Elaboran un protocolo para prevenir y atender violencia doméstica en liceos
La versión preliminar del Protocolo de Enseñanza Media para Situaciones de Violencia Doméstica en Adolescentes, realizada por la ANEP y el Sistema Integral de Protección a la Infancia y a la Adolescencia contra la Violencia (Sipiav), se presentó ayer ante decenas de profesores que participaron en su elaboración.
Cien docentes de más de 70 liceos y UTU fueron consultados para armar este mapa de ruta que pretende «sistematizar acciones en los centros educativos al detectar un caso de violencia doméstica», explicó la directora general de Educación Secundaria, Alex Mazzei. «Los liceos son cajas de resonancia de los problemas sociales. Hay violencia verbal y física en las familias, y la educación es un componente esencial para enfrentarla. Este protocolo va a marcar los procedimientos para coordinar acciones con instituciones públicas y privadas», dijo la jerarca.
Mazzei aclaró que aunque estos problemas «no pueden resolverse desde los centros educativos», ayudará a identificar las situaciones y conocer a quién acudir y de qué modo. Por su parte Nora Castro, presidenta del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), subrayó que las intervenciones planteadas en este mapa de ruta se ejecutarán en redes institucionales con énfasis en lo local.
El documento
El protocolo, que surgió porque cada vez más alumnos padecen violencia doméstica o cada vez más se conoce que la sufren, tiene como bases la ley que pena esta forma de abuso (Nº 17.514), los códigos Penal y de la Niñez, así como las ordenanzas de ANEP. Ya existen antecedentes de otros documentos similares, como el mapa de ruta de las escuelas, elaborado en 2007, o el protocolo de intervención de INAU. En el protocolo se definen las estrategias tanto para detectar y derivar como para prevenir las situaciones de violencia doméstica. De acuerdo a lo que explicaron los especialista, se hace hincapié en la detección responsable y el seguimiento, así como en la definición de estrategias con el aporte de los adolescentes para sensibilizar sobre el tema. Para ello, se difundirán los derechos humanos y se buscará reflexionar sobre la necesidad de mantener normas adecuadas de convivencia y de tomar conciencia sobre los estereotipos de género. Entre otras cosas, se trabajará sobre la violencia en el noviazgo, un posible «paso previo» para situaciones futuras. Una vez que se sospecha que un alumno padece violencia en su casa, el protocolo también plantea los pasos a seguir y los actores involucrados en la estrategia. Después de evaluar la gravedad de la situación en tres niveles (con la colaboración de los jóvenes, sus familias y otras instituciones, en caso de que así se requiera), se toman las medidas de protección necesarias, acudiendo, nuevamente, a redes institucionales en las que se incluyen, entre otras, el Ministerio de Salud Pública, el Poder Judicial o el INAU. En los casos más graves se realiza la denuncia policial de forma inmediata. El protocolo cuenta, además, con una hoja en blanco en la que cada centro recoge sus especificidades y los contactos con que cuenta para enfrentar estos casos. En marzo de 2010 el documento estará pronto para implementarse. Para ello se realizarán capacitaciones entre los docentes, funcionarios y técnicos. Previamente se consultará a los adolescentes y a los psicólogos y asistentes sociales que trabajan en los liceos, con el fin de contar con sus opiniones.
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