Sistema de policlínicas periféricas es un ejemplo de atención
En la mayoría de los casos fueron levantadas ladrillo a ladrillo por comisiones barriales, en terrenos donados o cedidos por los mismos pobladores del barrio. Con rifas, beneficios y bonos de colaboración, se compraron los primeros implementos. Hoy, todas las policlínicas de Carmelo cuentan con el equipamiento e insumos que les brinda el Ministerio de Salud Pública (MSP), lo que los vecinos ven como un gesto del Estado que reconoce el esfuerzo inicial que realizaron.
Las policlínicas periféricas de Carmelo nacieron por reclamo de los barrios y hoy constituyen un ejemplo en el que participan los vecinos organizados, que administran el servicio de atención. Este permite que todos reciban prestaciones en casos crónicos y agudos, según dijo a LA REPUBLICA la coordinadora general del sistema de policlínicas barriales, doctora Gladys Torres.
«Se propuso un sistema de integración del barrio y autoridades de Salud Pública. En estos momentos los recursos humanos los está proporcionando todos el MSP, así como los materiales médicos, insumos y medicación», explicó.
En total funcionan en la periferia de Carmelo ocho policlínicas barriales que descongestionan la atención de más de 25.000 pacientes que se atienden en el Hospital Artigas. «Ahora contamos con más de 6.000 historias clínicas de adultos y 3.000 de niños entre las ocho policlínicas. Dos son rurales en Juan González y dos suburbanas en los barrios San Francisco y Mevir El Cerro», dijo Torres.
Cerca de casa
Además de médico general cuentan con pediatras. «En dos se realizan exámenes de papanicolau, en otra funciona una policlínica de adolescentes con una psicóloga además del médico y del servicio de enfermería.
En el resto hay psicólogos que atienden adultos y niños, y una cuenta con servicio odontológico.
Los recursos humanos se van dando según las necesidades del barrio», resumió Torres.
La integración del barrio y el sistema de atención médica constituye un ejemplo «porque se dirige hacia lo que se recomienda mundialmente, que es atender a la persona en el lugar donde vive», a la vez que «se pueden llevar los controles de enfermos crónicos pero también la atención de casos agudos», explicó la profesional.
Hoy los vecinos de estos ocho barrios «no tienen que madrugar para trasladarse varias cuadras o kilómetros hasta el hospital, hacer largas colas ni esperar horas y horas». «Cada policlínica es atendida por comisiones barriales que administran los recursos y la atención cotidiana de los vecinos», relató Torres.
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