TIENE LA PALABRA

Tremens delirium

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

En LA REPUBLICA del jueves 12/11 se reproducen palabras de Eleuterio Fernández Huidobro en Canal 12, referidas al caso del arsenal de Saúl Feldman, del cual se ha informado el hecho cierto, y que nosotros podemos confirmar, que perteneció al Movimiento de Unificación Socialista Proletaria, MUSP, en 1968.

Este elemento del lejano pasado es usado por la derecha para inventar en forma oportunista una historia de «terrorismo de ultraizquierda». Esa burda maniobra debe ser enfrentada, y estamos de acuerdo con que ese medio de prensa desarme las mentiras, pero debe hacerse con la verdad y no con nuevas inexactitudes o falsedades.

EFH se refiere a esa organización política disuelta hace 40 años diciendo que fue «un grupo muy delirante, pero muy delirante». Dentro del esfuerzo de esclarecimiento de la verdad que corresponde y asumiendo la responsabilidad de haber sido integrantes de aquella organización es que hacemos algunas puntualizaciones.

El entrevistado recuerda a medias y confunde dos hechos diferentes.

Uno de ellos: En 1967 un integrante del MUSP recibe un disparo accidental de un revólver 32. El herido, no de gravedad, es internado en el Casmu y se recupera en unos días. El autor del disparo accidental, también integrante del MUSP, se presenta ante la Justicia; el juez no encuentra mérito de procesamiento y queda en libertad. Nadie resultó preso por ese hecho lamentable pero accidental y sin consecuencias.

El otro: En 1968, en uno de los allanamientos represivos que practicaba el gobierno de Pacheco es detenido Luján Molins y otros miembros del MUSP (por esta acción represiva y no por el hecho anterior). Molins es procesado por «atentado a la Constitución» y «asociación ilícita». Por negarse ante el juez a dar los nombres de otros integrantes se le agrega el delito de desacato. Molins va a prisión. Luego de un tiempo de litigio su abogado defensor, el conocido intelectual de izquierda Carlos Martínez Moreno, consigue que se desestimen dos de los cargos; y más adelante también que salga en libertad provisional. Pero en 1974 Molins desaparece.

Estos son los hechos. Molins, y se podrá juzgar en esto su delirio, se comió la cana y no intentó ninguna negociación con sus captores para que no lo torturasen, no supuso que podía proponerles un programa revolucionario para que ellos lo aplicasen dando un golpe de Estado y nadie cayó preso porque saliese de prisión a conectarse con militantes ­mientras lo seguían­ para esas negociaciones.

EFH se refiere también a una refriega ocurrida entre los militantes del MUSP y los del PCU el 1º de mayo de 1967. El propio PCU se hizo autocrítica por la práctica de sus fuerzas de choque de aquellos tiempos, que EFH hoy aplaude y justifica. Exactamente un año después hubo otra refriega de proporciones, esta vez entre el PCU y la columna de UTAA en la que participaban militantes que simpatizaban con la organización de EFH, de quienes aplicando el mismo criterio debería también decir: «los comunistas les pegaron una paliza legendaria en un 1º de Mayo para que no fueran más a provocar a las manifestaciones de la clase obrera».

Para comprender las causas de este enfrentamiento alcanza consultar los elementos que hoy, bastante tarde, da la prensa. Existían distintas corrientes políticas trabajando en forma legítima dentro del movimiento obrero. Los militantes del MUSP representaban una de ellas, militaban en los sindicatos y el movimiento estudiantil (algunos fueron dirigentes) impulsando una linea combativa y una organización democrática. La práctica estalinista de represión de cualquier disidencia por parte de una corriente política burocrática de ese entonces es un hecho repudiable. Y que hoy se la defienda es algo inconcebible.

Los militantes que formaron el MUSP rompieron con el Partido Socialista en 1965 porque rechazaban su línea poco combativa, eso también es cierto. Lo mismo hicieron Raúl Sendic y muchos otros poco tiempo después.

EFH no señala otros elementos para su calificación de delirantes, pero de la información disponible se pueden aportar algunos.

El MUSP, en su delirio, era partidario del camino insurreccional futuro y de su preparación en un sentido estratégico, pero no de la acción armada inmediata en aquellas condiciones. Parece haber sido muy delirante de parte de los muspos no haber llevado a la muerte a militantes en una acción extemporánea, ni haber provocado una derrota prematura, ni haber luego de ella negociado la capitulación ante los militares. También advertir sobre la tiranía militar que se avecinaba y la imposibilidad de detener este peligro si el movimiento obrero-popular seguía constreñido por la política conciliadora y los métodos burocráticos de aquel momento. O haber criticado abiertamente a los regímenes burocráticos del llamado «campo socialista» y señalar que ya se había iniciado allí el camino gradual a la restauración del capitalismo.

Sin duda, muchas cosas de esta organización pueden y deben ser criticadas, y sus errores no deben repetirse. Lo mismo puede decirse de otras experiencias de nuestra izquierda.

En cuanto al presente y hablando de delirios, el mismo EFH que se opuso a la anulación de la ley de impunidad y ha salido una y otra vez en defensa de los militares, pretende ahora demostrar que no serían éstos los autores de las desapariciones forzadas, y a partir de que se encontró una cédula de identidad falsa con el apellido Molins quiere en cambio concluir que «Feldman estuvo vinculado a las desapariciones».

La insinuación sin pruebas de un vínculo de ex integrantes del MUSP con organizaciones de ultraderecha, es una especulación prejuiciosa e irresponsable. Existen hoy personas conocidas que pasaron por esa organización en corrientes de izquierda muy diferentes entre sí, incluso en altos cargos del actual gobierno. Desafiamos a cualquiera a que muestre un solo caso en la ultraderecha.

Señor director, repetimos lo de arriba. Debemos combatir las mentiras de la derecha, pero debemos combatirlas con verdad y seriedad. Estamos a su disposición para aclarar todo lo necesario en pos de ese objetivo.

JUAN VITAL ANDRADA   – FERNANDO MOYANO – [email protected]

 

Respuesta de Jorge Azar Gómez

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Con relación a la nota publicada por el diario LA REPUBLICA el miércoles 18 de noviembre, en la página 7 («Difunden por Internet injurias del ex embajador de la ONU en la dictadura»), el cual adjunto bajo estas aclaraciones, articulo elaborado en base a fantasías de un «periodista» de apellido Carrato.

Por la transparencia en mi actuación pasada y presente les hago saber que:

1) Nunca fui como delegado ni integré delegación a la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra (esto es fácilmente comprobable en el Ministerio de Relaciones Exteriores).

Por lo tanto nunca pude haber expresado que Wilson Ferreira era un «cobarde», además nunca me expresé de Wilson Ferreira en esos términos ni en ninguno que sea descalificante; discrepando o aceptándolo, siempre actuó con firmeza e hidalguía.

2) Tampoco injurié a Toba y a Zelmar en la ONU, nunca los nombré; si lo hice estará documentado, que pongan el documento arriba de la mesa.

3) Tampoco pedí la expulsión de nadie de ONU. Primero, Wilson Ferreira nunca fue a ONU mientras yo estuve en la misión y las otras personas fueron cuando Pérez de Cuellar era secretario general, no era Waldheim. Ellos entraron en ONU como invitados por la delegación de Nicaragua en la era sandinista, acompañados por un diplomático nicaragüense de apellido Bendaña, y circularon durante días por la sede de ONU, sin ningún impedimento.

Nunca fueron presentados como observadores, simplemente se presentaron en ONU como ci
udadanos uruguayos integrantes de «Convergencia Democrática».

Para sacar una resolución contra Uruguay y no lograron que ninguno de los 158 países que integraban en esos momentos la ONU les patrocinara la resolución.

Toda esta información es comprobable, ademas seria bueno que este «periodista» (¿?) presente la documentación que avale sus fantasías.

No es mi costumbre contestar o responder injurias ni mentiras, pues no alimento a «pigmeos con fantasías de gorilas», pero estoy analizando los pasos a seguir, entre ellos pedir derecho a réplica, con los planteamiento arriba mencionados, a dicho diario, solicitándole la misma dimensión de titular así como su mención en tapa y más teniendo en cuenta lo estricto que dice ser el señor Federico Fasano en controlar la exactitud y veracidad de la información que se publica en su diario, tanto en noticias como en artículos elaborados por sus empleados, que en este caso su intención era descalificarme sin ningún tipo de ética periodística y sin que el doctor Fasano le pidiera la documentación que avalara sus «fantasías».

JORGE AZAR GOMEZ – ex representante de Uruguay   ante ONU

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje