Uruguay dejó de ser un país ajeno a la trata: hay reclutamiento y tránsito
En los últimos años se incrementó el tráfico ilegal de personas, ya que la demanda aumentó a nivel mundial. Este y otros temas fueron desarrollados en Montevideo, en un seminario sobre detección, investigación y persecución de la trata de personas.
De ajeno a participante
El evento, realizado en el hotel Ibis y organizado por la Embajada de los Estados Unidos de América y Compañeros de las Américas, contó con la presencia de altos representantes de gobierno e instituciones privadas, fundamentalmente de la Policía y el Poder Judicial.
Según la psicóloga Gabriela Fulco, integrante del comité de población vulnerable de Compañeros de las Américas, además de perito forense, especialista en victimología y directora del Departamento de Psicología de la Cárcel de Mujeres, Uruguay pasó de ser un país ajeno a la trata de personas a ser uno de tránsito y emigración.
En nuestro país las víctimas más frecuentes son las mujeres, fundamentalmente las adolescentes, con fines de prostitución y pornografía. El destino más común es España.
Según Fulco, la trata de personas es «un término muy amplio», ya que incluye muchos fines y modalidades. Los más comunes son la prostitución y la pornografía, pero también es frecuente la explotación laboral.
«El individuo se convierte en una mercancía en lugar de un sujeto de derecho».
Además de reprimir y detectar este delito, es fundamental organizar sistemas de rescate y asistencia de víctimas de trata, ya que por las características del delito las consecuencias son muy graves.
«Lamentablemente muchas de las víctimas, en su mayoría jóvenes, quedan totalmente destruidas para el resto de su vida, aun habiendo una intervención profesional especializada», acotó.
Piden más
En los últimos años se incrementó el tráfico ilegal de personas, debido a que la demanda aumentó a nivel mundial.
Dado a que esta práctica ha tenido pocos años de investigación (los primeros análisis en el mundo datan del año 2000) y la mayoría de las víctimas están indocumentadas, es muy difícil estimar una número de víctimas. Igualmente, Fulco reveló que un estudio de 1997 señaló que en el área de explotación laboral, aproximadamente había 250 millones de niños y adolescentes víctimas de este flagelo.
Por lo general, para la fabricación de alfombras se demandan niños de corta edad; para la colecta de frutos a menores de entre 10 y 12 años y para la explotación sexual comercial la franja de adolescencia es la más requerida.
Los estudios de demanda que se hicieron en América Latina muestran que cada vez piden gente más joven por cuestiones físicas y de salud. «De nuestro región emergen las víctimas que son destinadas a países con alto poder adquisitivo», explicó la profesional, quien señaló a diversas naciones de Europa como las mayores demandantes.
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