Inseguridad. Salgado propone endurecer penas para rapiñeros

Cutcsa se proyecta con una inversión de U$S 50 millones

­ ¿Que resolvió la asamblea de Cutcsa sobre el nuevo shopping?

­La asamblea de accionistas de Cutcsa resolvió ratificar lo resuelto en noviembre de 2008, que era vender el predio de la planta José Añón, que está frente al Edificio Libertad, y comprar el predio que era de OSE, ubicado en José Pedro Varela, frente al Hospital Policial.

De acuerdo a todo lo que se viene negociando este año, tomaremos como parte de pago de esa transacción, en lugar de dinero, acciones del nuevo shopping. No fue fácil hacer una asamblea donde hay 3.800 accionistas.

­¿Es la primera vez que invierten en otro rubro que no sea transporte?

­Sí, la resolución para ampliar el rubro fue aprobada por un 90%. Atrás de la parte comercial hay un tema muy fuerte, el sentimental. Un tema de pertenencia a la planta José Añón. Ese lugar se fue adquiriendo desde hace más de 50 años, comprando de a trozos, hasta llegar a los 39.000 metros cuadros. Los que compraron esos terrenos tuvieron una gran visión porque estaban adquiriendo un lugar único en el centro geográfico de Montevideo.

Esta generación, en la que me incluyo, dio los primeros pasos en la planta industrial. Yo fui varias veces con mi padre.

La gran mayoría de los accionistas entendimos que no nos podíamos quedar por el camino. Dimos un paso muy importante, porque los tiempos han cambiado y hay que tener visión de lo que puede pasar más adelante. Hoy estamos en un lugar con restricciones de trabajo: no podemos trabajar de noche en ciertos trabajos mecánicos, por los ruidos molestos.

Nos mudaremos a un lugar ubicado a 300 metros, en un terreno más grande, y como únicos vecinos tendremos a los Coraceros.

Necesitamos el estacionamiento porque estamos hablando de que la mitad de la flota (450 ómnibus) se guardan ahí. También tiene que ser de fácil acceso, buena circulación y seguridad.

­¿Cuándo se mudan?

­En diciembre comenzamos con las obras. Vamos a tratar de dejar todas las construcciones originales que sean posibles. Algunas son extraordinarias. En julio terminaríamos y estaríamos en condiciones de mudarnos. Además, tenemos otro predio frente al Cilindro; algunos de los servicios van para ahí.

Estimamos que en mayo ya pueden empezar a realizarse los primeros movimientos para el shopping. Si el cronograma se cumple, a finales de 2012 se inaugura. Estamos hablando de una inversión total de 50 millones de dólares. En las obras trabajarán alrededor de 500 personas en forma directa.

La zona seguramente mejorará en términos de seguridad, pero también se debe agilizar el tránsito, porque es seguro que al shopping llegará gente de Sayago y Peñarol, entre otras zonas.

 

­¿Este es un paso arriesgado para la empresa Cutcsa?

­Es un paso que se da por primera vez, por lo tanto es arriesgado. Pero somos bastante tradicionalistas y sin duda tratamos de evitar los riesgos.

Lo primero: nada de lo que pueda pasar, hasta en el peor de los escenarios, debe afectar el negocio principal de Cutcsa. No estamos haciendo ningún tipo de locura.

 

­¿Qué otros planes tienen para el futuro?

­Posiblemente se puedan hacer otras cosas. Por ejemplo con los trenes que llevan pasajeros, ¿por qué no pueden ser las propias empresas de transporte las que operen los vagones? O crear un transporte multimodal, del que se habla mucho pero no se hace nada.

Lo he planteado desde hace mucho tiempo: instalar un sistema donde la gente que viene a Montevideo en tren, con el mismo boleto pueda trasladarse en el sistema de transporte urbano con trasbordo, boleto de una hora, dos horas, etc. Se podría acordar con AFE un precio menor a la suma de un boleto y otro. Es un sistema que se está usando en varios países.

­ Pasando al accionar de Cutcsa en la comunidad, ¿cuáles son sus actividades?

­Realmente, una empresa de transporte tiene que darse cuenta de que pasan por su «mostrador» 600 mil personas por día. Una empresa que tiene más de 4.000 empleados genera, a lo largo de la jornada, diversos problemas con los pasajeros. Siempre hay un porcentaje mínimo de personas que no son lo amables que tendrían que ser.

¿Cómo se contrarresta esto? Con acciones desde la empresa hacia la comunidad. Es preciso ayudar a la gente que mantiene al sistema, a la empresa y a los trabajadores. En un principio los ómnibus viejos sirvieron solamente para ser chatarra o servir de repuesto. Pero un día reformamos uno, y lo convertimos en un escenario para actividades de rocanrol durante todo el año.

No fue fácil, después hicimos otro que se llamó «La Pecera», donde junto a la IMM de la administración de Mariano Arana, acondicionamos una unidad con 8 computadoras en su interior para cursos en los diferentes barrios. Por ahí empezamos. Lo primero que vinieron no fueron los reconocimientos sino las críticas, decían que todo era marketing. Les dijimos que sí, pero los demás también podrían hacer marketing.

También tenemos varios servicios en departamentos donde no trabajamos, por ejemplo en Tacuarembó y Lavalleja. Trabajamos en varias campañas de promoción y prevención en salud con varias organizaciones y el Ministerio de Salud Pública, porque sabemos que los ómnibus se van a utilizar. No nos interesa tenerlo sólo para la foto de la inauguración, sino que realmente se trabaje con las unidades. Hoy en día ya estamos superando los 30 móviles sociales. También colaboramos con otros planes, como el de salud bucal desde que arrancó.

 

­Un tema que preocupa es la inseguridad, un problema de difícil solución. ¿Cuál es su visión del tema?

­La solución total para la inseguridad lamentablemente no existe. A todo el transporte le duele cuando suceden hechos como los de ayer (el jueves de madrugada un trabajador de una cooperativa de transporte fue baleado en un intento de rapiña).

 

­¿Las cámaras en los ómnibus sirvieron?

­Para nosotros, las cámaras fueron una solución, llegaron a bajar notablemente la cantidad de rapiñas.

 

­Porque dice «fueron», ¿ya no es así?

­Siguen siendo una solución, pero a lo largo del tiempo se puede ir diluyendo. Quisiera que cada tanto se estuviera pasando, en los medios de comunicación, la utilidad de las cámaras. Por ejemplo, que la filmación del delincuente pasó de la empresa a la Policía ­que pudo identificar más fácilmente a los infractores­, y luego a la Justicia, que posee más elementos para el procesamiento.

 

­¿La solución podría ser sacar el dinero en efectivo de las unidades?

­Sí, de a poco hay que retirar el efectivo, pero lamentablemente, el último compañero que hace varios meses fue asaltado y sigue internado, sólo había recaudado 90 pesos.

Sacar el efectivo es un elemento, ya que si hay menos dinero no hay motivo. Los que se dedican a eso se van a dar cuenta que el ómnibus no sirve. Las cámaras también sirven, y también los controles de la Policía, que está haciendo todos los esfuerzos posibles. También tenemos que trabajar con los vecinos de los barrios. Por ejemplo, contamos con una excelente relación con la comisión «4 de Marzo» del barrio Casabó.

Todo eso evita problemas, pero también puede pasar que un día se sube un desequilibrado, dispara y lastima a un trabajador del transporte, entonces todo el trabajo se va a pique. Hemos mandado cartas a todos lados porque pensamos que, de repente, deberían existir algunas diferencias entre las penas.

 

­¿Propone una reforma del sistema judicial o del proceso penal?

­No sé si tanto, pero sí que exista una forma para que por rapiñar en un ómnibus la pena sea mayor, porque realmente se puede generar un caos tremendo. Ahora, e
s bueno aclarar que sobre el tema de la seguridad hay que trabajar de forma continua. No solamente pedir entrevistas con el ministro…

 

­… reunirse solamente cuando pasa algo.

­Claro, porque en ese momento es casi, casi, para mirarse las caras. ¿Qué cambia? Nada. Hacemos un paro hoy y punto, pero no sirve. Tiene que haber una forma de demostrar el dolor, pero no se puede dejar a los habitantes y a los demás trabajadores, que también sufren los temas de la inseguridad, tirados en la calle.

No se puede dejar a la gente sin transporte cuando su única forma de traslado es el ómnibus. Pero tampoco puede ser que el único momento de acordarse sea cuando desgraciadamente le pasa algo a un transportista.

En Cutcsa estamos trabajando dentro de lo que podemos, pero no vamos a llegar al 100%. Creo que no estamos en mal camino porque lo que hicimos hace más de dos años con las cámaras fue efectivo.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje