Establecen un nuevo mapa de los quásares
Gracias al Sistema de Posicionamiento Global (GPS), las personas equipadas con un navegador GPS pueden orientarse en lugares que no conocen. Pero ¿cómo se orientan a sí mismos los satélites GPS?
La cuestión no es fácil. Para que el GPS funcione, se debe conocer la posición orbital de los satélites con mucha precisión. Y con el fin de saber dónde están los satélites, hay que conocer la orientación de la Tierra también con mucha precisión.
Determinar la posición del satélite no es tan sencillo como simplemente tomar como referencia la Tierra, porque el espacio no está marcado con líneas que permitan determinar la posición en él de nuestro planeta. Aún peor, todo está siempre en movimiento. La Tierra se bambolea mientras rota debido a la atracción gravitatoria (mareas) de la Luna y el Sol.
Lo que se necesita es disponer de objetos tan lejanos que sus movimientos no sean detectables, pero que además sean lo bastante brillantes como para ser vistos a través de distancias colosales. Los quásares pueden ser utilizados, ya que suelen ser más brillantes que mil millones de soles, y muchos de ellos se hallan a más de mil millones de años-luz de distancia, por lo que están lo bastante alejados como para considerarlos estacionarios en el firmamento.
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