Singularidad de las bodegas uruguayas
En Uruguay el consumo de vino anual per cápita es de 30 litros, aunque no siempre se beben vinos de calidad.
El proceso productivo de la bebida genera gran atractivo, al punto que miles de personas viajan de un lugar a otro con el fin de conocer los secretos que encierra el vino.
Actualmente, el turismo enológico moviliza en promedio a unas 500 mil personas en todo el mundo.
Las bodegas nacionales que elaboran vinos finos, buscan imponerse en distintos países del mundo y apuestan a captar a los turistas interesados en el tema.
Con el objetivo de crear una guía turística y de involucrarse con la realidad de América del Sur, viajaron a nuestro país Luis Vicente Elías, antropólogo español, investigador de turismo enológico y el fotógrafo Miguel Martín, también español, dedicado a explotar aspectos gráficos de los paisajes que ofrecen las bodegas y los viñedos.
Ambos profesionales darán un curso la próxima semana en la Universidad Católica.
Singularidad
«Lo mejor de las bodegas uruguayas es la singularidad, eso es lo que busca la gente», aseguró Luis Vicente Elías. «La singularidad se relaciona con las variedades como es el tannat, con las bodegas familiares y no de grandes compañías, atendida en forma directa por los propietarios o personas muy cercanas. También la antigüedad, encontramos bodegas de 1899 incluso anteriores», añadió el entrevistado. Reconoció de todos modos que falta un poco más de difusión y de información sobre las bodegas y sus productos, y del país en sí mismo.
«Lo que falta es promoción, pero es lo mismo que nos faltaba a todos hace unos años», dijo con optimismo Elías, quien se desempeña en la bodega española López de Heredia.
La recepción a los turistas también es un aspecto que han tenido que mejorar todos los dueños de establecimientos que lentamente desarrollan la actividad turística.
«Los bodegueros hacen unos vinos excelentes pero una recepción imponderable, muy afectiva pero a lo mejor demasiado larga como para lo que espera el visitante», comentó.
Además de las mejoras a nivel de la administración del emprendimiento, el antropólogo español, destacó la necesidad que tienen las bodegas de asociarse. «Es preciso pensar en asociacionismo, bodegas singulares no interesan, tenemos que coordinar porque tenemos que hacer una marca de territorio, ofrecer una imagen de un producto común: vino uruguayo», agregó.
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