Con todo. Lo esperan con caravana, pasacalles y pancartas

Un flaquito simpático que se volvió su propio héroe de modo inesperado

Una caravana, bocinazos, cánticos, pancartas y algún pasacalle, son elementos cantados para este mediodía sarandiense, cuando el joven toque su suelo natal.

No extraña tanto alboroto. Guillermo Ríos hace un verdadero culto de la amistad y de la familia, y para confirmarlo alcanza con revisar su Facebook, donde parece que brotan las fotos en barra, así como de abrazos en los brindis o en la recreación con los suyos.

Por eso no resulta extraño que en las horas que pudo conectarse a Internet mientras esperaba su vuelo del Líbano a Alemania aprovechara para unirse al grupo virtual «sin amigos no se puede vivir».

Resulta fácil creer que a Guillermo le cuesta poco caer bien. Basta con aparecer, para ganarse simpatías.

A su madre, Paola Ríos, le llamaba la atención que, siendo un adolescente, llegaba a la peluquería de su hermana y no dudaba en saludar «a todas las clientas».

«No importaba si había veinte; él saludaba a todas por igual, las conociera o no. Siempre destacan eso de él: lo simpático que es».

Dos de los amigos que integran la barra autodenominada «Los Cazafantasmas» transmitieron a LA REPUBLICA algo más de la esencia del joven que hoy es el centro de atención en Sarandí Grande y buena parte del país.

Diego Senatre supone que no le alcanzaría un día para hablar de Guillermo. Sobre la vida del joven que salvó su vida de milagro «se puede hacer una película», sostiene.

«El siempre la salió a pelear, en todo. Ahora le tocó pelear contra un gigante y por suerte le ganó. Todos los obstáculos que se le han presentado, él los ha eludido con la entereza, humildad y fuerzas que lo caracterizan», contó a LA REPUBLICA.

Diego se define como «más que un amigo, casi un hermano», y además explica que lo admira «como la persona que es y la valentía que tiene para enfrentar la vida. A veces le decimos con mis amigos que ha vivido mucho para la edad que tiene».

 

Un planificador

Recuerda que pese a los obstáculos que la vida le ponía, no dejaba de planificar y planificar. «Me acuerdo de algunas noches cuando éramos más chicos nos quedábamos hasta tarde en la madrugada pensando en nuestro futuro, muy incierto en ese entonces, y qué íbamos a hacer de nuestras vidas.

Estoy orgulloso de el y siempre lo estuve por su filosofía de vida», indicó. «En mi opinión, creo que esas ganas tremendas de vivir la vida fueron las que lo llevaron a salvarse de esa tragedia», añadió Diego, quien espera ansioso el regreso «para darnos un fuerte abrazo».

Admite que las vividas durante las horas que no se sabía qué había pasado con Guillermo «fueron horas de mucha tensión e incertidumbre mezclada con tristeza y dolor, todo lo que, junto, es horrible».

Flavio González, por su parte, destaca que «Guillermo es re compañero. Es fácil de entender. Es además un tipo muy responsable. Es de esos que nunca te deja tirado. Haría cualquier cosa para poder estar con todos. A pesar de todos los momentos malos, él siempre va para adelante».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje