Según Weber, una de las soluciones más sencillas sería consumir menos carne. Una de las alternativas que se han puesto a prueba para reducir la cantidad de metano que eliminan los rumiantes es modificar su alimentación, proporcionándoles una dieta más rica en calorías y aceites.
El método es eficaz, pero su costo es elevado. Por eso la propuesta de Moore parece más ventajosa. “Al obtener una cruza que produce menos metano, las ventajas son permanentes, porque te aseguras también que la descendencia producirá menos metano. Por este motivo, los costos a largo plazo son muy inferiores”, dice el experto.
Este proceso no reducirá la cantidad de aire fermentado que la vaca expulsa sino la cantidad de metano que contiene. Tampoco afectará ni el aspecto de las vacas ni el sabor de la carne.
“Los nuevos animales serán iguales aunque un poco más delgados. No afectará el sabor de la carne”, dice Moore. Sin embargo, para Weber, si bien el cruce de los animales aporta beneficios no soluciona el problema, que se resolvería si se consumiera menos carne.
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