TIENE LA PALABRA

El pasar del tiempo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Corría el año 1994, año electoral con un país dividido en tres tercios.

En el mes de mayo, 13 legisladores del Partido Colorado: Abayubá Martorell, Ricardo Molinelli, Luis Hierro López, Luis Batlle, Félix de Carlos, Américo Ricaldoni, Wilson Sanabria, Wilson Craviotto, Guillermo Stirling, Diana Saravia, Luis Pozzolo, Walter Belvisi y Fabián Hachbruck enviaron un escrito al presidente de la Asamblea General, Dr. Gonzalo Aguirre, con críticas políticas y económicas a la gestión del gobierno del Dr. Lacalle y a sus manifestaciones públicas acerca de las bondades de su gobierno, y en el mismo planteaban, por ejemplo: «Como hemos advertido no sólo errores de cálculo o datos equivocados, sino toda una tendencia proselitista, que termina por distorsionar la realidad, es que sentimos la obligación de dejar constancia de nuestras discrepancias».

Critican a Lacalle en el discurso del 15 de marzo de 1994 al referirse al anterior gobierno del presidente Sanguinetti, sin tener en cuenta el contexto de la salida de la dictadura.

En materia económica hacen un fuerte y extenso cuestionamiento a la gestión de Lacalle. En síntesis, lo acusan del acentuado proceso de desindustrialización con la pérdida de 60.000 puestos de trabajo formales y la precarización del empleo. Critican además la postura de su equipo económico en el sentido de que debe aplaudirse esta reestructuración.

«La caída de las exportaciones con un déficit comercial histórico» y «la carencia de planes en materia de reconversión, estimando entre 1990 y 1993 en un 30% la caída del empleo industrial. Aunque esto puede ser compensado en parte por el ascenso de la ocupación del sector servicios, lo que produce una caída de ingresos y marginación de los sistemas de cobertura social, con precariedad, subempleo, changas, etc. a diferencia de los países desarrollados»… «La caída industrial y la acumulación del déficit comercial no son síntomas de progreso en una economía como la nuestra, sino muestras de claro retroceso».

«En inversión en educación hubo un retroceso, ubicándose en 2,84% del PBI».

En materia de relacionamiento en lo militar, se hicieron duras críticas por la falta de medidas y exigencia de responsabilidades en el caso Berríos, en la colocación de micrófonos en altas dependencias militares y en el relevo de mandos, lo qué llevó al Senado a actuar unánimemente e imponer cambio en la actuación del ministro de Defensa Nacional, lo que culminó en su renuncia.

Hasta acá lo que decían los 13 diputados colorados al final del gobierno de Lacalle. Lo que resulta extraño y contradictorio es la postura actual de Luis Hierro López, quien compromete en la eventualidad de una 2ª vuelta, su apoyo militante y de su sector, al Dr. Lacalle, fundamentando que sería una retribución al apoyo que dio el Partido Nacional al Partido Colorado en la elección de 1999.

Por lo menos en las críticas efectuadas en el año 1994 por los 13 legisladores, entre los que estaba Hierro López, aparece una mayor coincidencia con la postura política del Frente Amplio que con las del anterior gobierno del Dr. Lacalle.

Cr. JULIO HERNANDEZ – C.I. 972.363-1

 

Respuesta a la señora Eugenia Montijo

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Estimada señora, le escribo para dar una opinión que puede no ser la suya, pero de repente así como yo la respeto, la mía puede suavizarle un poquito su manera de pensar.

Soy funcionaria de un Ministerio en el que el Dr. Bordaberry fue su ministro y me parece justo que sepan que fue un muy buen ministro, que se preocupó por las inquietudes de sus funcionarios apoyándolos. Cosa que muy pocos de ellos hicieron, fue venir a hablar con los mismos ante un paro y meterse a dialogar con todos, buscando o por lo menos intentando conseguir soluciones.

No como otros, que atendían o no a su gremio para que fuese único intermediario entre el «populacho» y su alto cargo.

Cuando hablamos de Pedro Bordaberry siempre lo hacemos como el hijo del dictador. Nunca vi en ningún artículo y en ningún lado que se mencionara que dicho señor es hijo de Josefina Herrán. Y eso no es poco decir. Si bien todos sabemos que un limonero solamente da como fruto limones, por qué no hablar de todas las virtudes de su mamá que seguramente tienen que pesar en su educación y formación humana y en la transmisión de sus genes. Tal vez ese limón se vuelva tan dulce como una naranja lima.

En cuanto a la fidelidad a su padre, qué opinión tendría usted señora de un hijo que habla de su padre para hundirlo un poco más, haya sido quien haya sido. Tal vez en ese caso Ud. diría… qué porquería, no acompaña a su padre porque después de todo es su padre.

Y aquí, nadie ignora la historia de este país… Creo que como hijo su ética y por supuesto su amor, le impiden lo que Ud. sugiere.

¿Qué diría usted si las cosas fuesen al revés y su propio hijo estuviese humillándola con sus declaraciones?

No le echemos la culpa de que cuando eran pequeños vivían en una burbuja distinta a la de los demás… cada cuál nació donde pudo ­y le tocó el destino­ y no creo que hubiese sido opcional y además de ello, que en aquella época ellos fuesen conscientes de saber qué pasaba.

Pobres y ricos hubo siempre… y vivieron su vida igual o diferente. Eso es un problema social y no personal.

Me gustaría pedir a quien conozca la actividad actual de la señora Josefina que se moleste en publicarla, yo no me atrevo porque sé muy poco y caería en una injusticia, pero créame, no es chiquito lo que se puede decir de ella y de lo que sigue haciendo a pesar del paso de los años.

Usted recordará con su buena memoria, cuáles han sido las esposas de los presidentes que han utilizado la oportunidad de poder ayudar y lo hicieron, otras viajaron y aumentaron su ego siendo primeras damas. Primeras damas, ¿de qué? ¡Por favor! Puro protocolo y casualidad. No sé por qué me viene tan clara a la mente una persona.

Se me antoja muy triste haber pasado por un lugar donde se puede hacer mucho y no haber hecho nada de nada. ¡Pura vanidad! Cascarita que el tiempo y la vida corrompen y eliminan. Sólo queda lo que fuimos y construimos.

No he visto en ningún panteón que diga «aquí yace la maravillosa y hermosa primera dama…»; todos nos vamos como venimos y lo único que queda es el transcurso por este camino.

Señora… lo más importante que quiero que sepa es que no soy colorada, que no los voy a votar, y que soy seguramente de su mismo partido, aunque puede ser, no de su misma fracción. Que en definitiva no hace la diferencia para el resultado final.

En cuanto al otro señor… bueno, tal vez la elección no haya sido la acertada… el tiempo y la historia lo dirán. Siempre habemos a favor o en contra. Cordialmente,

H.D.S.

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