Nómina. Mamíferos, reptiles, aves y plantas

SNAP establece especies protegidas

La lista de especies protegidas identificó 27 mamíferos, 53 aves, 16 anfibios, 30 reptiles, 18 moluscos terrestres y 788 plantas. Entre las especies reconocidas como prioritarias se encuentran el coatí, guazubirá, oso hormiguero chico, aguaraguazú, venado de campo, lobo marino de dos pelos, ñandú, perdiz, cisne de cuello negro, viudita blanca grande, sapito de Darwin, sapito de Devincenzi, tortuga verde y tortuga laúd.

La lista también está integrada por otros casos que pueden resultar más sorprendentes, igualmente son prioritarios la víbora de coral, la víbora de cascabel; además del ceibo, la palma butiá y la coca del país.

De esta forma, Uruguay se agrega a la lista de países que cuentan con una nómina de especies prioritarias para la conservación. Su elaboración es resultado de un trabajo inter-institucional liderado por la Dirección Nacional de Medio Ambiente en el marco del proceso de diseño y puesta en marcha del SNAP.

Se identifican aquellas especies que serán objeto de especiales esfuerzos de protección en un documento que constituye el resumen del trabajo de muchos años de investigación y que cataliza un proceso de consulta de casi dos años, en el que participaron más de 200 personas, entre ellas instituciones del sector público, privado y organizaciones no gubernamentales.

El documento fue presentado en el marco de la 21ª sesión de la Comisión Nacional Asesora de Areas Protegidas.

Detalla aquellas especies prioritarias para la conservación a nivel nacional y selecciona un subgrupo destinado a ser protegidas por el SNAP.

Se destaca la importancia que adquieren las políticas de conservación fuera de las áreas protegidas y, sobre todo, la necesidad de articular todas las políticas de conservación que tiene el país.

Para la selección de las especies que integran la lista se tomaron en cuenta tres criterios: la relevancia de la contribución de Uruguay para la conservación de especies a nivel global; la necesidad de implementar estrategias para evitar el deterioro a nivel nacional y la utilidad en términos de contribución potencial o real de esas especies al bienestar humano.

Guillermo Scarlato, coordinador general del proyecto Fortalecimiento de Proceso de Implementación del Sistema Nacional de Areas Protegidas, destacó el esfuerzo que se realizó para alcanzar consensos y señaló que el proceso implicó un trabajo prolongado. en el cual hubo una gran apertura por parte de los distintos especialistas y otros actores involucrados para poner a disposición el conocimiento generado durante años y en la búsqueda de puntos de vista comunes.

Además, explicó que la lista se vincula con la distribución espacial de las especies y constituye un elemento fundamental para el diseño del SNAP».

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