LOS BARRIOS SUR Y PALERMO
Sobre sus rocas, en la primavera, los pibes levantaban sus cometas que los hijos de las familias inmigrantes de gallegos llamaban «pandorgas». En los terrenos aledaños a esa playa había muchos ranchos de humildes pescadores que vivían de la venta del rico pejerrey que abundaba por esos lejanos años. Cuando Emilio Reus levantó sus construcciones, los barrios Sur y Palermo ya tenían una gran población de raza negra que vivía en casas muy antiguas, de muchas piezas y patios enormes que llamaban con picardía «conventillos». Los principales fueron «El Candombe» de Ibicuy y Durazno y el «Medio Mundo» por Cuareim e Isla de Flores. Ese barrio Reus al sur tenía en su último piso unas piezas llamadas buhardillas que asomaban con sus ventanitas debajo del clásico techo inclinado. En una de ellas vivió el pintor De Simone que de tardecita recorría la calle Ansina y pintaba sus cuadros instalando su caballete en la vereda. Muchas casas tenían aljibes donde según los consejos de «las mamas viejas» había que poner dos veces al año una tortuga para que limpiase todo el musgo que se formaba en el fondo del pozo. Los tambores sonaban fuerte en la víspera de Reyes en honor a San Baltazar y un cinco de enero de 1905 también acompañaron el nacimiento del Club Central. Los hermanos Caballero le dieron vida fusionando dos equipos barriales y tomó sus colores de la principal comparsa del Sur y Palermo. Se llamaba Los Esclavos de Nyanza y en su estandarte y banderas lucían el rojo, azul y blanco. Estrellas futboleras como Isabelino Gradín, «La Maravilla Negra»; Leandro Andrade y Juan Delgado compartieron su amor por Los Nyanzas y el deporte con el antiguo Central. El querido Juancito López, un vecino de Palermo y técnico campeón de Maracaná, fue uno de los personajes de la zona. De la vieja Escuela de Artes y Oficios de la calle Gonzalo Ramírez salieron maestros de obras que colaboraron en la construcción de casas por todos los barrios. En lo artístico allí daba clases de pintura don Pedro Figari. Por el Sur y Palermo vivieron los duendes del Carnaval. Trillaban sus adoquines y veredas los escoberos Triqui-Triqui, Vázquez y Melogno. El gran músico González Prado se juntaba con los negros candomberos en el bar Casupá de Isla de Flores y Minas. La leyenda rodea a la sede del Mar de Fondo. Cuentan los viejos vecinos que su fiesta más grande de aquellos años fue cuando se homenajeó al elegante jugador Bianchini que tuvo su momento de gloria al ser contratado por Peñarol. La Coral de Mar de Fondo fue junto al coro del barrio La Comercial llamado «Guarda e Passa» de los más convocados para amenizar fiestas y banquetes.
Por el Medio Mundo anduvieron junto a las comparsas Fantasía Negra y Morenada de muchas estrellas emblemáticas. Bailan junto a los alegres vecinos La Negra Jonson, Pirulo Albín, Martha Gularte y Rosa Luna. La botijada de La Liga Palermo tuvo orientadores y grandes maestros como el recordado Emilio Peduto. La Academia de Boxeo tenía valientes púgiles que se inspiraban en el gran Pocholo Burgues. En el saloncito de El Pechuga de Minas e Isla de Flores se jugaba a la quiniela y en la tienda «Flor de Lis», de la misma Isla de Flores casi Magallanes, los vecinos alquilaban disfraces para el Carnaval. La canción «Adiós Mi Barrio» fue cantada por la Troupe Oxford del Loro Ramón Collazo para evocar el mítico murallón costanero que fuera derribado para la construcción de la Rambla Sur. Ese poema musical fue el más grande homenaje que se haya hecho a los viejos y queridos barrios Sur y Palermo. Con más recuerdos y música los esperamos todos los domingos a las 18 horas en CX40 Radio Fénix.
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