TIENE LA PALABRA
Por qué no repasar la historia antes de hablar
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El miércoles 18 a las siete de la mañana y en Paysandú, los cuidadores descubrieron un atentado contra el Panteón que guarda los restos de Leandro Gómez. Hasta hoy eso no ha sido aclarado.
Utilizando la metodología esgrimida hace pocos días por Jorge Batlle, podríamos preguntar quiénes fueron (y son) enemigos de Leandro Gómez. Quién lo fusiló y por orden de quién.
Las respuestas serían: a la primera, el Partido Colorado. A la segunda, lo fusiló el Goyo Jeta por orden de Venancio Flores, ambos próceres lamentables del Partido Colorado.
Por ende, y siguiendo la metodología de marras, emplazamos a Jorge Batlle pública y apremiantemente, para que aclare si tuvo algo que ver con el vandálico vilipendio. Y que nos informe a todos, con pruebas, dónde anduvo esa noche. ¡Queremos saber dónde anduvo!
De acuerdo a su propia metodología, si no contesta es culpable.
Culpable no sólo de pertenecer al Partido que con la complicidad de los gobiernos argentino y brasileño, ambos con apoyo del Imperio británico, arrasó Paysandú y fusiló al héroe nacional Leandro Gómez; sino también de haberlo hecho para abrir camino al genocidio paraguayo y, por si faltaba algo, andar ahora de noche por las tumbas carcheando restos sagrados.
Es más: Jorge Batlle ha tenido contactos con el Partido Colorado desde hace décadas lo que, como es obvio, lo hace mucho más sospechoso. Pero, como también es obvio, nosotros no vamos a hacer tanto disparate. Simplemente queremos mostrar el que perpetró Jorge Batlle.
En segundo lugar, traemos hoy una firme protesta contra el Herrerismo por violación de los Derechos Humanos en los casos de Penadés y Borsari. ¿Quién fue el criminal que puso a Penadés como jefe de Campaña y mandó a Borsari a realizar la interpelación de la que salió gravemente descalabrado?
Veamos un ejemplo: el pobre Borsari clamó en la interpelación de marras, preguntando qué hace en el Ministerio del Interior un coronel cubano. Lo hizo como diez veces, absolutamente convencido de que eso era un gran argumento (¿Quién lo asesoró?).
Washington Castillo hace años que está en la Comisión de Defensa del Frente Amplio, y en el Ministerio del Interior. Y está porque sabe, porque es una buena persona, y un gran compañero.
De su exilio, que no fue entre algodones, trajo, debido a méritos propios adquiridos en luchas de liberación, las charreteras de coronel otorgadas por Cuba.
Para Borsari, regalado sin saberlo, eso era pecaminoso y así lo denunció a gritos.
Nuestra enérgica protesta contra el Herrerismo es por el total abandono de la más mínima formación herrerista entre sus militantes. No puede ser que Borsari ignore la historia del Herrerismo. Y que encima lo manden así de inerme a la paliza.
Y si fue intencional muestra una perversidad aviesa.
Don Luis Alberto de Herrera, aunque Borsari no lo crea, era general paraguayo. No coronel: general. ¿No se lo contaron?
Ahora podríamos gritar como él: ¿qué hace en el Herrerismo un general paraguayo?
Tendríamos que preguntar con la misma vocinglería que hace Aparicio Saravia que como todo el mundo sabe era general brasileño… O Manuel Oribe que fue comandante en jefe (y victorioso) de los ejércitos argentinos… Borsari con su estentórea gritería del otro día desnudó la inocencia de su triste ignorancia. Pero como él no es culpable, dado que eso se lo mandaron decir, desnudó también la crueldad de sus mandantes
CARLOS TOMAR MAGALLANES
«Amor a la muerte»
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Bajo este título publicó LA REPUBLICA (29/11/2009 página 43, análisis internacional) un artículo del Sr. José Luis Martínez, en el que enuncia, ya en el primer párrafo, respecto a la paz en el cercano oriente, que «hoy, esa meta parece lejana y no precisamente por la marcha y las contramarchas en los procesos de negociaciones, sino porque una gran parte del mundo islamista celebra la glorificación de la muerte como una de sus prioridades».
Recoge varios testimonios de personas del mundo islámico para apoyar su tesis («no aprendí a amar la vida… aprendí a amar la muerte como mártir de la causa de Alá», «crecí odiando la vida», «tanto como amáis la vida, los musulmanes amamos la muerte y el martirio», etc.) y concluye: «estas afirmaciones demuestran que es equivocado ver todos los conflictos entre el mundo islámico y Occidente como causados por los occidentales, cuando la ortodoxia islamista propia del siglo XI, proclama la Jihad y hace culto de la muerte. Es necesario que el llamado mundo islámico sea medido por los mismos estándares morales y cívicos a los que están sujetos los occidentales. No se puede exigir un estándar moral más alto a Occidente… Las reglas deben ser las mismas para todos, de lo contrario se estará justificando la cultura de la muerte que llevan adelante los fundamentalistas sobre la de la vida, y cualquier solución que se logre para los conflictos del Medio Oriente será efímera».
Señor Director, permítame ejercer la opinión contraria a esta tesis. Creo que es necesario confrontarla pues resulta tan fundamentalista como la que pretende señalar como tal.
En primer lugar parte de una premisa falsa: no es Occidente el involucrado en conflictos con el «mundo islámico» sino Israel con Palestina y los Estados Unidos con Irak y Afganistán, y los conflictos no son enfrentamientos deportivos sino guerras declaradas o no declaradas e invasión y ocupación de territorios ajenos. Sabemos que en las guerras la muerte es la protagonista infaltable al banquete, sazonado con sangre inocente.
Los extranjeros, llamados Israel y Estados Unidos, están armados con ingenios de destrucción masiva, aviones bombarderos invisibles, tanques de guerra, portaviones y acorazados, ametralladoras y rifles sofisticados, miras infrarrojas para captar el latido más endeble de vida para arrasarla, sin que la más pequeña salpicadura de la muerte los alcance. Tienen también el arma poderosa de la mentira, que propagan en todas direcciones aupados en sus medios de difusión, aplicada a satanizar a sus enemigos en el concierto del mundo. Y tienen el dinero, mucho dinero para comprar traidores y mercenarios. Sus enemigos son los dueños del país atacado y no tienen ingenios de destrucción masiva, ni aviones invisibles ni acorazados, sólo tienen para luchar contra los fieros agresores, su sangre, su vida, su sacrificio, su valor y su muerte.
El «mundo islámico» palestino, iraquí y afganistano, que proclama amor a la muerte y al martirio personal para defender el territorio de la patria atacada, ocupada y sometida por extranjeros. Es el Libertad o Muerte de los 33, el Orientales la Patria o la Tumba y el Libertad o con Gloria Morir de los uruguayos.
En segundo lugar, ¿cuáles son los estándares morales y cívicos «superiores» a que estamos sujetos los occidentales? ¿Cuál es la cultura de la vida del mundo occidental? ¿los campos de concentración nazis donde asesinaban a los judíos? ¿donde asesinaban mediante trabajo forzado y hambre a millones de prisioneros rusos? ¿la de las bombas atómicas lanzadas sobre las ciudades inermes del Japón? ¿es el genocidio indígena aún en vigencia? ¿es la cultura por la vida y los estándares morales y cívicos presentes en la servidumbre, esclavitud, destierro, persecución y muerte de los negros africanos durante siglos? ¿es la desaparición de miles de ciudadanos en las dictaduras del Cono Sur? ¿quizás la de esperar el parto para matar madres, padres y robar los hijos? ¿los de la primera guerra mundial? ¿los de la guerra de Corea? ¿los de la ocupación de las Malvinas? En fin, ¿los estándares éticos y cívicos del imperialismo, del capitalismo, del racismo, de las crisis endémicas mundiales, de
l hambre, de la muerte de un niño por segundo, de la drogadicción? y paro de contar los mentados estándares superiores éticos y cívicos presentes en el odio, desprecio y menosprecio de la vida ajena que rige la moral y la cultura occidental.
F. GOYOAGA – C.I. 641.877-0
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