TIENE LA PALABRA

Fundamentalismo islámico

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El miércoles pasado, 16 de diciembre, se publicó una nota del señor F. Goyoaga criticando un artículo de su columnista José Luis Martínez. No estoy de acuerdo con él, y creo que LA REPUBLICA, como diario plural, publicó estas líneas.

En primer lugar, para mí José Luis Martínez es un buen estudioso de la política internacional, lúcido e inteligente y sobre todo bien informado.

Cuando lo leo experimento la satisfacción que me produce una nota bien elaborada y fundamentada.

El crítico de Martínez tiene todo su derecho de pensar otra cosa y para ello nos explica todos los defectos del mal llamado «Occidente».

Lo que dice sobre el mundo Occidental, capitalista, explotador de pueblos que tratan de salir de la miseria, hipócrita e insensible a la muerte diaria de niños africanos por hambre y enfermedades, es cierto.

Se quedó corto el crítico cuando no menciona a la ONU, una burocracia ineficiente en la que una «mayoría automática» vota resoluciones que nadie cumple.

Pero denigrar a este «Occidente» con todos sus defectos para preferir al terrorismo islámico, ya es otra cosa. En los países donde el fundamentalismo islámico gobierna (Irán por ejemplo) no hay democracia sino un régimen teocrático, donde los «infieles» a la corta o a la larga se deberán convertir o morir, se corta la mano al ladrón, se mata a piedra libre a la mujer adúltera en la plaza pública, se ataca a civiles inocentes sólo porque están cerca de Gaza (caso de Sderot, Israel), se mantiene a la mujer en el harén o en su casa y sólo pueden salir a la calle totalmente cubiertas como en Afganistán o veladas y con el cabello cubierto, como en otros lados. No quiero ese futuro para mis nietos.

¿Quiénes están muriendo en este momento en Irak? No los soldados americanos por cierto, sino civiles iraquíes porque hay una guerra civil, bomba va y bomba viene, entre sunitas y chiítas. No son discusiones teológicas sino una guerra a muerte. Eso es el fundamentalismo. O todos son islamistas o perecerán por la sangre y el fuego. El lector podrá estar contra Israel y contra Estados Unidos, tiene su derecho. Lo que no puede es elegir «una cultura de muerte» con la «Jihad» y los «mártires» suicidas como ejemplo a seguir, pues está renegando de todos los auténticos valores supremos que existen, por ejemplo en nuestro país con el triunfo del Frente Amplio. Y le paso un dato: el autor de la letra del Himno Nacional, el poeta Acuña de Figueroa, no era republicano sino monárquico…

Saluda a Ud. muy atte.

Prof. MIGUEL FELDMAN – C.I. 540.030-4

 

Anatomía de un fracaso

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El 29 de noviembre próximo pasado cayó el telón para los partidos tradicionales y sus socios, los excelsos corifeos de la mayoría de la prensa radial, escrita y televisiva. Durante todo el transcurso del gobierno del Dr. Tabaré Vázquez, apoyado por una inmensa mayoría de la población, que alcanzó últimamente el 71%, los acólitos del reporterismo vernáculo, no perdieron oportunidad de descalificar y minimizar, a veces subliminalmente, y otras veces desembozadamente, la catarata de realizaciones de esta administración. El gran caballo de Troya del espectro político «rosado» y sus cómplices mediáticos, fue el tema de la inseguridad ciudadana que, como resulta obvio, nadie puede dejar de reconocer que se trata de un problema complejo, de extrema gravedad pero, que no es patrimonio de este país ni de este gobierno. Ya en pleno período lacallista, el ministro del Interior Dr. Juan Andrés Ramírez, mostraba honda preocupación al respecto. El diario El Día, de fecha 22 de octubre de 1993, manifestaba: «Las rapiñas, copamientos de fincas, desapariciones y muertes, especialmente de mujeres jóvenes, son los emergentes de un estado de inseguridad que lleva al miedo, a la modificación de pautas de comportamiento social, que hacen que las personas de retraigan a sus hogares tempranamente» (Caras y Caretas 13/11/09).

Dentro del vientre del mencionado caballo de Troya, venían otras joyitas manipuladas por la inmaculada prensa vernácula, liderada por los estercoleros gráficos El País y Búsqueda. Una de ellas fue la canallesca patraña de la célebre valija, repleta de dólares, destinados a financiar la campaña electoral del Frente Amplio y la otra, más acá en el tiempo, fue la basura inventada por el senil personaje de «estación Carnelli» con el visto bueno del hombre de espesas cejas y el dúo perdedor de los blancos.

En esta hedionda cloaca se zambulleron gustosamente a chapotear, escribas de diarios y semanarios, perifoneadores de radio y televisión, y políticos segundones, en el tobogán de la consideración ciudadana. Todos ellos mancomunados en su afán de perjudicar a la persona, que a la postre, va a ser el Presidente de los orientales. Felizmente la pútrida hojarasca del «vale todo», fue barrida por la ciudadanía en forma aplastante.

Como en el interior del país, también el Partido Nacional está cuesta abajo, con un negro futuro, nada mejor que enchastrar a Mujica, con la peregrina ilusión de restarle votos a último momento. Para ello, el jefe de la campaña electoral de los blancos, volcó su histerismo ovárico a elaborar una inmundicia en forma de videos, que algunos canales de televisión de tierra adentro se animaron a difundir. Si esta repugnante afrenta a la inteligencia de la gente del Interior, se llevó a cabo con la anuencia del célebre Honorable Directorio nacionalista, la honorabilidad de sus integrantes se fue por la nauseabunda alcantarilla. Pero los hechos asqueantes pergeñados por los blancos, una vez conocida la humillante derrota, pasaron rápidamente al olvido. Larrañaga trató de tomar distancia de su «patrón» como pudo, haciéndose el distraído y pidiendo a gritos una entrevista con Mujica. Tal vez para disculparse ante el viejo guerrillero, de la sarta de disparates e incongruencias que cometió en su campaña política, junto al popular Cuqui, con quien se mimetizó ideológicamente, tirando por la borda su perfil wilsonista.

Por su parte, Lacalle se convirtió, súbitamente, en un beato de la política nacional. Ya Mujica no integra la «banda de ladrones y asesinos», ya no vive en una «cueva o sucucho», ahora «inspira confianza democrática» y pomposamente es «nuestro Presidente». En su discurso lastimero, luego del estruendoso fracaso de su partido, el ex primer mandatario, al mejor estilo del político tradicional, sacó a relucir toda la gama de fuegos de artificio de la hipocresía y el cinismo. Mucho más espontáneo hubiera sido, felicitar a Mujica, como corresponde, y luego llamarse a un prudente silencio.

El electo Presidente, en un gesto patriótico que mucho lo honra, convocó rápidamente a los líderes de los partidos del llano, a los efectos de participar en cuatro grupos de trabajo de suma importancia para el bien del país. Decimos gesto patriótico, porque blancos y colorados cuando ostentaron el gobierno, no llamaron a la dirigencia frentista ni para «jugar un truco». Aún después que la coalición de izquierda ganó la Intendencia y luego, fue el partido más votado del país. El inefable Jorge Batlle, cuando lo soportamos «divertidamente» como presidente del gobierno rosado, expresó, en aquella época: «A la oposición la quiero en la vereda de enfrente».

Los blancos, después de ensuciar el país con una gran barométrica manejada por Penadés, se transformaron en piadosos hermanos del Frente Amplio, y solo desean extender la mano amiga y conformar misericordiosos puentes de entendimiento. No les queda otra. Veremos.

R.F. – C.I. 677.807-5

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