Buscan empleados autistas por ser los mejores
Los autistas tienen dificultades en la interacción social y las incertidumbres, pero sobresalen en tareas repetitivas que requieren una alta capacidad de precisión.
Así que están probando nuevos programas de software como labor idónea para estas personas.
Thorkil Sonne se involucró en el autismo cuando su hijo fue diagnosticado. ‘Specialisterne’ es una firma de computación creada por un hombre cuyo hijo de tres años fue diagnosticado con autismo o Trastornos del Espectro Autista (TEA), término como el que se denomina actualmente al conjunto de síndromes que resultan en el autismo.
Sonne se preguntó un día por qué tantos adolescentes y adultos inteligentes, como su propio hijo, no podían usar su energía y habilidades especiales en el sector empresarial.
Tras años de investigación sobre qué era lo que la gente con TEA quería y podía hacer mejor, Sonne fundó su empresa de análisis de software, donen la que de 75% de los empleados unas 40 personas tienen alguna forma del espectro autista.
En los próximos meses espera reclutar a otros 50 empleados para su nueva planta en Glasgow.
Los trastornos autistas afectan a cerca del 1% de la población. Según la National Autistic Society (Sociedad Autística Nacional del Reino Unido) la gente con TEA suele afirmar que un empleo es el factor que realmente mejoraría su vida.
Y sin embargo, sondeos llevados a cabo en Europa revelan que 62% de adultos con autismo no tiene ningún tipo de trabajo. Tal como expresa Sonne, los sistemas y servicios de salud en Europa funcionan bien con las discapacidades «visibles», pero carecen de experiencia y conocimiento cuando se trata de enfrentar discapacidades «invisibles» como los TEA.
El empresario, que fue uno de los presidentes regionales de la organización danesa Autism Denmark, pudo conocer a muchos adolescentes y adultos con TEA.
Soeren Ljunghan, de 42 años, tiene una forma de autismo llamada Síndrome de Asperge. Su enfermedad le permite concentrarse y ser persistente, pero debido a sus dificultades sociales pasó mucho tiempo desempleado. «Era un infierno. Asistía a entrevistas de empleo pero siempre quedaba en segundo lugar», dice. «Era un proceso muy estresante y comencé a cuestionarme si algún día podría volver a trabajar».
Ahora Soren trabaja 25 horas a la semana en ‘Specialisterne’ probando software. «Me gusta el trabajo porque sé lo que puedo esperar de cada día», dice.
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