Doscientos jóvenes cursaban en el centro del país

Protestan por cierre de instituto universitario

El anuncio de revocar la autorización de funcionamiento del Universitario de Punta del Este, realizado en la pasada sesión del Consejo de Ministros por la secretaria de Educación y Cultura, María Simon, generó una movilización de padres y la cerrada oposición de los alumnos de la ciudad de Durazno. La medida del Ejecutivo, que se adopta en el entendido de que la citada casa de estudios no cuenta con las garantías y la calidad educativa necesarias, deja con un futuro incierto a unos 200 estudiantes de la zona (Durazno, Flores, Florida y Tacuarembó). Si bien al momento la sede no habilitada del centro del país no cuenta con egresados, había jóvenes cursando las últimas materias de Economía.

Entre las irregularidades en que habría incurrido el UPE figura la no presentación de los informes evaluadores de la casa de estudios que funciona en la ciudad de Durazno. Preocupados tanto por el posible cierre como por la incertidumbre que genera el desconocer si se reconocerán los estudios cursados por los alumnos, los padres se concentraron ayer por la mañana frente al edificio de calle 19 de Abril. Marcos Motta, delegado de los estudiantes, expresó que de hacerse efectiva la medida iría contra la descentralización llevada adelante por el UPE. Perjudica a los estudiantes del Interior, afirmó.

A todo esto el presbítero Gabriel González, coordinador de la sede local, dejó sentada su sorpresa por un accionar que, considera, vulnera el derecho a la defensa. En declaraciones realizadas a Radio Durazno reconoció que la sede local no tenía la habilitación, asegurando que se estaba en procura de ello. «Mal podrían quedar en la nada los años de estudios cursados, a menos que el Estado quiera atentar contra la familia y la sociedad, hecho que no me extrañaría», sostuvo.

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