SER. Necesitan fondos para un trabajo que ya ayudó a 37.000 niños

El juego no es cosa de niños sino cuestión de curación

El Grupo SER (Salud, Entretenimiento y Recreación) ayuda a los niños del Pereira Rossell a través de juegos y trabajos de estimulación, colaborando en la recuperación y mejor estadía de los pequeños, pero también ayudando en los casos más difíciles, aquellos en que se precisa prepararlos para «irse».

 

Cuentos necesarios

Es en este marco que la ONG busca incentivar la venta de un libro en el que se conjuga la mejor literatura infantil con la expresión de los plásticos uruguayos. Titulado «Cuentos para contar», es la única fuente de financiamiento de una organización que lleva diez años ayudando a los niños del Pereira Rossell.

«Vamos en la segunda edición del libro, la primera fue en 2003″, indicó a LA REPUBLICA una de sus integrantes, Raquelina. «Con la primera nos mantuvimos hasta ahora, pero estamos empezando de nuevo», agregó.

El libro está disponible en todos los Redpagos del país y cuesta 240 pesos. Está compuesto por cuentos de autores nacionales: Mario Benedetti, Juceca, Roy Berocay, Mauricio Rosencof y Eduardo Galeano, entre otros, e ilustraciones de Clever Lara, Virginia Patrone, Sandra Pastorino y Alfredo Testoni.

La organización SER tiene 20 voluntarios que trabajan de tres a cuatro horas por día en algunas áreas del Pereira Rossell. Han trabajado con 37.000 niños y familiares. Raquelina explicó que el hospital pretende que ellos extiendan su trabajo al resto de los servicios, un total de siete. Actualmente SER trabaja en Pediatría C: patologías renales, neurológicas, respiratorias y también en el área social.

 

Estimulación y cariño

La organización trabaja sobre todo en dos aspectos, uno a nivel social, con los padres. «Les cuesta bastante entender que el juego es parte de la estimulación, de la evolución del niño. Les parece que el juego es una cosa de niños y que ellos no pueden jugar, a pesar de que se mueren de ganas de hacerlo».

Otros se relacionan a niños con dificultades motrices, pero no por problemas biológicos, sino por falta de ayuda de los padres. «Tenemos niños que al año de edad no se sientan, no se paran, simplemente porque no los estimularon», explicó Raquelina. Por otro lado los voluntarios de SER llevan adelante otro trabajo más delicado relacionado directamente al niño que está grave o inconsciente. «Lo ayudamos a recuperar las ganas de estar o ayudarlo a irse si fuera el caso», indicó.

En estos casos la estimulación se realiza a través de juegos, caricias, música. «Trabajamos en consulta con los médicos y las enfermeras, preguntando qué es lo mejor para el niño», explicó.

«Cuando un niño juega se abre mucho más con un payaso que con el propio médico», agregó. «Esta situación nos permite pasarle más información a los médicos».

La mayoría de los que trabajan en el grupo son estudiantes de medicina, psicología, asistentes sociales. Pero también hay gente vinculada al arte: plásticos, titiriteros, actores, malabaristas y payasos.

La organización necesita voluntarios, pero los mismos deben anotarse en un curso que se realiza todos los años en mayo. Demora un mes, durante cuatro fines de semanas, y la asistencia debe ser total. Las personas interesadas pueden informarse a través de la página web www.gruposer.org.

SER tiene proyectadas varias tareas para 2010. Una es la realización de un seminario de segundo nivel para quienes ya tienen formación en este tema. Otro proyecto es comenzar el año que viene con una investigación para evaluar cualitativamente por primera vez los resultados de este tipo de trabajo en nuestro país.

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