"La mejor de las profesiones"

Diplomaron a 173 maestros

El espectáculo, o acto cargado con una fuerte carga emotiva, comenzó con un video que mostraba distintas instancias de la vida de un maestro y sus alumnos. Musicalizado con «El amor después del amor», de Fito Páez, reflejaba ese «segundo amor» que tienen los maestros que ejercen «la mejor de las profesiones», dijo el maestro Héctor Florit.

Ayer en el Teatro Solís se entregaron diplomas y anillos distintivos a 173 nuevos maestros que comenzarán a trabajar en escuelas públicas y privadas. La ceremonia contó con la presencia de los 173 egresados de los institutos normales de magisterio. La escuela «Paulina Ponds» presentó a su coro de niños.

El título de maestro es el único que habilita a los docentes a dar clase en Primaria. Su formación está atravesando un proceso de reforma a partir de la creación del Instituto Universitario de Educación (IUDE).

Homenaje a Alba Roballo

En la jornada de ayer fue reinaugurada la sala de conferencias del Ministerio de Educación y Cultura, designándola con el nombre «Dra. Alba Roballo». En la ceremonia la ministra María Simon, acompañada del subsecretario Carlos Liscano, resaltó la carrera política de esa polifacética personalidad que comenzó en 1938, en el Partido Colorado, bajo la conducción del doctor Baltasar Brum.

En 1968 el entonces presidente de la República, Jorge Pacheco Areco, la nombró ministra de Educación y Cultura, siendo así la primera mujer designada ministra en Uruguay y en toda América Latina. Por profundas discrepancias renunció pronto al cargo, «me fui del lema (Colorado) el día que mataron a Líber Arce, el 14 de agosto de 1968″.

Senadora hasta el golpe militar de 1973, al alejarse del Partido Colorado, con su movimiento Pregón en 1971 participó en la fundación de la coalición de izquierda Frente Amplio. Su decisión de integrarla fue fuertemente criticada, pero con su valiente e inquebrantable ideología peleó vivamente por la suerte de los pobres: «Su deber era luchar para conseguir que las mujeres de los hogares más humildes tuvieran otro horizonte que trabajar como domésticas».

Simon subrayó que la sala es el lugar de reuniones, el lugar «donde se elabora colectivamente, donde se discute, donde tenemos desde actos formales hasta reuniones de trabajo. Yo pienso que esto a Alba Roballo le hubiera gustado».

Enfatizó que Roballo era «de la gente que cree en la democracia, que creyó siempre e hizo siempre todo lo necesario para la educación del pueblo porque entendía, como entendemos, que la educación es base de la democracia, es base de igualdad y porque trabajó siempre junto con gente porque creía en la inteligencia colectiva».

En el acto participaron, además de familiares de la homenajeada, importantes figuras de la política, la cultura y el arte de nuestro país.

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