diversidad de las formas clínicas del autismo se justifica que el concepto se identifique como un «espectro» de condiciones que comparte un mismo conjunto de síntomas, que como un trastorno unitario con rasgos clínicos fijos. Los sistemas internacionales de clasificación para el diagnóstico (DSM-IV y CIE-10) recogen esta diversidad y distinguen cinco tipos de trastornos en este espectro: el trastorno autista, el trastorno de Asperger, el síndrome de Rett, el trastorno desintegrativo infantil y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado.

Al inicio se atribuyó la causa del autismo a un problema afectivo-emocional de los padres y se propusieron tratamientos dirigidos a establecer una adecuada relación madre-hijo y reflexionar sobre la ansiedad existencial del niño.

También se definió el autismo como el aislamiento del niño en un mundo de fantasía y por ello el trastorno fue considerado como un tipo de esquizofrenia, la psicosis infantil.

La presencia en un tercio de los autistas de casos de epilepsia orientó a los especialistas hacia una base neurológica de este trastorno.

Si bien estas anomalías neurológicas en el autista existen, se desconoce con certeza el mecanismo que las provoca, pudiendo encontrarse la falla en las células nerviosas, en sus conexiones, o en las sustancias neurotransmisoras.

El momento del desarrollo en que surge el desajuste continúa siendo una incógnita, ya que no se detectan diferencias significativas con los demás niños antes de los 2 años, aunque según algunos estudios, en el niño autista aparecen en esta etapa síntomas de pasividad, ausencia de conducta de señalar y se hace más claro el diagnóstico a partir de esta edad y algunos indicios parecen orientarnos a que podría deberse a un daño prenatal temprano. La lesión se localiza en el hemisferio cerebral izquierdo, también llamado simbólico, que es donde se encuentran los mecanismos de control de los procesos relacionados con el lenguaje y el procesamiento de la información.

Desde el área de los procesos psicológicos, el autismo se entiende como un trastorno de la inter-subjetividad y de la cognición social. Desde edades tempranas, las personas con autismo tienen dificultades para interpretar correctamente las emociones y deseos de otras personas y para entender los puntos de vista de otros.

No consiguen participar con éxito en conversaciones y relaciones sociales complejas, y su capacidad para describir los estados internos propios y los de los demás es muy escasa. No aprenden a predecir la conducta de los otros, no entienden las bromas o chistes y tampoco engañan ni mienten.

Pero en los trastornos del espectro autista no sólo se afecta la vida social, también se alteran los mecanismos cognitivos básicos como la atención sostenida y selectiva, el aprendizaje implícito y procesos neuropsicológicos complejos como el lenguaje y otros mecanismos que resultan fundamentales para la regulación del comportamiento. El trastorno desintegrativo infantil es una de las condiciones del espectro autista más gravemente discapacitante, con peor pronóstico y que más se desconoce en el momento actual.

Tras los primeros 2 años de vida, pero antes de los 10 años de edad, el niño experimenta una pérdida clínicamente significativa de habilidades adquiridas anteriormente, en las siguientes áreas: lenguaje expresivo o receptivo, habilidades sociales o comportamiento adaptativo, control vesical o intestinal y juego o habilidades motoras.

Por lo anteriormente señalado, se deben multiplicar los esfuerzos en el sentido de apoyar a las personas que sufren este trastorno y a sus familias, así como promover la detección temprana del problema.

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