TIENE LA PALABRA

Cambalache ¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón!

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Así se podría calificar esta película rodada por mano anónima y distribuida exclusivamente en el interior de la República.

La película se inicia con un personaje disfrazado de Cocoliche político, lanzando acusaciones, sin prueba, ni fundamento, a otros personajes que pretenden sean los monstruos de una argumentación totalmente rebuscada.

Como se trata de una película de gran costo, pero de muy baja calidad, se emite solo en el Interior, donde se supone que el grado de capacidad e inteligencia de la población es tan mediocre que puede tolerar y absorber este argumento.

El que hace de Cocoliche político es un actor conocido, ya actuó anteriormente en «Infidente», «Crisis del 2002″, «Bancarrota», donde se demuestra el hundimiento del PC, e «Insulto», que se empezó a rodar en Estados Unidos, con un reportaje, y culminó con una escena tragicómica, entre sollozos y llantos ante el mandatario argentino.

En la segunda parte aparece lo que se denomina spot de noticias, por parte de su productor, con flashes donde aparece el primer actor y los que se pretende sean los monstruos peligrosos de la trama, para provocar el temor y rechazo por parte de la población del Interior, con una voz en off que quiere darle credibilidad a lo que afirma el Cocoliche.

Como la película fue emitida desde el anonimato, posiblemente para que no se supiera quiénes habían pergeñado semejante aberración, un grupo del FA hace una investigación y descubre que el productor había sido el senador Penadés.

Este admite la autoría, luego del descubrimiento, y también que para su desarrollo había contratado a una empresa argentina de larga experiencia en el terreno político de ese país, que como todos sabemos, es un terreno bastante escabroso y resbaladizo.

Todo muy lamentable y sólo aceptable por el estado de desesperación en que se encuentra la empresa productora, pero de cualquier manera ni el propio PN merece estar involucrado en este merengue.

«Vivimos revolcados en un merengue y en el mismo lodo todos manoseados».

EDISON CONDINS  [email protected]

 

Nostalgia

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Un símbolo de la playa Pocitos ha sido destruido. Ubicado allí entre las rocas de la playa, existió durante mucho más de medio siglo, resistiendo los embates violentos del mar, temidas tempestades y hasta huracanes que golpeaban con furia contra su estoica fortaleza. Ahora, ya se fue, no está más…

Estuvo acompañando mi vida desde mi niñez y adolescencia, cuando junto a rudos hombres de mar ayudaba a «tirar la red», así se denominaba el trabajo de llevar en una chalana la red de pesca, amarrar el cabo de cuerda de la misma ahí, en ese montículo de hormigón, y luego introducirse en el agua, y comenzar a tirar de los cabos, donde venía la red colmada de peces, la mayoría pescadillas, que abundaban en gran cantidad, ahí nomás, a 100 metros de la costa.

Más tarde, supe disfrutar de esa compañía austera, simple, orgullosa a pesar de mostrar lastimaduras del paso del tiempo, y cuando ubicaba a su lado la silla de playa, los enseres que hacen al infaltable mate, dejaba que mi mente y corazón gozaran de los momentos inolvidables que allí recorrieron mi vida.

Nunca más veré a ese recordado compañero de mis andanzas playeras y hoy quiero rendirle este pequeño homenaje.

Al dirigir la vista hoy hacia ese lugar y encontrar el vacío que provoca su ausencia, sentí como que algo que creía estaría en mi vida para siempre, junto a todos los gratos recuerdos allí vividos, había desaparecido para no volver más.

JORGE HUBER RODRIGUEZ

 

El Sodre y el Interior

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Una vez más, el interior del país ve con una mezcla de azoramiento e impotencia, de perplejidad e indignación, como se inaugura otra obra gigantesca y suntuosa en Montevideo realizada con fondos de todos los uruguayos pero que, en los hechos, sólo beneficiará a una escasa porción de los mismos y radicados en la Capital. Durante años debimos escuchar que era una «vergüenza nacional», «una humillación para nuestra cultura uruguaya» que no existiera el auditorio del Sodre, que por eso no había que medir gastos para su reconstrucción. Perfecto, debía hacerse…, pero de manera proporcionada a nuestras verdaderas posibilidades como país. Pero estimamos que primero debió darse otro paso. Gobernantes o autoridades de los servicios culturales estatales ¿no debieron recorrer todo el país para ver con qué infraestructura contaban los 18 departamentos restantes? ¿No es también una vergüenza nacional que haya capitales que desde hace más de un cuarto de siglo no cuentan con una sala de espectáculos digna?, ¿no es también vergüenza nacional que decenas y decenas de pequeñas poblaciones del Interior carezcan de la más mínima infraestructura para realizar actividades artísticas con ciertos requerimientos?, ¿no es vergüenza nacional que miles y miles de niños y jóvenes uruguayos, habitantes de esas poblaciones menores, carezcan de toda posibilidad de acceder a una educación artística, especialmente musical, adecuada? Una vez más quedó en evidencia que en Uruguay los problemas son «nacionales» sólo cuando los sufre Montevideo, mientras tanto no lo son o son sólo problemas de «afuera».

Con todas esas decenas y decenas de millones de dólares ¿cuántos conservatorios se podrían crear?, ¿cuántas orquestas infantiles y juveniles a lo largo y ancho del país podríamos poseer rescatando a tantos del naufragio existencial en que viven?, ¿cuántos talentosos músicos jóvenes, que hoy emigran, tendrían trabajo?, ¿cuántos sodres regionales podrían existir?, ¿cuántas becas podrían pagarse para que nuestros niños y jóvenes se perfeccionaran en la capital o el extranjero? ¿Acaso esa nueva mole montevideana redundará en que los distintos servicios y elencos que posee el Sodre –que los financiamos todos los uruguayos, aún los que viven en los puntos más alejados del país­ tengan un alcance verdaderamente nacional y rompan su triste tradición de disfrute casi exclusivamente capitalino? Por otra parte, no deja de ser muy extraño y contradictorio que en un país donde tanto se ha teorizado y tanto se ha logrado en la lucha por los derechos humanos y las distintas formas de discriminación, no se tenga todavía conciencia de que la forma de discriminación más arraigada y brutal que ha tenido siempre el país ­especialmente a lo largo del siglo XX­ haya sido la geográfica, por la cual, según en el lugar en que se nace, se es ciudadano de primera, de tercera o de cuarta…

Pero sin duda, una de las cosas que causa mayor desazón es cómo durante más de dos décadas existió un profundo silencio por parte de los representantes políticos del Interior respecto a tan desproporcionada iniquidad en la inversión de recursos dedicados al desarrollo cultural entre la capital y Montevideo. Los representantes de todos los partidos callaron cuando presupuesto tras presupuesto se destinaban millones y millones a una misma manzana de la capital, seguramente porque como sucede desde hace décadas, se opta por ser primero leales a las cúpulas dirigentes capitalinas antes que a las propias sociedades que representan.

LIC. OSCAR PADRON FAVRE Durazno, 20 de noviembre 2009

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