El sistema operativo se hace esencial para elegir un celular
La oferta de aplicaciones que incluya cada sistema operativo y sean de utilidad al usuario es uno de los factores a considerar en el momento de escoger un teléfono.
Cuanta más variedad, mayores posibilidades tendrá el cliente. Pero no sólo la cantidad importa; un consumidor que desee adquirir un teléfono para trabajar se fijará más en la disponibilidad de herramientas y menos en las de ocio.
En este caso Blackberry o Windows Mobile son la opciones más apropiadas frente a los demás sistemas operativos.
Es que los móviles se han convertido en miniordenadores y conviene reflexionar, antes de adquirir uno, sobre el sistema operativo que incorpora y sus características. En función del mismo, se podrán realizar ciertas operaciones con más eficacia o se dispondrá de un mayor número de aplicaciones que enriquezcan la experiencia de usuario.
Mientras en los ordenadores las variantes son mínimas, en la telefonía móvil tiene prioridad el exceso de sistemas y la especialización de cada uno.
¿En que hay que fijarse? La mayor parte de los sistemas operativos para móvil siguen los mismos patrones, aunque cada uno gestiona sus funciones de manera particular. Los escritorios muestran una apariencia similar a los de los ordenadores, con la salvedad de que se han diseñado para las pequeñas pantallas de los móviles y para obviar que no tienen ni un teclado completo, excepto en las Blackberry, ni un ratón.
Por otro lado, y a diferencia de los PC, en general el sistema operativo se debe adaptar a los requerimientos de cada terminal, ya que no es lo mismo un dispositivo que incorpora un teclado que otro que funciona mediante una pantalla táctil.
Esto hace que en el campo de la telefonía móvil se deba hablar en muchas ocasiones de sistemas a medida. Una distribución para un terminal con teclado debe asegurarse que cada tecla asuma dos o más funciones, de modo que alterne letras y números. Un sistema para un terminal con teclado debe asegurarse que cada tecla asuma dos o más funciones, de modo que alterne la de letras con la de números y, en ocasiones, la de símbolos.
En un aparato de pantalla táctil, en cambio, deberá adecuarse a los requerimientos de ampliar, disminuir o mover los elementos del escritorio con los dedos.
Antagonismos
Con excepciones como Blackberry o Apple, numerosos fabricantes optan por diseñar terminales para diferentes sistemas operativos y dar la libertad al usuario de elegir el que prefieran y con el que se sientan más cómodos. Estos dos casos escenifican mejor que ningún otro los antagonismos en la elección del sistema operativo.
El Iphone de Apple es el rey del ocio, pero su pantalla táctil no es tan cómoda para enviar correos electrónicos y mensajes de texto como el teclado del teléfono Blackberry, que además cuenta con un sólido sistema de seguridad para enviar datos.
Todas las plataformas disponen de programas realizados por terceros que se ofrecen desde diversas páginas web, o bien se almacenan en los repositorios de programas que contiene el desarrollador de cada sistema operativo. Es lo que se conoce como la «nube de aplicaciones».
La oferta de aplicaciones que incluya cada sistema operativo, útiles para el usuario, es uno de los factores a considerar en el momento de escoger un teléfono. Los impulsores de los sistemas operativos han lanzado tiendas, con excepciones como Windows Mobile, que no la tendrá disponible hasta finales de 2009.
Permiten descargar de modo gratuito, o comprar programas, incluso para los sistemas operativos de código libre como Android.
Pueden ser sincronizadores de contactos y sus teléfonos, clientes de mensajería instantánea, procesadores de documentos, lectores de formatos digitales, agendas y calendarios, servicios de descarga de música, entre otros.
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