TERAPIA SEXUAL

Por la presente deseo plantearle la siguiente inquietud: vivimos con mi esposa en un edificio mediano de dos apartamentos por piso, en uno de ellos mis suegros, en el otro nosotros. Por razones de seguridad y practicidad c/u tiene juego de llaves del otro. Mi esposa y mi suegro trabajan en empresas distintas, los lugares son próximos uno del otro. También por varias razones: horarios, distancia, economía, padre e hija van y vuelven juntos. Temprano en la mañana, luego del desayuno, nos despedimos y aprovecho para remolonear y a veces permanezco un rato más en la cama ya que mi horario laboral comienza más tarde y se extiende hasta el principio de la noche.

Hace alrededor de una semana se produjo un hecho nuevo, yo estaba en la cama, llama mi suegra, me solicita tomar un baño en mi apartamento porque el calentador de agua de ellos estaba funcionando mal, lo cual me consta que es verdad, y terminó por descomponerse totalmente. Respondí que viniera, que no había ningún problema. Resultó que por familiaridad me desocupé del problema. La Sra. tomó su ducha, luego se acercó hasta nuestro dormitorio cubierta por una gran bata de baño y me agradeció por la «gauchada». Sonreí y dije: no hay problema. Ella me comento que sentía frío y me dijo si para retemplarse, no la «dejaba quedarse un ratito en la cama» y naturalmente le dije que sí y pensé: la bata más las sábanas y frazadas le devolverán el calor perdido.

Al poco rato de estar en la cama, cubierta siempre por todo el abrigo, noté llegar su mano a una parte de mi cuerpo. Mi cara de sorpresa debe haber sido «para foto». Ella sonrió y me preguntó: ¿no te gusta? Nerviosamente dije: ¡No! Ella volvió a preguntarme y respondí: bueno, sí.

Ahora «en frío» me doy cuenta que mi «no» era hacia ella, no tanto a la situación, porque ¿quién dice «no» al placer? Bueno, tuvimos besos de todo tipo, felación, cunnilingus, coito común y anal.

Todo muy armónico, sin violencia, con el fluir casi de pareja muy bien avenida. Menos ceremonialmente y más directamente, repetimos todos los días, menos viernes, sábado y domingo siguientes.

Pasados estos días y a punto de comenzar una nueva semana, me hago muchas preguntas: ella no parece querer cumplir una fantasía con esto (yo tampoco). Un ejemplo, tuvimos sexo anal, ella dilataba muy bien y no parecía tratarse de «su primera vez». La actividad de ella con mi suegro es plena. A propósito de ello, una de estas noches, eran aproximadamente las 0.30, suena el teléfono y contesta mi esposa. Era mi suegro preguntando si no nos quedaban algunos preservativos y gel, porque ellos necesitaban y ya no tenían más.

Entonces, mi esposa fue hasta su puerta para «entregarle el pedido a los vecinos».

El trato de mi esposa conmigo y con su familia es común, no ha cambiado en absoluto y mis suegros conmigo, están como siempre.

Sigo teniendo una vida marital con mi esposa correcta, los gustos íntimos son los de siempre y compartidos, no hay rutina. ¿Soy triolista?¿lo somos la Sra. y yo? ¿Pierdo a mi esposa si aclaramos las cosas? ¿Es malo tener, sentir placer y compartirlo? Mi suegro sabe todo y han hecho entre ellos un acuerdo íntimo. ¿Mi esposa sabrá algo? ¿Deberé aplicar aquello de: no te quejes si es un placer? ¿Será un: vivamos todos felices y a los prejuicios hasta nunca?

Puedo afirmar que si esta Sra. hubiera sido desconocida, nada de esto hubiera ocurrido, fue una circunstancia absolutamente especial y ¿se habrá convertido en permanente?

Déjeme comentarle que, aparte de lo expuesto en esta carta, mucha gente, -me incluyo- necesitamos la permanencia de su columna, por ser ilustrativa y variada, muy próxima a «de divulgación». Adelante y gracias.

Cuando un bebe nace, sólo busca placer pero, al ir creciendo, va aprendiendo que para vivir en sociedad debe regirse por sus normas o quedará marginado, será castigado, despedido, abandonado, etc.

Entra entonces su inteligencia en juego y trata de conseguir el placer dentro de lo permitido, lo que está socialmente aceptado y que no le causará problemas.

Actuar impulsivamente, pasando por encima de toda ley, llevará posiblemente a un hospital psiquiátrico o a la cárcel. Por lo que muchas veces en la vida, un ser adulto deberá decirle «no, al placer» en pro de otras gratificaciones como es vivir tranquilo y ser aceptado en un determinado medio, tener un empleo, una relación afectiva estable, etc. etc.

Por otro lado, cuando se forma una pareja, de alguna forma se hace un contrato con la otra parte, que a veces se explicita y otras se supone o se da por sabido, en el que se incluye el tema de la fidelidad. No todas las personas piensan igual al respecto y por eso lo que importa es lo que convinieron entre ambos. Hay quienes piensan que tomar un café con una persona del otro sexo es infidelidad y hay quienes sólo se exigen recíprocamente la sinceridad y que la otra parte sepa con quién estuvo y mantuvo relaciones sexuales. Infiel es pues quien no cumple con lo pactado. De acuerdo a esto tú podrás contestarte si pierdes o no a tu esposa si le «aclaras las cosas» de lo que está sucediendo con tu suegra.

El triolismo es la relación sexual entre tres personas simultáneamente. No es el caso.

Gracias por la valoración que haces de mi trabajo.

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