Controles. Oficialmente se estima que bajó el consumo de alcohol

Caen espirometrías positivas entre los automovilistas

Luego del trágico accidente del último fin de semana, en el que conductor triplicaba el límite permitido de alcohol en sangre, muchos cuestionan la eficacia de la nueva tasa legal de alcohol.

Aunque aún no hay cifras oficiales, la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev) tiene la percepción que, desde 2005 a la fecha, en todo el país descendió la cantidad de conductores alcoholizados, al igual que los fallecidos y lesionados; no así la cantidad de siniestros de tránsito.

 

Menos alcoholizados

Esta realidad se ve reflejada en las diversas fuentes tomadoras de datos de tránsito, fundamentalmente en el Observatorio de Criminalidad y Violencia del Ministerio del Interior, considerada por los actores del tránsito como «la más fiable». Sin embargo, LA REPUBLICA había informado, en su edición del 4 de octubre que, desde 2004, la Intendencia de Montevideo detectaba cada vez más conductores alcoholizados. Sin embargo, se interpreta que ahora hay más controles que antes, y por eso son sorprendidos más conductores.

Anualmente se realizan unas 15 mil espirometrías en Montevideo, y el promedio de resultados positivos está entre un 10 y 13%.

La multa por espirometría positiva es de 15 UR ($6.450) en todo el país. La suspensión de la libreta la primera vez es por 6 meses; la tercera es definitiva.

En las rutas nacionales, se redujo la cantidad de infractores desde 2006, y también en ese año se hicieron mucho más controles que en los siguientes.

El presidente de la comisión directiva de la Unasev, Gerardo Barrios, razona que, a mayor cantidad de espirometrías, mayor posibilidad de que se detecten más conductores alcoholizados al volante.

Y si eso ocurre, también se incrementa la siniestralidad y hay más lesionados y fallecidos, dijo a LA REPUBLICA. Barrios reveló que un estudio del Instituto Técnico Forense, hecho hace ocho años, arrojó que entre 38 y 40% de los conductores fallecidos en el tránsito presentaban rastros de alcohol en sangre.

Según las últimos indicios, esa cifra se estaría revirtiendo.

 

Triplemente ilegal

En la reciente tragedia carretera, con dos muertos, el conductor del vehículo mostró una concentración de 1,25 gramos de alcohol por litro de sangre, cuando lo permitido es de 0,3.

El director de la Unasev, Omar Rodríguez Velazco, dijo a LA REPUBLICA que con 1,25 se multiplican por 50 las posibilidades de accidentarse, en comparación del 0,3, en el que las chances solamente se duplican.

De todos modos, con la tasa legal de 0,3, se inicia en la persona un estado de euforia y se tiende a pisar el acelerador más a fondo. Comienzan también los indicios de sueño y desatención, provocando salidas de la línea de marcación de la vía de tránsito.

Con 1,25 comienzan los efectos depresores del sistema nervioso central. «Se pasa de la euforia a la depresión», se incrementa el cansancio y aumentan las posibilidades de dormirse al volante. La visión es borrosa y en tubo y sólo se capta lo que pasa por delante.

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