TIENE LA PALABRA
A nuestros héroes civiles
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Siempre existe uno a mano, en la propia familia, en el ambiente donde se trabaja, en el barrio, en cada lugar del país. No ostentan charreteras ni condecoraciones, ni uniformes, ni hábitos; son gente común.
Ellos dinamizan comisiones de fomento, sostienen cooperativas, acompañan enfermos, cuidan niños ajenos, crean grupos de teatro, editan diarios y revistas y libros, derrotan burocracias y escepticismos…y también gobiernan. En síntesis: distribuyen alegrías envueltas en papel regalo marca Ganas de Vivir.
¿Por qué héroes? El diccionario los describe como «personas ilustres por sus hazañas o virtudes; aquellos que realizan un acto heroico». ¿Y cuál es el mayor acto heroico que cumplen esas personas que nos rodean? Resistir lo cotidiano.
Gracias a su labor consecuente, generosa y desinteresada, es que se consolida la sociedad civil, esa sumatoria de sociedades parciales: la sociedad educativa y la religiosa, la sociedad deportiva y la cultural.
Bien entendida, la sociedad civil garantiza y hace funcionar el conjunto de la estructura de un país mediante el consenso, tácito o implícito. Mal entendida, puede resultar copada y deformada por el predominio del aparato hegemónico de un grupo minoritario; eso puede llevar a que el Estado funcione como aparato privado al servicio de ese grupo hegemónico. ¿No es eso lo que soportamos durante tantos años del siglo XX y en especial desde 1973 a 1984?
Dentro de la sociedad política yo quiero referirme a quienes han sabido «resistir lo cotidiano» desde los más altos cargos de gobierno durante el quinquenio 2005-2009.
En el gran circo de la política uruguaya ellos no se han destacado ni como equilibristas ni como contorsionistas. Los considero más bien como domadores de leones, porque a partir de una mínima experiencia previa supieron domar la deuda externa y la inflación, la pobreza y la indigencia, las pandemias y la ceguera, al pesimismo y la indiferencia; también a la corrupción.
Es muy larga la lista de héroes que durante los últimos inolvidables cinco años han evitado que aquellos leones hambrientos siguieran devorando lo bueno del Uruguay. Aquí redacto mi propia lista, con quienes considero imprescindibles, y propongo que cada lector la complemente, para salvar así omisiones y olvidos. Los nombro en orden alfabético, destacando logros.
Mariano Arana por su presencia señera y cordial en todo acontecimiento político; gran cooperador en la larga, interminable tarea de convertir al Uruguay en hogar de todos y para todos.
Marina Arismendi y su estupendo equipo de colaboradoras, incansables luchadoras por mejorar el nivel de vida de los humildes, y dignificarlos.
Danilo Astori, inolvidable superministro, que puso la economía al servicio de la sociedad y no a la inversa; suena a quimera comprobar que en este modesto paisito haya hoy dinero suficiente para terminar decenas de obras y para mejorar ingresos de trabajadores y jubilados.
Azucena Berrutti, digna aspirante al Libro Guinness por sus desafíos cumplidos: primera mujer ministra de Defensa en toda la historia de Uruguay, y ahora renovadora del inacabable Sodre.
Eduardo Bonomi, príncipe de las Calmas Negociadoras, en medio de las frecuentes tormentas laborales propiciadas por los agremiados de izquierda, ultraizquierda o derecha.
Miguel Brechner, factor clave en el aporte de una base tecnológica al gobierno, y dinamizador comprometido en la difusión del Plan Ceibal; es una fiesta ver a decenas de miles de chiquilines con sus verdes laptops a mano.
Reynaldo Gargano, ministro incomprendido en su defensa tenaz (¿o terca?) de los inclaudicables principios latinoamericanistas. Yo me pregunto: ¿Además de más desarrollo, más igualdad, más integración, más transparencia y más seguridad, no sería bueno pensar también en una mejor política exterior?
Jaime Igorra, héroe por defender hoy la buena gobernabilidad tanto como otrora defendió la constitucionalidad; sigue más íntegro y cálido que siempre, no obstante sus doce años de cárcel.
Fernando Lorenzo y Mario Bergara, pilares fundamentales en la preservación y producción de recursos para satisfacer demandas y necesidades urgentes y no urgentes. Junto con Astori: ayer-hoy-mañana. Héctor Lescano y Liliam Kechichian, por su donaire indeclinable en la faena de volver «natural» la oferta de turismo patrio, durante todo el año y todos los años. María Julia Muñoz, Miguel Fernández Galeano y Jorge Basso, un terceto indestructible en el restablecimiento de la salud y de la mejor calidad de vida de nuestra gente.Ernesto Murro, héroe indiscutible por su hazaña de sanear el BPS y llevar los cotizantes a la increíble cima del millón doscientos mil.
Daniel Olesker, no sólo por su sorprendente invención de un Seguro Nacional Integrado de Salud aceptable y aceptado, sino también por su labor pedagógica de explicar sin pausa cada uno de los avances del gobierno frenteamplista.
Víctor Rossi, gran fabricante de infraestructuras actuales y proyectadas a un futuro próximo o distante; héroe de utopías realizables.
Enrique Rubio, por dignificar una Oficina que en el ayer no lejano fue sede de prestidigitadores competentes en orientar recursos públicos en favor de intereses privados.
Raúl Sendic, joven héroe, quien ha sabido salvaguardar y enaltecer la dignidad de un apellido histórico; proeza poco frecuente en las genealogías políticas de Uruguay.
María Simon, ejemplo estupendo de solvencia profesional aplicada a la gobernabilidad, y también muestra cabal de femineidad en el ejercicio de una agreste función pública.
Alicia Torres, sobria defensora de la soberanía nacional, que ha sabido eludir, una y mil veces, las garras de los leones piqueteros radicados en Gualeguaychú y en Buenos Aires.
Sí, hay muchos otros héroes. Doy por terminada la lista de mis héroes preferidos. Pero considero necesario agregar a otros compatriotas, a quienes valoro hoy más que en el pasado, y a otros a quienes admiro tanto como en el pasado. (¡Ya imagino a los inefables uruguayos buscándose en adelante, al no haber sido incluidos atrás!)
En el primero de los casos cito a José Mujica, Mauricio Rosencof y Fernández Huidobro. Por la vida quijotesca que nos regalan en cada nuevo día. Seamos o no católicos hay que creer en la resurrección, al verlos ahora intactos, después de saberlos crucificados.
Y entre los héroes a quienes sigo admirando tanto como en el pasado destaco a Federico Fasano y a Esteban Valenti. Ellos, que no ocuparon ni ocupan cargos ejecutivos, han sido garantía insustituible para asegurar la difusión de los avatares vividos, por o desde el Frente amplio, para gobernar. Son incansables defensores de la libertad de expresión y del pensamiento plural objetivo pero no imparcial. Gracias.
Trasmito un profundo y afectuoso reconocimiento a todos estos héroes, por haber sabido resistir tantos mamporrazos y estocadas, zancadillas y desprecios, durante cinco años. Felicitaciones por su infinita paciencia en tolerar a los equilibristas ya los trapecistas, a los pontificadores y a los tránsfugas. Felicitaciones por su respuesta siempre firme a las argumentaciones provenientes de políticos malogrados, periodistas pedantes o compatriotas aún no esclarecidos. Es cierto que debemos seguir conviviendo con todos ellos, pero sin compartir su visión taciturna del mundo y de la vida.
Considero por eso que votar por el Frente Amplio el domingo 20 es también rendirle homenaje a los héroes citados y a muchos más, quienes han cumplido una sacrificada labor de gobierno. Siempre bajo la conducción del gran jefe, héroe primordial, Tabaré Vázquez.
GERMAN WETTSTEIN – Geógrafo
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