LA IMAGEN SOCIAL DE LA DISCAPACIDAD
Suele afirmarse que los medios de comunicación no representan fielmente la realidad. En el tema concreto que nos ocupa, el de la discapacidad, seguramente muchos de nosotros suscribiríamos la tesis de que con demasiada frecuencia cometen omisiones y sesgos, expresan y fomentan prejuicios y mantienen y alientan actitudes negativas injustas. Con toda seguridad, esa visión crítica de la capacidad de los medios para representar la realidad de una forma positiva o, al menos, neutral, es compartida por muchos otros colectivos, minoritarios o no.
Esa afirmación es, sin embargo, compatible con una fe inquebrantable en el poder de los medios. De hecho, la lucha de todos los colectivos por el reconocimiento de sus derechos ha tenido uno de sus frentes más importantes en la batalla por la presencia informativa, porque todos tenemos ya muy claro que estar presente en los medios de comunicación significa existir en el pensamiento de los demás. La ausencia informativa supone una aniquilación psicológica real, como ya se afirmaba en una frase que hizo fortuna en los 70: «Lo que no aparece en televisión no existe para la mayoría de los ciudadanos». Esa batalla por la presencia informativa se ha ganado ya por muchos colectivos humanos (nos atreveríamos a afirmar que el de las personas con discapacidad es uno de ellos), pero sigue aún pendiente para muchos otros.
Cuando un colectivo consigue estar presente en la agenda informativa, lo normal es que pase a centrar su lucha en mejorar el modo en que se le presenta. El objetivo ya no es simplemente aparecer en los medios, sino hacerlo con «objetividad informativa», y aun más, tener la posibilidad de hablar en ellos con voz propia.
En nuestra experiencia profesional hemos tenido muchas oportunidades de constatar las esperanzas que se depositan en la posibilidad de disponer de una plataforma mediática para hacer llegar a la sociedad mensajes normalizadores sobre la discapacidad. Las «campañas de sensibilización» son siempre un ingrediente primordial en cualquier programa de actuación en materia de discapacidad que pretenda abordarse. El problema es que la evaluación de los resultados de estas campañas, si es que se realiza, raramente es satisfactorio. Deberíamos concluir, por tanto, que o bien el poder de los medios no es tanto como se pretende, o bien nuestro conocimiento de cómo actúan es demasiado limitado como para permitirnos obtener los resultados que perseguimos.
Llegados aquí, podemos afirmar que el problema al que nos enfrentamos es enormemente difícil y complejo, y no puede endosarse de forma simplista y gratuita a los profesionales de la información. Estamos convencidos de que el análisis de cómo ha evolucionado la imagen de la discapacidad que trasmiten los medios de comunicación puede darnos algunas claves importantes para entender un poco mejor la naturaleza de ese problema, y puede ayudarnos a identificar qué podemos hacer para mejorar la imagen social de la discapacidad.
Evolución de la imagen de la discapacidad en los medios
La representación de la discapacidad en los medios ha evolucionado con el tiempo. Como señaló hace ya algunos años Bárbara Duncan, que fue directora de comunicación de Rehabilitación Internacional, el primer mensaje rotundo sobre la discapacidad trasmitido por los medios de comunicación, a raíz del regreso a Estados Unidos de muchos veteranos de guerra mutilados tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, se centró en la mitificación del coraje personal y de la habilidad del individuo para vencer todos los obstáculos sin ayuda, sólo con sus propios recursos. Esta imagen quedó bien grabada en la mente del público y se utilizó en las campañas destinada a «vender» al minusválido: «Este hombre arriesgó su vida y sus miembros por ti, ahora tú le debes un trabajo»…
Extractado de la página de R. Jiménez Lara en Discapnet
Compartí tu opinión con toda la comunidad