Al cabo de 40 años, el Auditorio del Sodre resurge de las cenizas
La esquina de Andes y Mercedes volverá a albergar uno de los centros culturales más importantes del país. El 21 de noviembre, y después de 40 años de espera, reabrirá parcialmente el Auditorio Nacional «Adela Reta» del Sodre.
En una primera etapa se habilitará completamente la sala principal, denominada Eduardo Fabini, y antes de fin de año se prevé la apertura de la sala «Hugo Balzo», para la que se están ultimando detalles, como la protección contra incendios y la instalación del aire acondicionado. El resto de la obra en la que se incluyen salas de ensayo, talleres y cafetería se irá finalizando de acuerdo al presupuesto que dispongan las nuevas autoridades, dijo la arquitecta Eneida De León, responsable de las obras.
En total, el auditorio tendrá 25.000 metros cuadrados de superficie, y en su sala principal habrá 2006 butacas, lo que la convertirá en la más grande del país. El escenario también será el mayor, con una altura libre de 27 metros y dimensiones máximas regulables de hasta 15,5 metros de ancho por 12 metros de alto.
El programa del auditorio se estrenará con la actuación de los cuerpos estables del Sodre y la dirección del maestro Federico García Vigil como invitado (ver recuadro). Desde entonces, sus características dependerán de la decisión de las autoridades designadas por el próximo gobierno, dijo Salcedo.
Emoción
Después de 20 años de intentos fallidos (y de inversiones incalculables que, en su mayor parte, quedaron perimidas debido al avance de la tecnología), las obras que revivieron al auditorio del Sodre se retomaron en agosto de 2008. Esta primera etapa, que se inaugurará este mes (y que representa el 80% del total del auditorio) demandó 18 millones de dólares y contó con la participación de los ministerios de Obras Públicas y Educación, así como la colaboración de la Corporación Nacional para el Desarrollo y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Estos fondos fueron indispensables para que la actual administración decidiera retomar un viejo anhelo de muchos que perdieron su «casa» cuando un incendio devoró el viejo auditorio, según recordó Salcedo durante una conferencia de prensa realizada ayer.
«Cuando accedí al escenario y pude contemplar la enorme platea semicircular, fue una emoción muy fuerte. No tengo empacho en decir que con cierto esfuerzo logré contener unas lágrimas. Es la culminación de tantas vidas, de tantos sueños. Tuvo que pasar mucho tiempo para que todos los cuerpos estables (del Sodre) tengan su casa», relató el director del nuevo auditorio.
Salcedo también enfatizó la importancia que tendrá el auditorio como centro cultural que cobijará a artistas tanto montevideanos como del Interior, en particular dedicados a áreas como el teatro, la lírica y el ballet. El actor también reconoció que «va a haber que seguir empujando» para conseguir los aportes económicos y sponsors que permitan ir finalizando la obra.
Cristina Fernández, integrante del Consejo del Sodre, recordó que esta obra pudo concretarse gracias al impulso de Nelly Goitiño y de quienes la sucedieron, Jorge Rissi y Azucena Berruti. «Un nuevo tiempo comienza para el Sodre», auguró Fernández, quien también agradeció el apoyo español y del presidente de la República, Tabaré Vázquez.
PRIMERA GALA Y TRABAJADORES
El 21 de noviembre, además de inaugurarse la sala «Fabini» del auditorio se iniciará una temporada sinfónica, coral y de ballet que tendrá, en su primera gala, la actuación del Coro y la Orquesta Sinfónica del Sodre, dirigidos por el maestro Federico García Vigil. Participarán, además, el violinista Amiram Ganz y la soprano María José Siri, entre otros. El programa incluirá la «Fantasía para violín y orquesta», de Fabini, y la Sinfonía Nº 9 de Beethoven.
Hasta el sábado 19 de diciembre se sucederán, además, espectáculos del Ballet del Sodre y participaciones especiales de artistas uruguayos y extranjeros.
El viernes 20 de noviembre habrá una gala previa, a la que estarán invitados, además, los trabajadores que participaron de la construcción de la obra (llegaron a ser 350 simultáneamente), junto a sus familiares.
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