Kurzweil afirma que para el 2024 añadiremos un año a nuestras expectativas de vida por cada año que pase, y en unos 40 años seremos básicamente inmortales. Según él, la adición de estas máquinas microscópicas a nuestro cuerpo no nos hará menos humanos. “Está en la naturaleza de los seres humanos cambiar lo que somos”, señala Kurzweil. Pero no eso no significa que no haya partes de este futuro que no le preocupen. Con una nanotecnología tan avanzada no solo vendrán beneficios, sino también peligros.
“Podría ser que un nanobot con capacidad para autoduplicarse crease copias de sí mismo… y finalmente, tras 90 duplicaciones, podría devorar el cuerpo en el que se encuentra´´, explicó.
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